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Por Asia

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Datos prácticos


VISADOS Y ESTA


Para viajar a Estados Unidos siendo ciudadano español no es necesario sacar un visado. En cambio sí que es necesario cumplimentar una solicitud de E.S.T.A. (Electronic System for Travel Application) para acceder al país. Se puede hacer desde la comodidad de casa a través de internet. La página web es ésta:

https://esta.cbp.dhs.gov/esta/

Se pagan 14$ por persona. Se puede sacar una solicitud para un grupo de personas. En este caso no es necesario repetir el proceso varias veces, aunque los datos de cada persona, evidentemente, sí son obligatorios introducirlos.

Una vez solicitado, suele tardar entre uno y dos días la respuesta. Deberéis entrar en Check Status para comprobar si sois elegibles para entrar en el país y es recomendable imprimir este permiso por si en la aduana os lo solicitan.


PASAPORTE


El pasaporte debe permitir lectura electrónica. En España esta norma se cumple desde el 2.003 por lo que cualquiera que tenga un pasaporte en vigor cumple con este requisito.


AVIÓN


Nosotros viajamos con KLM / Air France, aunque los vuelos intercontinentales y dentro de Estados Unidos fueron operados por Delta.

El equipaje permitido en esta compañía es de una maleta de 23 kg. por pasajero, más una de mano de hasta 12 kg. y un pequeño bolso o maleta adicional para llevar, por ejemplo, un portátil. Se permite sin coste alguno el cambio de la maleta por un equipo deportivo, siempre que el peso no supere los 23 kg.

Mercedes y yo viajamos con una maleta normal y otra con el equipaje deportivo en el que entraron los dos esquís, más algo de ropa y botas de calle.

En el equipaje de mano llevamos las botas de esquí, el pantalón de esquí, alguna muda y los útiles necesarios para el esquí. Esto es recomendable por si se da el caso en el que se pierde la maleta y llega uno o dos días tarde.


TRANSPORTE PÚBLICO


 

La compañía que se encarga del transporte público es U.T.A.:

https://www.rideuta.com/

La línea que llega a Solitude y Brighton es la 972:

https://www.rideuta.com/-/media/Files/Route-Schedules/Dec2016/Route953schedule_Dec2016.ashx

Las líneas que llegan a Snowbird y Alta son la 953 y la 994. Cuidado con la primera, pues el horario es muy limitado:

https://www.rideuta.com/-/media/Files/Route-Schedules/Dec2016/Route953schedule_Dec2016.ashx

La línea que lleva a Powder Mountain es la 674 con horario muy limitado y saliendo del norte de la ciudad, en la Odgen Station (estación de tren del TRAX (Tranvía que atraviesa todo el área metropolitana) y que también pertenece a la U.T.A.):

http://www.rideuta.com/-/media/Files/Route-Schedules/Dec2016/Route674Schedule_Dec2016.ashx

La línea que lleva a Snowbasin es la 675, también con horario muy limitado y partiendo del mismo punto que la anterior, la Odgen Station:

http://www.rideuta.com/-/media/Files/Route-Schedules/Dec2016/Route674Schedule_Dec2016.ashx

Las líneas que os llevarían a Park City y Deer Valley son la 901 y la 902 con horarios muy limitados:

http://www.rideuta.com/-/media/Files/Route-Schedules/Dec2016/Route901schedule_Dec2016.ashx

El traslado desde el aeropuerto se puede hacer en el tranvía o TRAX, que es un metro que dispone de varias líneas y cuyo billete se puede pagar con tarjeta de crédito / débito:

http://www.rideuta.com/-/media/RideUTA/Maps/UTA_RAIL_Map.ashx

También podéis contratar en el mismo aeropuerto, en la Terminal 2, algún Shuttle que os haga el traslado a vuestro hotel.

Si sacáis el Super Pass el transporte público está incluido.

Como probablemente el primer día no tendréis la tarjeta del Super Pass, para poder subir a pistas podéis imprimir el ticket de compra y al enseñárselo al autobusero, éste os dejara pasar sin poner ninguna pega.

Para moverse por el área metropolitana, es muy recomendable darse de alta en Uber, pues su servicio funciona muy bien y según parece, el servicio de taxi no es muy eficiente, sobre todo porque son varios los municipios que se atraviesan si uno no está en el centro de la ciudad.


SUPER PASS


El Ski City o Super Pass da acceso a las estaciones de Alta, Snowbird, Brighton y Solitude.

Sólo se puede visitar una estación por día a excepción de Brighton y Solitude que sí se pueden combinar en el mismo día.

En Alta no están permitidas las tablas de Snowboard.

El transporte público está incluido en el Super Pass. En teoría sólo es válido para subir a pistas, pero en la práctica nadie va a saber si esta premisa se cumple.

https://www.visitsaltlake.com/skicity/super-pass/

Se puede adquirir para un mínimo de 3 días esquiables y hasta un máximo de 10 días.

El pase se puede adquirir en cualquier momento de la temporada y se activa la primera vez que se atraviesa un torno.

La fecha de caducidad del pase es el fin de temporada si no se ha pasado por un torno.

En el momento en el que se active se tiene el plazo de 14 días para consumir el número de días contratado. Nosotros compramos un pase de 5 de14 lo que significa que podíamos acceder a pistas durante cinco días no consecutivos de un total de 14.

Si se compra por Internet, finalizado el pago se envía automáticamente un “voucher” que se ha de imprimir para canjearlo en taquillas.


OTROS PASES


Es posible adquirir pases individuales de cada estación tanto en taquillas como por internet.

Si se opta por la compra en internet hay que especificar el día para en el que se quiere esquiar y no hay posibilidad de cambio. En taquillas el precio sube ostensiblemente siendo más barato adquirir las entradas por internet.

Nosotros compramos el Super Pass para cinco días por si algún día hiciera mal tiempo, cosa que no ocurrió y el último día compramos individualmente un pase para Solitude por Internet que nos costó unos 61$; en taquillas nos hubiera costado 89$.

También es posible adquirir pases conjuntos de Snowbird-Alta y de Solitude-Brighton.

Los pases para Powder Mountain están limitados a 2.000 personas por día. Curiosamente no son los más caros de la zona:

http://www.powdermountain.com

El pase más caro corresponde a Park City llegando a la nada despreciable cantidad de 137$ por día, y esto en la compra por Internet.

En Deer Valley hay que tener en cuenta que no están permitidas las tablas de Snowboard. También están limitados el número de pases que se venden al día, aunque no se especifica el número en su página web:

http://www.deervalley.com/Tickets/Ticket/TicketLanding


EL HOTEL


 

Nosotros elegimos el Homewood Suites de la cadena Hilton en Midvale:

http://homewoodsuites3.hilton.com/en/hotels/utah/homewood-suites-by-hilton-salt-lake-city-midvale-sandy-SLCFUHW/index.html

El motivo no es otro que el de tener muy cerca la parada de los autobuses que nos llevarían a pistas. Al final, hubo un cambio en la organización de las paradas y nos dificultó el acceso a Snowbird, pero la línea 972 está a menos de 100 metros.

Si se opta por alquilar un coche, opción que yo recomendaría, lo mejor es alojarse en alguno de los hoteles del centro de la ciudad, pues dará más juego a la hora de desplazarse a pistas, ya que las distancias son enormes y la diferencia de alojarse en el norte o sur puede ser como de media hora a una hora más de camino si tenemos suerte de no sufrir algún atasco.

Las estaciones de esquí incluidas en el Super Pass están relativamente bien comunicadas, pero como se quiera optar por otra alternativa, la dificultad del acceso aumenta, por eso esta recomendación.

Este hotel ofrece una opción de membresía llamada HHonors que es gratuita y que supuestamente está pensada para ofertar otras plazas en hoteles de la cadena Hilton. Si se hace uno miembro, se disfruta de un descuento en el precio final, que para Mercedes y para mí supuso una rebaja de un 10% en el precio final.


ENCHUFES


Los enchufes en Estados Unidos son distintos a los Europeos, por tanto, para recargar vuestros aparatos eléctricos deberéis disponer de un adaptador. Si habéis estado en Japón, como fue nuestro caso, ya disponéis de adaptadores, pues usan los mismos.

También hay que tener en cuenta que el voltaje es de 125 V. por lo que en vuestros adaptadores de corriente deberéis comprobar que se admite esta diferencia de potencial. La mayoría de los adaptadores de hoy en día lo admiten, llevando una información que suele poner 100V – 240V. No está demás comprobarlo.

http://www.enchufesdelmundo.com/estados-unidos-de-america/

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La megalópolis

^^ La pasión por el esquí en este estado es bastante evidente

Cuando uno contempla el plano del valle de Salt Lake City podrá observar un inmenso núcleo de población que parece que nunca acaba.

^^ Vista desde el espacio del Great Salt Lake. Fuente: Wikipedia

Realmente, la ciudad de Salt Lake City es muy pequeña, tiene menos población que Alcalá de Henares, pero está rodeado por una inmensa área metropolitana con muchos pueblos cuya separación no es física sino más bien política siendo prácticamente imposible distinguir cuando termina una población y comienza otra.

^^ Salt Lake City en 1.871

Nosotros nos alojábamos en Midvale, al sur de Salt Lake City y aunque por el plano pueda parece que está cerca de la ciudad, pudimos comprobar cuando utilizábamos los servicios de Uber para ir al centro como realmente estábamos bastante alejados. Las distancias son inmensas. Para llegar utilizábamos las autopistas, que en algunos casos llegaban a ser de seis carriles. El tráfico en las mismas es terrible, se formaban constantes atascos y, otros de los estereotipos que se derrumban, es el que yo pensaba que los americanos eran tranquilos conduciendo y pude ver que van como locos, corrían bastante y hacían maniobras poco recomendables en algunos casos.

En cuanto al centro de la ciudad, una vez estás allí parece que estás viviendo una película, pues tal cual lo vemos en el cine lo estás viviendo en la realidad. Calles amplias, muy rectas, mucho tráfico y pocos peatones. Para ir de un sitio a otro, aunque en el plano parezca que está al lado, realmente había que caminar bastante.

^^ Mercedes disfrutando de la visita

Nosotros visitamos la ciudad dos días, uno para contemplar los pocos monumentos que existen en la ciudad, pues es lo que tienen las ciudades modernas, y otro para disfrutar de uno de los sueños cumplidos. Un partido de la NBA.

Comprar las entradas al partido supuso todo un esfuerzo de logística que nos llevó mucho tiempo, tanto a Maitetxu como a mí, pues si bien se facilita enormemente la compra para los residentes de Estados Unidos, la tarea no es tan fácil cuando no vives dentro de sus fronteras debido a que las confirmaciones de compra únicamente se envían a móviles americanos, y no conseguimos que nos las enviasen ni por correo electrónico, ni mediante un código de la App (flashseats) y la única alternativa, que es la que yo utilicé es la de que te enviaran las entradas por correo ordinario y esto lo conseguí gracias a que me puse en contacto con el servicio de atención al cliente. No es nada fácil hacerte con unas entradas, aunque al final lo conseguimos.

^^ Por fin tenemos las entradas

Una vez allí, he de decir que un partido de la NBA es un espectáculo de principio a fin. Todo está pensado para el disfrute del espectador. Casi me dio la sensación que lo menos importante era el partido en sí.

^^ Entrada al Vivint Smart Home Arena

Ya se disfruta de un buen ambiente antes incluso de entrar al estadio. Al principio es como aquí, revendedores ofreciéndote entradas para el partido, la gente con sus camisetas del equipo, nada extraordinario, un control de entrada por la seguridad de todos y una vez se traspasa la puerta, todo cambia.

^^ Magnífico ambiente

Muchas tiendas para comprar recuerdos, puestos de comidas de diversos tipos, fotografías inmensas de los jugadores del momento, la gente disfrutando del ambiente, y una vez accedes al estadio en sí, comprobamos que el espectáculo ya había comenzado hace rato. Equipos de Cheerleaders mostrando sus habilidades, concursos, canciones, etc.

^^ Magnífico ambiente

^^Entrevistas para la televisión

^^ Cheerleaders dando espectáculo

Una cosa que me llamó mucho la atención fue comprobar el poco público que había cuando llegamos. Me extrañó mucho y me hizo temer lo peor, pues parece que esta temporada los Utah Jazz no están en su mejor momento y si acude poco público es, suponía, porque estaban jugando muy mal.

^^ Poca gente en el estadio

^^ Poca gente en el estadio

Y con este panorama comienzan los equipos a calentar.

No caí en la cuenta que los accesos al estadio sí tenían mucha gente. Y cada vez iba entrando más gente, pero aún así se veía mucho hueco. Empezó el partido y cuando ya habían transcurridos unos 10 minutos el estadio estaba a reventar.

Al final lo que pasa es que la gente es bastante perezosa y llegan tarde. No es que jugaran bien o mal, no, es que a la gente le cuesta llegar. Comprobé como muchos de los que estaban a nuestro alrededor se conocían y eran habituales de los partidos. Otra gente nos preguntaba de dónde éramos, incluso alguno, al saberlo nos hablaba en español.

Para ellos acudir a un partido es acudir a una fiesta y vaya que si lo era. Nos reíamos mucho, sobre todo con unos chavales que teníamos a nuestro lado que estaban todo el rato de cachondeo y poco partido vieron.

Incluso repartieron los típicos globos para despistar al contrario cuando hacen los tiros libres, pues estábamos en la parte de atrás de una de las canastas y estos chavales nos dejaron unos pues cuando los repartieron nosotros estábamos comprando unos interminables perritos calientes (americanada de obligado cumplimiento).

^^ En el descanso tenemos que alimentarnos

Realmente nos sentimos muy acogidos por todos los que estaban a nuestro alrededor. Esa sensación de que son gente individualista y muy fría fue otro de los estereotipos que se cayeron pues a nosotros nos recibieron con mucha calidez y simpatía y lo pasamos realmente bien.

^^ Concursos que se realizan en los tiempos muertos

El partido, sí, ahí estaba, y la verdad, alucinante lo que son capaces de hacer. Disfruté como un enano. Incluso Mercedes, a la que la NBA no es algo que le interese mucho, disfrutó, no tanto del partido sino más bien del ambiente que le rodeaba.

Un jolgorio únicamente interrumpido en el momento en el que se cantó el himno, algo que resulta sobrecogedor;el respeto que tienen a su país y del que ya podíamos tomar buena nota.

Todo ese esfuerzo por adquirir las entradas, el coste de las mismas, el desplazamiento, todo mereció la pena. Si alguna vez decidís ir a Utah a esquiar, no os perdáis un partido de la NBA. Es algo de lo que no os arrepentiréis.

En cuanto a la ciudad, al ser relativamente moderna, fundada en 1.847 no tiene muchas cosas interesantes para ver, aunque al ser el centro del universo mormón, la ciudad tiene cierto carácter que la hace única y por la que nos esforzamos en llevar a cabo una liviana visita para hacernos una idea.

Lo primero que hay que decir de los mormones es que a ellos no les gusta denominarse así, de hecho, el apelativo de iglesia mormona no está permitido. Su denominación oficial es la de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Surgida como una rama del cristianismo en Nueva York y fundada por Joseph Smith, de la misma brotaron distintas corrientes que se fueron expandiendo por el país, hasta que en en 1.847 se establecieron en el seco valle del Gran Lago Salado, donde comenzaron a cultivar la tierra, aprovechando las aguas de las marismas de alrededor y crearon una próspera comunidad facilitando el crecimiento de la población hasta lo que conocemos hoy en día, una megalópolis extensa de más de dos millones de habitantes.

^^ Oficina de administración y recaudación

En Salt Lake City, esta presencia mormona la podemos contemplar en la llamada Manzana del Templo, un área extensa en el centro de la ciudad en el que podemos contemplar su fastuosa iglesia, las oficinas de administración y recaudación, varios monumentos e inscripciones, así como un centro de visitantes que todo el mundo puede visitar y en el que se da a conocer su religión.

^^ Panorámica de la Manzana de los Templos

Disponen también de una curiosa biblioteca en el que se tiene registrada una gran base de datos censal y aquél que quiera puede buscar sus orígenes familiares remontándose desde muy antiguo, pudiéndose conocer así su árbol genealógico. No sólo de habitantes de Estados Unidos, sino datos de todo el mundo.

^^ ¿Quieres conocer tus orígenes? Este es el mejor lugar

El templo de Salt Lake City es lo más llamativo de todo este conjunto. Una imponente estructura gótica que destaca desde más allá de este centro mormón y muy visible desde sus alrededores.

No accedimos a su interior, pero aunque hubiéramos querido hacerlo no hubiera sido posible porque para poder visitar cualquiera de estos templos sin pertenecer a esta religión es necesario un permiso de un obispo o una recomendación eclesiástica. Por tanto, la única forma que tuvimos para hacernos una idea de como era su interior fue a través de una maqueta expuesta en el centro de visitantes.

Mas recogido y no por ello menos llamativo es el Assembly Hall, con capacidad para 1.400 personas de estilo gótico victoriano, en cuyo interior se ofrecen conciertos siendo éste su propósito principal.

Rodeando el templo y atravesando la manzana, está el arroyo del City Creek, nombre que adopta un curioso centro comercial que se sitúa en los alrededores de la manzana de los templos.

^^ El arroyo parece construido para decorar, pero en realidad es un arroyo natural

El arroyo atraviesa dicho centro comercial y se ha sabido aprovechar su cauce pues ha sido decorado de tal forma que parece que el arroyo se ha creado a propósito para que forme parte del conjunto integrándose muy bien con la estética del centro.

El centro en sí es un centro comercial más, aunque dispone de una serie de fuentes de las cuales en una de ellas cada poco se escenifica una coreografía de formas acuáticas acompañadas musicalmente y que merece la pena tomarse un respiro para ser contemplada.

Otra de las cosas que se pueden admirar en una visita turística al centro de la ciudad es el Eagle Gate. Construido en 1.859 y fue construido para marcar la entrada a la granja de Birgham Young también conocido como City Creek Canyon. Todo aquél viajero que quisiera entrar en la ciudad debía pasar por esta puerta y pagar un peaje.

Para remarcar este hecho histórico, además de esta puerta, en los alrededores se conservan las réplicas de algunas de las casas, de cómo eran en su estado original para poder hacerse una idea mejor de cómo era el ambiente por aquella época, aunque rodeado de tanta modernidad, la verdad es que aún así es difícil imaginárselo y trasladarse a aquella época.

Alrededor de este monumento y de estas réplicas de casas antiguas, existe también un parque en el que se exponen diversas piezas de aquella época distribuidas a lo largo de sus áreas verdes y que por ser de noche no visitamos. También se podía observar a lo lejos, el capitolio, ya que nos encontramos en la capital del estado de Utah, pero no llegamos a acercarnos pues nuestras piernas ya exigían reposo y coincidimos en que no merecía la pena acercarnos más para ver un monumento varias veces repetido a lo largo de todo el país, pues todos parecen réplicas de los otros y aparentemente no hay mucha diferencia entre unos y otros.

Más allá de estas atracciones, quizás la diversión que pueda proporcionar una pista de patinaje o los diversos restaurantes que hay en la zona son las únicas alternativas de ocio que un visitante puede disfrutar si el turismo no es la principal motivación.

Y con esta reseña turísitica acabo con mi humilde aportación de lo que es un viaje a una de las referencias mundiales del esquí. Espero no haberos aburrido mucho con este relato y haber conseguido despertar esa llama interior que os empuje a visitar esta parte del mundo.

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Snowbird

La estación del “nunca llegar”. Se hace de rogar pues no es fácil realizar la combinación de autobuses con unos horarios tan limitados, pero el esfuerzo bien merece la pena.

Según nos acercamos a la estación ya vamos comprobando que el tamaño de la misma es algo mayor a las otras dos. Para empezar, el interminable parking dispone de un pequeño “shuttle” para poder moverse dentro del mismo y acudir a las distintas áreas de aparcamiento. El parking dispone de tres paradas en los que nuestro autobús recoge o deja a la gente.

Además, otra línea de autobús cubre otro trayecto desde la gran urbe. Se trata de la línea 994, con un amplio horario que en caso de perder los escasos autobuses de nuestra línea siempre pueden solucionarnos la papeleta de volver al hotel sin tenernos que dejar una fortuna en un taxi, aunque con el inconveniente de que el trayecto muy probablemente se duplicaría en el tiempo.

Afortunadamente no tuvimos ningún problema con los horarios de nuestra línea y las dos veces que visitamos la estación pudimos volver sin incidencias preocupantes.

Nosotros nos bajamos siempre en la segunda parada del autobús, pues la primera parecía que daba a un remonte algo desangelado y temíamos que si bajábamos en esa zona no tendríamos taquillas. Sí las había en el Snowbird Center, cuyo coste rondaba los 6$ y también se alquilaban por 24 horas.

Una cosa que nos llamó mucho la atención, y no sólo de Snowbird, sino de las tres estaciones, es que la gente confía mucho en la gente, pues muchos decidían no desembolsar ni un dólar en las taquillas y dejaban sus bolsas o mochilas encima de los armarios o debajo de los bancos totalmente despreocupados. De hecho, en Snowbird cuando a la tarde nos estábamos quitando las botas de esquí para calzarnos las de calle, nos tuvimos que apartar un par de veces para dejar a los propietarios recuperar sus mochilas que estaban justo debajo nuestra. Algo sorprendente y que, por qué no confesarlo, me da algo de envidia. En el país de la “pistola fácil” existe una sociedad aparentemente más civilizada que la nuestra o al menos más respetuosa con la propiedad ajena.

^^ Maquinaria de grandes proporciones para mover las cabinas del teleférico

Una vez accedíamos a pistas podríamos comprobar a primera vista que la estación juega a otro nivel, pues sus instalaciones son más sofisticadas, incluyendo un teleférico que en un momento nos deja en lo más alto de la estación a unos 11.000 pies de altura (3.352 metros). Y también es posible realizar sin paradas el descenso hasta la parte más baja de la estación, situada a unos 7.760 pies (2.365 metros), lo que nos ofrece un desnivel nada despreciable de casi 1.000 metros de vertiginosas bajadas.

^^ Primera subida en el teleférico

^^ Área de Peruvian

^^ Cara norte

Por las mañanas, esta zona estaba en sombra por lo que decidíamos visitar la zona de Mineral Basin, que está bien soleada pues sus laderas están orientadas al este, aunque este hecho se hacía notar en la calidad de la nieve. Mineral Basin tiene mucho terreno para explotar por aquellos fanáticos del fuera pista, pues es un pequeño circo sin apenas obstáculos por el que se puede bajar por donde a uno más le plazca.

^^ Panorámica de la Mineral Basin

^^ Observando la zona de la Mineral Basin

^^ Vistas de la Mineral Basin

Una de las laderas estaba orientada a norte y eso tenía su reflejo en el estado de la nieve. Esto nos hizo disfrutar de grandes bajadas en una nieve más que aceptable que incluso nos permitía en pequeños tramos firmar con nuestros esquís algunas huellas que quedarían marcadas hasta la siguiente nevada. Estas laderas de la Flora Cliffs llegaban hasta una no tan sencilla pista azul que para nuestros estándares sería una pista roja, en la que nos esperaba Mercedes y en algunas ocasiones también Subi pues no siempre nos acompañaba en nuestras incursiones.

^^ Área de la Mineral Basin

El desnivel esquiable en esta zona era algo menor que en la otra cara de la montaña, pero aún así se podía apreciar fácilmente la verticalidad de algunas de sus pistas.

^^ Se puede apreciar un buen desnivel

La cima estaba muy expuesta y eso lo pudimos comprobar uno de los días pues el viento castigaba duramente la zona obligándonos en algún momento a refugiarnos en el excelente restaurante que tienen en la misma cima, con unas instalaciones impecables y muy acogedor a pesar del gran tamaño.

Momento en el que aprovechábamos para almorzar y para hablar con nuestras familias que muertos de envidia esperaban noticias nuestras desde España y que gracias a la WiFi gratuita se encargaba de facilitar nuestras comunicaciones.

Las vistas que se pueden contemplar desde sus terrazas nos muestran la inmensidad en la que estamos sumergidos ofreciéndonos una pequeña muestra de cómo son Las Rocosas.

^^ Buenas vistas desde la cima

^^ Aviso de área no tratada

Desde esta zona también es posible combinar el esquí con la estación de Alta, sólo que el Super Pass no permite combinarlas el mismo día y para hacerlo hay que comprar un pase conjunto específicamente.

^^ Conexión con Alta

La estación de Alta, que también la teníamos muy a mano y que sí está incluida en el Super Pass, no la pisamos debido a esa fea costumbre de no permitir a los practicantes de snowboard disfrutar de su nieve, algo que no llego a entender y aunque Subi y Vicente nos insistían a Mercedes y a mí para que la visitáramos yo no quise hacerlo pues esa discriminación no me gusta nada y no pienso esquiar en una estación con este tipo de restricciones.

Como habréis podido imaginar, no sólo esquiamos en Mineral Basin, sino que combinábamos el esquí en ambas vertientes de la montaña cambiando constantemente de zona.

^^ Sillas de última generación

Una de las cosas que me llamó la atención es que desde la zona de Peruvian, donde además del teleférico se puede subir por una silla de cuatro plazas, es posible pasar a Mineral Basin por un túnel que no es esquiable sino que para atravesarlo es necesario montarse en una cinta transportadora similar a la que se suelen colocar en las zonas de principiantes y en su trayecto, que no es corto, podemos contemplar un pequeño museo del esquí en el que se van exponiendo diversas piezas antiguas de los comienzos del esquí.

Así, podíamos ver fotos de los pioneros que conquistaron estas montañas, restos de esquís antiguos, piezas de los primeros remontes, maquinaria, etc.

Al final del túnel se informa a los visitantes del coste del mismo y el tiempo que tardaron en construirlo, aunque de forma algo imprecisa porque … ¿Cuánto dura un verano?

Además de la zona de Mineral Basin, la estación dispone de otras dos zonas claramente diferenciadas. La ya mencionada zona de Peruvian y el Gad Valley.

La primera de ellas es la más alpina y recuerda mucho a las estaciones de los Alpes, incluida su urbanización, pues me daba la sensación de estar en Francia, aunque las banderas nos recordaban donde nos encontrábamos realmente.

^^ ¿Francia? No, Estados Unidos

^^ ¿Francia? No, Estados Unidos

^^ Sí, definitivamente Estados Unidos

Las pistas son muy verticales por mucho que se empeñen los planos en decirnos que son azules, yo no la recomendaría para principiantes pues en algunos casos las pendientes son muy pronunciadas.

^^ Ni una zona sin pisar

En cambio la zona de Gad Valley está más adaptada a todos los niveles y es también una zona muy amplia en la que su extremo norte tiene unos Bowl que nos hicieron disfrutar del concepto “tírate por donde quieras” pues la nieve se encontraba en muy buenas condiciones y mientras tanto Mercedes nos esperaba en la pista en la que terminaban nuestros descensos para poder seguir disfrutando del esquí en compañía.

^^ Al fondo se puede observar el valle del Great Salt Lake

^^ Magnífica el área de Gad Valley

^^ Subi se nos vino arriba y disfrutó como un enano

^^ Magnífica el área de Gad Valley

^^ Accediendo al fuera pista

^^ Magnífica el área de Gad Valley

^^ Magnífica el área de Gad Valley

También en esta zona se encontraba un pequeño Snow Park por el que nos atrevimos a realizar tímidos saltos que no tenían comparación con las máquinas voladoras que frecuentan la zona y que realizaban sus trucos sin apenas despeinarse, pues la gente del park tenía mucho nivel técnico, tanto que nos hacían disfrutar al contemplar como realizaban cada uno de los saltos.

En mi opinión personal, Snowbird es una estación exigente que no es recomendable si se viaja en un grupo en el que alguno de los componentes no tienen mucho nivel de esquí, pues hay pocas zonas para el esquí de iniciación y de progresión. En cambio, para los locos del fuera pista es una estación idónea pues hay mucho terreno por el que poder disfrutar.

Snowbird, eso sí, nos despide recordándonos nuestros orígenes y cual podría ser el próximo destino.

^^ Próximo destino ¿Suecia?

Con ésta, se acaban las descripciones de las estaciones, pues no visitamos más debido a diversos avatares debidas a los horarios de autobuses o a la climatología, lo que obligará a realizar otra visita, pero esta vez mejor planificada para conocer todas esas, a buen seguro, increíbles áreas que nos dejamos en el tintero.

¿Y qué hacíamos por las tardes a la hora del obligado reposo del guerrero? Esto, en el próximo capítulo.

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Brighton

Como ya dije, Solitude está conectada a Brighton por remontes y además el pase del Super Pass permite combinarlas el mismo día.

El acceso desde Solitude se hace por uno de los extremos de la estación que tiene una serie de intinerarios marcados como azules y que discurre entre bosques de flora autóctona, dando la sensación en algunos momentos de estar perdidos en la inmensidad de la bella vegetación local.

Brighton tiene una configuración parecida a la de su estación hermana, ya que también podría decirse que hay tres zonas o valles.

Según el plano, el valle de la derecha es el que se combina con Solitude y está un poco más aislado de los otros dos valles.

^^ Vistas a Solitude desde Brighton

Esta es la zona que hicimos el día que combinamos ambas estaciones. Su parte alta tiene una divertida zona de “tírate por donde quieras” (concepto de Bowl) que Vicente y yo disfrutamos como auténticos niños.

^^ Subi metiéndose en un buen lío

También dispone de unos bellos intinerarios azules de no mucha dificultad que se pueden disfrutar relajadamente saboreando el cautivador paisaje de las Rocosas. Bellos recorridos que se podían combinar con zonas de algo más de dificultad.

En este aspecto hay que tener cuidado de donde se mete uno, ya que aunque está permitido esquiar donde uno quiera, las condiciones de las laderas sí están controladas y se advierte claramente que no se debe uno meter en ninguna zona que no esté considerada como segura, siendo las penas por su incumplimiento bastante duras. Es decir, sólo si las puertas están abiertas se puede hacer el cabra, sino mejor recluirse en pistas, que tampoco es mal plan.

^^ Meterse en un área cerrada puede salir muy caro

El segundo día de esquí lo íbamos a dedicar a ir a Snowbird. Como ya comenté en la introducción, los accesos a pistas los hacíamos mediante transporte público, es decir, en un ski-bus que pone la UTA (Utah Transit Authority) para acceder a pistas y que está incluido en el pase. Para poder llegar necesitábamos combinar dos líneas, la 972 que circula cada 15 ó 20 minutos y muere en Brighton y a mitad de camino, en alguna de las paradas comunes, nos bajaríamos para subir a algún autobús de la línea 953 que finaliza en Alta, pasando previamente por Snowbird.

El horario de este último autobús es muy limitado y no nos dimos cuenta que habíamos perdido el último por unos pocos minutos. Esperando un buen rato caímos en la cuenta que ese día no íbamos a llegar a Snowbird, por lo que al final decidimos ir a Brighton y como ya era muy tarde, y el Super Pass lo permite, decidimos que éste fuera el día que dedicáramos también a practicar el esquí nocturno.

^^ Cae la noche

Por tanto, ese martes, a pesar de llegar tarde a pistas, fue el día que más horas estuvimos esquiando y hubo algunos momentos en los que nuestras piernas nos pedían una tregua, descansando en uno de los restaurantes de la base, restaurante, por cierto, con zona de Pic-Nic y de mayor calidad que los de Solitude.

Y desde el cual se accedía a uno de los sectores iluminados de la estación.

El área de esquí nocturno de esta estación es bastante grande y no se limita a iluminar únicamente un par de pistas largas y de escasa dificultad, sino que más bien cubría buena parte de la estación, toda la cresta central estaba iluminada desde la cima hasta la parte más baja y se podía esquiar en pistas de diferentes niveles, desde las amables verdes hasta las agresivas de dos diamantes.

Para Subi y no estoy muy seguro de si también para Vicente, era la primera vez que esquiaban bajo la luz de los focos y no sabían muy bien como iba a resultar su experiencia, aunque estaban empeñados a enfrentarse a este reto a toda costa y, por supuesto, disfrutar de la experiencia, como así ocurrió.

^^ Primera experiencia en el esquí nocturno

Temían por el frío, ya que pensaban que esquiar de noche era una experiencia gélida sólo apto para los yetis más avezados y para su alegría comprobaron que no era así.

También temían por la visibilidad. En este caso algo de razón llevaban pues en mi opinión creo que la iluminación de las pistas adolecían de algunas deficiencias y en algunos puntos de los trazados no se veía con total claridad, aunque la buena calidad de la nieve más el excelente tratamiento de las pistas no nos hacía temer por encontrarnos trampas ocultas tras las sombras de los focos, de forma que esquiábamos afinando el instinto confiando en no encontrar ningún obstáculo que nos hiciera caer.

^^ Algunos tramos estaban escasamente iluminados

Otro de los temores que superaron fue el como estaría el estado de la nieve, pero de noche es cuando mejor está, pues los copos no son atacados por los insistentes rayos solares que nos acompañaron durante casi toda nuestra aventura y no transformaba en hielo en ningún momento. La calidad de la nieve era óptima.

El resultado fue una agradable tarde-noche del que ambos acabaron con una gran sonrisa en sus rostros, la misma que portábamos Mercedes y yo, pues pudimos disfrutar de bajadas rozando la épica del asombro.

^^ Mucha gente disfrutando del esquí nocturno

El esquí nocturno es posible disfrutarlo porque también se dispone de un autobús que parte de la estación a las 20.30 h. para Salt Lake City todos los días a excepción de los domingos, lo que da margen de sobra para practicar el esquí a la luz de las estrellas.

La estación tiene una buena zona de taquillas, con suelo enmoquetado y armarios de selección electrónica. A diferencia de Solitude, éstas son más caras, pues guardar tus enseres para disfrutar del día de esquí obligaba al pago de 5$. Eso sí, se podían abrir y cerrar las veces que se quisiera pues el pago reservaba la taquilla por 24 horas.

En cuanto a remontes, al igual que su estación hermana, no son precisamente los más modernos del mundo. Muchos de ellos de pinza fija y otros ya más evolucionados que permitían una subida más relajada sin temor a ser atacados por un golpe traicionero en nuestros gemelos.

Para mí esto no es un inconveniente, ya que permite disfrutar mayor tiempo del paisaje, aunque se reduzca el tiempo de esquí, pero es algo que nuestro slow skí casi nos exigía.

Verte rodeado de esta imponente naturaleza, en pleno parque natural nos hace disfrutar de más cosas que sólo el esquí y si se era algo observador se podían contemplar ardillas que no paraban de cruzar las pistas y también algunas clases de aves que utilizaban la estación como su cuartel general.

Algunas de las zonas, como la Snake Creek nos obligaban a parar la marcha, pues esas vistas no pueden dejar de contemplarse y, por supuesto, es obligado retratarlas para que todo el mundo que haya sido capaz de leer esta interminable historia pueda disfrutar de estas imágenes para no ser saturados con tantas descripciones.

^^ Bellos paisajes que se pueden disfrutar en lo alto de la estación

^^ Bellos paisajes que se pueden disfrutar desde lo alto de la estación

^^ Bellos paisajes que se pueden disfrutar desde lo alto de la estación

^^ Bellos paisajes que se pueden disfrutar desde lo alto de la estación

En los límites de la estación, además de contemplar estas preciosas vistas, existen una serie de puertas que dan acceso al “backcountry skí area”.

^^ Área de Back Country

Unas zonas no controladas por la estación en la que se puede practicar esquí de montaña y del que no existe ningún tipo de control por parte de los ski-patrol, por lo que éstas si son zonas en las que hay que extremar las precauciones y dónde se hace casi obligado el uso de dispositivos especiales de freeride como el ARVA o las muy recomendables mochilas ABS.

^^ Área de Back Country

Además, son zonas por las que difícilmente se puede volver a la estación por lo que es casi necesario estar en muy buena forma física para poder volver a una zona controlada por tus propios medios o disponer de alguna persona que realice la recogida al final de la incursión.

^^ Área de Back Country

En alguna de las zonas de backcountry es posible retornar a la estación sin mucha dificultad, ya sea mediante esquí de montaña o por algún medio de transporte, pues se podía llegar a la carretera fácilmente, pero la bella Snake Creek llevaba a un valle inhóspito del que supongo lo más recomendable es visitarlo con algún guía local que sepa lo que hace.

^^ Área de Back Country

La zona más alta de la estación es la situada en el pico Clayton, en el extremo de la estación que en el plano aparece en la parte izquierda y que se encuentra a unos 10.750 pies de altura, o lo que es lo mismo, a unos 3270 metros y es posible bajar sin paradas hasta la misma base de la estación que se encuentra a unos 8.755 pies, es decir, a 2.660 metros, lo que nos da un desnivel de poco más de 600 metros.

Además, esta zona, llamada Great Western, dispone de una serie de pistas negras de uno y dos diamantes, que aunque cortas, son muy divertidas y todas ellas terminan en una sencilla pista azul que nos devuelve de nuevo al remonte, el Great Western Express, por el que solíamos reiniciar el intinerario ávidos por devorar nuevos trayectos de esa área, operación que en nuestro caso repetimos en muchas ocasiones.

^^ Subi posando en una de las pistas del Great Western

Una divertida zona a la que sin embargo la nieve no acompañaba, pues el sol la castigaba de pleno y la estropeaba convirtiéndola en una pesada nieve primavera y cuya consecuencia es el derrumbe del mito de la nieve americana, pues nadie que yo conozca habla nunca mal del famoso champagne powder  y pocos te cuentan que no encontraron esta maravilla y que el champagne se convirtió en un vino desventado y algo avinagrado. Aún así, las pistas se dejan disfrutar pues para nosotros no es ninguna tragedia y sólo el hecho de estar aquí es motivo suficiente para sentirnos afortunados pues este formato de pistas no es fácil encontrarlo en las estaciones europeas.

Otra de las sorprendentes características de la estación, es que dispone de unas inmensas zonas de principiantes, que parten tanto desde lo más alto de la Snake Creek, como de la Milly Express y que permiten recorrer una interminable bajada con un desnivel de más de 500 metros. Esto facilita enormemente el aprendizaje pues se está mucho tiempo bajando sin tener que remontar cada poco y esta continuidad permite realizar el perfeccionamiento más rápidamente.

Como podréis deducir, la estación está pensada para todos los públicos, pues permite el esquí de iniciación en esas interminables pistas verdes y abarca un rango que llega hasta el más extremo de los backcountry en el que desplegar las mejores dotes del skimo poniendo a prueba la destreza de los más aventureros.

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Solitude

Llegamos por fin a Solitude y buscamos la zona de taquillas para canjear nuestro “voucher” por un pase en condiciones. Vemos también, con agrado, que disponen de taquillas públicas y de bancos para poder cambiarte el calzado. Las taquillas las hay de dos tamaños, uno en el que perfectamente cabe el calzado y algunas cosas más y otras taquillas más grandes pensadas, supongo, que para poder dejar mochilas y botas de esquí.

El precio de estas taquillas era sorprendentemente barato. Tres cuartos de dólar para las pequeñas y dólar y medio para las grandes. Aún así, se veían muchas bolsas encima de los armarios, sin guardar, de gente que deja ahí su calzado y se va despreocupadamente a esquiar confiando en que nadie les robe sus enseres. La confianza que tiene la gente en que se van a respetar sus pertenencias es bastante alta. Mercedes y yo decidimos utilizar las taquillas pues apenas supone coste, pero esto da una idea del civismo que impera en esta parte del país.

^^ Mercedes feliz de comenzar su andadura norteamericana

Una vez equipados, con el pase canjeado, echamos nuestras primeras fotos y subimos al primer remonte, activando así, el Super Pass. A partir de ahora, disponemos de 14 días para consumir 5. Ja!, 14 días, ya me gustaría. Entonces no serían cinco. O sí, porque los episodios de nieve aquí son épicos.

^^ Vicente cree que ya está en pistas

Notamos nada más calzarnos los esquís y acceder al primer torno una nieve muy suave, con un tacto harinoso y suelta que nos daba esperanzas para sentir algo inédito de nuestro repertorio sensorial.

En la subida vamos comprobando como todas las áreas que no están pisadas por las máquinas pisapistas, lo están por los locos marcapistas.

No hay ni un sólo centímetro por el que no haya pasado alguien previamente. El esquí fuera pista está aquí a la orden del día, y en los días de paquetón se forman interesantes colas en las entradas de los remontes pues todo el mundo compite por ser el primero en pisar su parcela de nieve virgen antes que nadie.

^^ Este es el aspecto normal de las pistas negras de un rombo

^^ Nuestra primera subida

 

^^ Nuestra primera subida

El concepto del esquí norteamericano no difiere mucho del europeo, pero está muy bien organizado. Las estaciones no tienen kilómetros de pistas, sino áreas esquiables, medidas en acres, signifique eso lo que signifique.

Así pues, en Estados Unidos tienen pistas pisadas, al igual que nosotros y áreas esquiables que las máquinas no trabajan pero en la que una ingente cantidad de esquiadores con algo de nivel se mete, al igual que hicimos nosotros.

La sensación que teníamos es que la mayoría de los esquiadores tienen mucho nivel aunque podíamos comprobar que siempre hay alguno está iniciándose, por lo que en pistas poca gente se ve y es posible encontrar las pistas perfectamente peinadas a última hora de la tarde pues nadie pasa por ellas.

^^ Pistas en perfecto estado

^^ Pistas en perfecto estado

A diferencia de lo que ocurre en nuestras estaciones, las áreas no pisadas de la estación son también áreas controladas. El paso a las mismas está permitido y su estado no se deja al azar. Si el estado de un área puede suponer un peligro, ya sea por el estado de la nieve o por cualquier otra causa, se planta un cartelito en el acceso a las mismas advirtiendo de este hecho y prohibiendo el paso. El acceso a estas áreas en muchos casos se hace a través de diversos “gates” o puertas para impedir el paso a algún despistado y evitar situaciones peligrosas.

^^ Permitido el acceso sólo por las puertas abiertas

Los ski-patrol, lejos de estar tomando el sol en una hamaca a 2.000 metros de altura, están patrullando constantemente estas áreas no tratadas para balizar los obstáculos, evaluar los peligros y decidir si la zona es esquiable o por el contrario se cierra, evaluando cosas como el riesgo de aludes, como nos pasó este primer día, en el que un área de fuera pistas lo teníamos cerrada por este riesgo, aunque en días posteriores sí estaba abierta.

^^ Punto de control para chequear los ARVAs

Las cosas que se señalizan son, por ejemplo, si hay un pequeño barranco que no se ve desde la ladera, como un día que nos encontramos en Brighton, pues se planta una cuerda en todo su perímetro, siendo prácticamente imposible caerte en él, al menos por equivocación.

^^ Aviso para evitar caídas en un precipicio

De las ramas de los árboles, las piedras y demás, ya te encargas tú, eso no se baliza y de hecho se advierte para que no hayan absurdas reclamaciones de las que son famosos los estadounidenses.

^^ Esquí fuera-pista por tu cuenta y riesgo

Por tanto, la conclusión es que toda el área de la estación es un área esquiable según que nivel a excepción de los posibles peligros que como ya he dicho se encargan de minimizar los ski-patrol.

También vimos que tienen extremo cuidado, sobre todo con el riesgo de aludes, pues más de un día oímos las explosiones típicas para provocar avalanchas.

Viendo este panorama, iniciamos nuestra andadura por estas pistas bajando por una pista balizada, azul para más señas, para ir calentando las piernas.

^^ “Sencillas” pistas azules

Pero ya en la siguiente subida, iniciamos Vicente y yo una de nuestras primeras incursiones al fuera pistas, pues descubro que este compañero de viaje lo es también de pequeñas correrías a lo desconocido del más allá de las pistas.

^^ Pista por la que iniciamos nuestra aventura “off-ride”

Unas bañeritas que sorteamos sin mucho problema, nos vamos al bosque y esquí clavado en la nieve y yo al suelo. Esto para inaugurar la temporada. Me levanto sin mayor problema, me sacudo la nieve y Vicente gentilmente se ofrece para acercarme el esquí que tenía a unos tres metros encima mía.

Muy buena intención pero una mala ejecución ya que a la hora de acercármelo, realiza un lanzamiento digno de un competidor olímpico de jabalina y vemos como el esquí desaparece tras la maleza, momento tras el cual a Vicente se le despierta el instinto cazador y fulminantemente sale disparado detrás del esquí y como resultado me quedo solo, en mitad del bosque oyendo a los pajaritos y con un sólo esquí en un interesante fuera pista, lleno de árboles y bañeras, una pendiente interesante y nadie a la vista.

¡Nadie a la vista! Me decido por bajar a una zona menos agreste con un sólo esquí, disfrutando de una de las pocas ocasiones en que alguien puede realizar freeride monoesquí o mejor dicho, en esquí individual. Después de un buen rato y gastando medio desayuno en esta bajada a un sólo pie, consigo ver a Mercedes y a Subi y me uno a ellos.

Ni siquiera puedo imaginar lo que debieron pensar en ese momento. La situación era la siguiente: después de separarnos para iniciar Vicente y yo un fuera-pista en mitad de un bosque salgo yo medio arrastrado con un esquí y Vicente no da señales de vida. Seguro que pensaron en un descuartizamiento, que me había vuelto loco y había acabado con Vicente. En cierta forma casi fue la realidad.

Extrañados me preguntan por Vicente y recíprocamente también les pregunto por esta nueva promesa olímpica y al no encontrar respuesta me temo lo peor y es que el esquí ha conseguido arrastrar a nuestro lanzador hasta la base de la estación o lo que es peor y es que haya podido acabar en un Tree Well. Se inicia la operación de búsqueda y rescate y como primera medida optamos por llamarle por teléfono.

Al intentar contactar con él vemos que viene tocando la guitarra con mi esquí y una vez recuperado el aliento nos contó que después de dar caza al esquí, pues como cazador no tiene precio, decidió subirse hasta la zona en la que pensaba que yo estaría y una vez llegó a la cima del monte sin verme decidió que quizás yo me había bajado y fue cuando por fin le vimos aparecer. Y mientras tanto, todo aquél que le veía encaramarse por la empinada pista sudando lo que no está escrito, le advertían que la tabla, la suya, la tenía abajo, por si no se había dado cuenta.

^^ Por fin aparece Vicente

^^ Tocando la guitarra con mi esquí

Si yo dejé medio desayuno en esta hazaña, Vicente tenía ya un déficit alimenticio. Una anécdota que nos hizo sonreír durante todo el viaje y de la que espero haberos sacado alguna muesca a vosotros también.

^^ Parece que está algo cansado de tanto rock’n’roll

Debido a este desgaste, decidimos continuar un rato por pistas azules para recuperar fuerzas. Pero resulta que el concepto de pista azul en las estaciones americanas, al menos estas que visitamos en Utah, no es exactamente el concepto que se tiene aquí en Europa y no alcanzamos a comprender muy bien cual era el criterio, pues algunas de las pistas marcadas con azules bien podrían ser pistas rojas e incluso algunas de las negras sencillas que podamos encontrar aquí. Desde luego, el porcentaje de pendiente no era el criterio principal, aunque sí es cierto que eran más fáciles de esquiar que las negras de un rombo.

Solitude es una estación de tamaño mediano, nada de ser una macroestación al estilo Alpes, aunque sí es verdad que está unida a Brighton por un paso estrecho al lado de un embalse, lo que la hace ya tener un tamaño respetable.

^^ Embalse que separa ambas estaciones. Al fondo Brighton

Es posible recorrerse ambas estaciones en un sólo día, aunque nosotros fuimos con la calma que exige el slow-esquí, a pesar de que algunas de las bajadas fueron exitosos intentos de reventar piernas.

Si se desea combinar Solitude con Brighton, teniendo como base la primera, hay que tener en cuenta que, si bien la vuelta se realiza por un precioso trazado, esta opinión va mermando para aquellos que no son precisamente amantes de las buenas remadas en caminos llanos.

^^ Camino de regreso a Solitude

Camino que era necesario recorrer con calma si no se quería llegar agotado a Solitude.


En sí, la estación se divide en tres zonas bien diferenciadas.

Una zona central, en la que se encuentran la mayoría de las pistas azules y entiéndase pistas azules como algo diferente al concepto nuestro de pistas azules como ya he dicho anteriormente, aunque también existen algunas pistas negras de un diamante y en el que podemos encontrar también un área para aquellos que están comenzando en este deporte.

^^ Plano de pistas de Solitude

También es desde esta zona donde deberemos regresar a la zona de taquillas y desde la que también se accede a la villa en la que se encuentran la mayoría de los alojamientos.

^^ De vuelta a la base

Con la zona de la villa hay que tener cuidado en el momento de volver a casa, pues si no se conoce bien se puede llegar a confundir con la base y luego toca una buena remada para llegar a la zona de las taquillas, la Moonbean Base.

En una de las zonas laterales se encuentra el área en la que es posible combinar el esquí con su estación vecina y que dispone de unas pistas en un entorno muy agreste, aunque servidos por dos telesillas que no son precisamente de última generación.

^^ Vistas desde la Summit Express

La bajada por estas pistas es divertida, pero su recorrido no dura mucho y al final se disfrutan poco, sobre todo por el tiempo que se tarda en remontarlas.

^^ Área de pistas que conecta con Brighton. Al fondo se puede observar el embalse

^^ Esta zona tiene un aspecto salvaje

A media ladera, existe otro remonte, un telesilla de cuatro plazas, ya más acorde de lo que se espera de una estación de esta categoría, y desde cuya cima es posible acceder a cualquiera de las áreas de la estación.

^^ Summit Express

Las pistas aquí tienen mayor desnivel, incluso es posible acceder a áreas de freeride marcadas con dos rombos en el plano y que harán disfrutar a aquellos esquiadores más exigentes.

^^ Área freeride a la que sólo se puede acceder desde la Summit Express

Áreas que son combinables con pistas pisadas para aquellos que no quieran adentrarse en las entrañas de estas pequeñas aglomeraciones arbóreas.

Y es desde esta silla la única forma de acceder a la que, para mí, es la mejor área de las tres, la Honeycomb Canyon.

Esta última es el área de freeride por excelencia de la estación.

^^ Vistas de Honeycomb Canyon

Se trata, como bien indica su nombre, de un cañón, en cuya base discurre una pista muy bien tratada, calificada como una pista muy difícil pero que en realidad teniendo un nivel para bajar pistas rojas (nuestras rojas) es suficiente para poder recorrerla sin dificultad.

^^ Mercedes disfrutando de la pista central del Honeycomb Canyon

Rodeando estas pistas y a ambos lados, en las laderas que mueren en el fondo del valle, discurren una serie de trazados calificados por una dificultad de entre uno y dos rombos que son auténticos fuera pistas, aunque como ya he dicho, ofrecen cierta seguridad pues están supervisados constantemente por los patrulleros del esquí, para evitar riesgos de aludes y señalizar zonas de especial peligro, que estaban bien marcadas, lo que hace del fuera pista una experiencia para ser disfrutada en toda su intensidad sin tener que prestar mucha atención a la seguridad más allá del propio esquí que cada uno practique.

No son necesarios, pues, mochilas ABS o ARVAs al uso para acceder a estas zonas y nadie los exige aunque hay carteles eximiendo de responsabilidad a la estación en el caso de que algo ocurra, por lo que el uso de estas tecnologías no está de más, aunque parece improbable que algo de esto ocurra.Como ya dije, el primer día oímos incluso como explosionaban artefactos para provocar avalanchas para aumentar la seguridad en pistas.

^^ Magnífica zona de freeride

El acceso a esta área se encuentra a una altitud de unos 10.035 pies, lo que viene siendo unos 3058 metros de altura y se puede ir esquiando sin parar hasta la cota más baja de la estación a unos 8.000 pies o lo que es lo mismo a unos 2.400 metros. Es decir, que el desnivel máximo esquiable sin paradas ni conexiones es de unos 660 metros.

Aunque no sea un desnivel espectacular, lo que sí es muy disfrutable son tanto la bajada por la pista central del cañón, como los diversos trazados laterales, sobre todo los situados en la zona más externa de la estación pues la nieve aquí se conservaba muy bien, y eso que no tenían una orientación norte pura, sino más bien apuntaban al este, pero debe ser que la configuración tan cerrada que tenía este cañón permitía una buena conservación de la nieve.

^^ Parte final del Honeycomb Canyon

La parte oeste, sin embargo, merecía menos la pena debido a que no se conservaba tan bien la nieve y nos llegamos a encontrar incluso nieve costra, algo que nunca hubiera esperado de una estación americana.

Al final de este área, un poco antes de llegar a la parte más baja, como se puede observar en el plano, existe un telesilla de cuatro plazas. La pista a partir de ahí tiene muy poco desnivel y no merece mucho la pena seguir hasta la base de la estación, por lo que es mejor tomar esta silla que nos dará acceso a otra de las zonas más divertidas y a la pista que, yo creo que por unanimidad, pensamos era la mejor de todas, incluso la mejor pista de todo el viaje.

Se trata de la Challenger. Un pistón con una inclinación más que decente, pero muy disfrutable, en un idílico entorno rodeado de pinos, con la nieve muy bien conservada y que, incluso Mercedes fue capaz de sacarle todo su jugo a pesar de la teórica dificultad que anunciaban su clasificación de un rombo. Paradójicamente, y según las propias palabras de Mercedes, era más fácil bajar por esta pista que por las azules alternativas o por la Serenity, que debido a sus connotaciones con la Ciencia Ficción fue una pista de paso obligado y que tras bajarla, personalmente estuve de acuerdo en ratificar estos comentarios.

^^ Acceso a la pista Challenger

^^ Tramo intermedio de la Challenger

^^ Tramo final de la Challenger

Llegó un momento en que le cogimos tanto vicio que lo que hacíamos era un intinerario circular a la estación. Es decir, subíamos por el eterno remonte Sunrise, para bajar por una pista azul hasta alcanzar el Summit Express, que nos llevaba a la cima, desde la cual accedíamos a esta zona del Honeycomb Canyon, bajando hasta el Honeycomb Return y desde ahí o bajábamos la Serenity o directamente volvíamos a acceder a la Sunrise. Un intinerario que hubiera hecho mil veces más, pues cada vez que accedíamos al Cañón del freeride era una nueva experiencia y la Challenger nunca llegaba a cansar.

La zona central la solíamos utilizar a primera hora de la mañana, para calentar piernas ya sea por la Eagle Ridge o por la misma Concorde, que aunque marcada de negro no es una pista de especial dificultad y pronto adoptábamos este “círculo vicioso” que nos tenía tan enganchados.

^^ Subi dándolo todo

^^ Mercedes disfrutando como una niña

En cuanto a la restauración, la oferta era correcta, pero no muy variada. Apenas un par de autoservicios en mitad de pistas y algo más en la villa y la base de la estación. La comida no es de especial calidad, pero sí bastante decente y no la encontré excesivamente cara, sino más bien al nivel de precios como los que podemos tener en España.

^^ Restaurante Last Chance Lodge

Uno de los que utilizamos era el Last Chance Lodge, un autoservicio con platos del día y con una terraza que atrapaba sobre todo por la benigna climatología de la que disfrutamos esos días. También visitamos el Roundhouse, similar al anterior pero con una espectacular chimenea central que ofrecía sus refulgentes encantos a cualquiera que lo rodease y que nos sirvió de refugio el último día pues el tiempo no era tan apacible como en los días de atrás.

^^ Espectacular chimenea de la Roundhouse

Coincidiendo con el criterio local, bajo mi punto de vista, de las tres estaciones que visitamos, para mí esta es la mejor, sobre todo por su extensa área freeride que está muy bien pensada y de la que nunca se llega uno a cansar pues siempre se descubrían nuevos intinerarios o nuevos trazados por los que bajar.

Llegué también a la conclusión, lo mismo que Subi, que las estaciones están pensadas más para gente de freeride que gente pistera pues era posible esquiar sobre pistas tratadas sin una sola huella de esquí a última hora de la tarde.

^^ Bonitas firmas

Subi, pistero de pro, disfrutaba de esta situación bajando a la velocidad del demonio por esas alfombras blancas que nadie utilizaba, incluido un servidor y así, más o menos, es como terminábamos cada jornada de esquí.

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El autobús

Terminados los desayunos, y ya equipados, nos dirigimos a pistas. Al ser el primer día decidimos ir a la estación más cercana, Solitude, pues la parada de autobús se encuentra como a unos 50 metros de la puerta y la subida apenas dura 50 minutos.

^^ Esperando al autobús

Además, según un amigo mío que estuvo viviendo en Utah durante un año, me comentó que era la estación preferida por los locales, por lo que no había duda de cómo íbamos a comenzar este viaje.

Aunque en la página del Super Pass se indica claramente que la subida a pistas estaba incluida con la compra del pase, lo que no teníamos tan claro era como íbamos a subir el primer día pues aún no disponíamos de la tarjeta, ya que ésta debe obtenerse en las taquillas.

Esta información nos costó obtenerla y no es fácil de encontrar. La respuesta la dedujimos desde la sección FAQ de la página del Super Pass y no hacía referencia directa a la misma sino como complemento de otra pregunta. Tras un mensaje en su página de Facebook fue cuando ya supimos con certeza que enseñando el voucher podríamos subir a pistas sin coste adicional.

Lo que hay que hacer es, una vez se compra el Super Pass, si lo haces por Internet, se te envía un correo electrónico con un “voucher” de compra. Este ticket hay que imprimirlo y en el momento de subir al autobús hay que enseñárselo al conductor que te valida la entrada. Al hacer la compra, el voucher llega inmediatamente, por lo que sabiéndolo, la compra resulta muy sencilla y cómoda.

^^ Voucher de compra del Super Pass para dos personas

Llegamos a la parada, sin ningún problema y esperamos. Subimos y le enseñamos al conductor del autobús nuestros “vouchers” de compra y no puso absolutamente ninguna pega.

Una vez subidos al autobús comprobamos que éstos no son precisamente cómodos, pues son simples autobuses urbanos con un agregado para colocar tablas de esquís o snowboard, pero los asientos son pocos y enseguida se llenan, y en caso de ir de pie la experiencia del viaje llega a ser nefasta.

fuente: skiutah.com Autora: Erika Wiggins

^^ Fuente: skiutah.com Autora: Erika Wiggins

Como anécdotas, dos.

Una, en la que bajábamos de Solitude esta primera jornada, que era domingo, y como es lógico, el día había tenido alta afluencia. El autobús como el metro de Madrid en hora punta, tan lleno que ni siquiera pudimos dejar los esquís en su compartimento dedicado. Y con atasco en la carretera, por lo que el autobusero realizaba constantes frenadas y acelerones.

Descubrimos un mundo de nuevas posturas imposibles para compensar las diversas fuerzas centrífugas generadas por estos avatares de la conducción. Las curvas eran todo un reto. En este trayecto, Subi se hizo íntimo amigo de un par de “individuos” de los que se mofaba todo el autobús.

Otra cosa que nos ocurrió, y esto nos pasa por no leer bien, fue que el día que queríamos ir a Snowbird, ejecutamos el minucioso plan de subir al 972 para hacer transbordo en una parada del 953 y así llegar felizmente a la estación.

Sin saberlo, perdimos el que era el último autobús de esta segunda línea por llegar 5 minutos tarde al horario previsto. Consultando los horarios, creíamos que uno pasaría a las 8.50 h. por lo que decidimos esperar hasta que llegó la hora.

Nada nos hizo sospechar al ver a otra persona, tabla de snowboard en mano que se dirigía a otra parada de autobús abandonando la que ocupábamos nosotros y al que no le concedimos la menor atención.

Así que 35 minutos después y tres autobuses de la línea 972 que pasaron delante de nuestras narices, extrañados, nos preguntábamos a que se debía tanto retraso, hasta que, repasando la hoja de horarios nos fijamos en una marquita que rezaba FSS que aparecía al lado del horario y cuyo siglas descubrimos que indicaban Friday Saturday Sunday, y su significado era la de que sólo circulaba esos días y no el martes de autos en el que estábamos contemplando a la fauna local.

Así que, esquís al hombro y botas en mano, tuvimos que andar hasta la parada del 972 más cercana para subir a Brighton, emulando al snowboarder que vimos hacía ya tres cuartos de hora, día que decidimos aprovechar para realizar esquí nocturno debido al considerable retraso que llevábamos en la subida.

Todos llegamos a la conclusión de que el tema del ski-bus a pistas tiene mucho margen de mejora.

Este y no otro es el motivo por el que recomiendo alquilar coche mientras esta situación se mantenga. Lo que en principio parece una gran idea, en el que se incluye el pase de cuatro estaciones, además del esquí nocturno en Brighton, y se permite combinarlo con el transporte a pistas, al final el resultado del proceso es tedioso y limitante si se quieren explorar otras estaciones cercanas como Park City o Powder Mountain, esta última la teníamos planificada para visitar el último día pero las condiciones meteorológicas dudosas nos hicieron desistir, visto la excursión de malabares que debíamos sufrir: llegar a una estación del TRAX situada al norte de la ciudad, en Odgen, donde el 674 nos ofrecía únicamente tres servicios para llegar a la estación y a horas intempestivas y sólo se ofrecía un autobús de vuelta. Obviamente, en estas condiciones descartamos la visita.

Lo que sí existía era una serie de parkings disuasorios al inicio de las subidas a pistas para que la gente dejase el coche en ellos y desde ahí subir en autobús a pistas, evitando así en cierta medida la masificación en los aparcamientos de la estación, pero visto el servicio que se ofrecía, pocos coches iban a evitar.

^^ Aparcamiento disuasorio

Lo que sí vimos es que muchos padres dejaban ahí a sus vástagos para que subiesen ellos a pistas y por la tarde los esperaban para llevarlos a casa.

Poca disuasión tenían estos parkings, pero sí habían coches y algo aligeraba a las estaciones.

También en estos parkings se podía hacer el cambio de autobús de la línea 972 a la 953, que al final resulta ser la opción más cómoda

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El hotel

Ya reunidos por la mañana para iniciar el opíparo desayuno y acumular calorías para quemarlas arriba, comentamos lo acertado de la elección del hotel.

^^ Pequeña muestra de desayuno

Muy confortable, con habitaciones muy amplias y un gran servicio que hacen que no podamos ponerle ninguna pega, pues el problema que nos surgió con el cambio de ubicación de los autobuses es algo que no depende del hotel y además es algo a lo que no se puede poner remedio.

Cada una de las habitaciones eran pequeñas suites en la que se disponía de una cocina bien equipada, pues además de fuegos para cocinar, un discreto fregadero y una buena nevera, también disponía de lavavajillas y triturador de basuras, además de armarios de cocina y complementos como cubiertos, utensilios de cocina y vajilla.

Anexa a la cocina se encontraba el comedor en el que se ubicaba una mesa y un par de sillas. Junto al comedor y en la misma estancia, el salón, que disponía de un sofá (convertible en cama) y una televisión para relajarte delante del fuego (sí, he dicho fuego) pues todas las habitaciones disponen de una chimenea que funcionaba a gas lo que permite una buena relajación después de un duro y frío día de esquí, aunque los días que disfrutamos no fueron precisamente fríos.

^^ Chimenea en la habitación

Las chimeneas disponían de un temporizador para que se apagaran automáticamente al cabo de un tiempo, y no parecía mala idea, pues la energía calorífica que desprendían era considerable y se podía llegar a pasar calor si se dejaba largo rato funcionando.

^^ Vicente disfrutando del relajante placer al calor de la chimenea

Además de esta estancia y separada de la misma, se disponía de una amplia habitación, que en nuestro caso incluía una cama king size, más las típicas mesillas de noche y un discreto armario, otro departamento en el que se ubicaba un tocador y un lavabo y por último una cuarta estancia en la que se encontraban el wáter y la ducha.

Por si esto no fuera suficiente, el hotel además disponía de piscina y jacuzzi.

fuente: tripadvisor

^^ Fuente: Tripadvisor

En el precio estaba incluido un generoso desayuno en el que ingeríamos la calorías suficientes para “quemarlas ahí arriba”, lema del viaje.

También nos comentaron que de lunes a jueves se ofrecían unos tentempiés por las tardes de 5 a 7, cortesía del hotel sin sobrecoste alguno, pero lo que no podíamos sospechar es que estas viandas eran de tamaño americano y hacían las veces de cena (una cena encubierta como lo calificaba Subi), pues las cantidades eran generosas además de ser muy variadas.

Sopas, quesadillas, hamburguesas, etc., formaban parte de esta “merienda” de cortesía, eso sí, siempre y cuando no estuviesen merodeando por los alrededores unos depredadores argentinos que montaban guardia delante de cualquier cosa comestible que ofreciera el hotel y marcaban el territorio al modo del avispón japonés para que en el momento en el que sacaran una nueva bandeja, arrasaran con ella impidiendo al resto disfrutar de la comida. Eran la banda de los pirañas, calificados así por su similitud a la hora de atacar a las víctimas que acaban al alcance de sus fauces. Una banda que nos proporcionaron buenos ratos de risas.

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El viaje

Se va acercando el día y el chat creado al efecto está que echa humo. Cada vez más emocionados, cada vez más ilusionados. No paramos de consultar las previsiones meteorológicas. Paquetón. Otro paquetón. En un día cae medio metro de nieve (medido en pulgadas pues estos yankies son muy suyos). Un acumulado ya de 3 metros en lo que va de año. Vemos las fotos de algunos foreros que visitan la zona un par de semanas antes que nosotros contemplamos con ojos de búho como están enterrados en nieve. Como aperitivo vemos a otros foreros más al norte en Canadá esquiando como auténticos demonios entre árboles a velocidades de vértigo.

Organizamos las maletas. Nosotros llevamos un trolley para un par de esquís, en el que podemos meter también algo de ropa para aligerar la maleta, algunos útiles de esquís, y un par de botas de calle. En la maleta el resto de ropa y en el equipaje de mano las botas de esquí, los pantalones de esquí, los complementos para el esquí como las gafas y guantes y algo de muda y todo en previsión ante la posibilidad de que se puedan perder las maletas para que al menos no nos impida esquiar.

A la hora de facturar en el aeropuerto, aunque a Subi le hicieron malabarismos con el billete, a ninguno nos pusieron ninguna pega ni con los esquís, ni con el equipaje de mano. En ese aspecto, muy buena experiencia.

Finalizada la facturación y tras aguantar los lamentos de Subi porque no podía venir Maitetxu con él, nos vamos cada uno a nuestro avión, pues no pudimos sacar los billetes para el mismo vuelo a la ida debido a que Mercedes y yo nos acoplamos tarde al viaje y el vuelo de Subi ya estaba lleno el día que decidimos comprar los billetes. No obstante, partíamos con una diferencia de 40 minutos.

La escala en París sin ningún problema y a la hora de embarcar al avión que nos dejaría en nuestro destino empiezan las primeras anécdotas, pues en un inglés muy americano, tanto que no entendíamos ni una palabra, empezó un interrogatorio para averiguar el motivo de nuestro viaje, al final entre risas, tanto por nuestra parte como por la persona que realizaba el control, logramos acceder. Control de maletas de mano en el mismo embarque, algo que nunca había visto, debe ser que no se fían de los controles franceses. Muchas medidas de seguridad.

Aeropuerto de París
^^ Aeropuerto de París

El vuelo, que está operado por Delta, tranquilo y sin incidencias y, por fin, después de muchas horas entre vuelos y transbordos, llegamos al destino deseado.

Bienvenidos a Salt Lake City

^^ Bienvenidos a Salt Lake City

Destino, en el que al pasar el control de aduanas, me retienen para hacerme un interrogatorio. No me dejan pasar. Recojo maletas y espero. Se queda Mercedes conmigo para ver el resultado. Al final todo quedó en una anécdota y sin realizar ninguna pregunta, me devuelven el pasaporte y con una sonrisa me desean felices vacaciones.

Un susto que se nos olvida en cuanto uno de los policías nos pide entre risas que la próxima vez que volvamos le traigamos paella, y todo esto en perfecto español.

Una de las cosas curiosas que noté de los norteamericanos, al menos los de esta parte de Utah, es que si te oyen hablar en español, y si tienen algún conocimiento de nuestro idioma, enseguida tratan de hablarte tratando de complacerte, aunque les cueste horrores nuestra pronunciación. Todo el mundo con el que hablé que nos preguntaba de dónde éramos sabía donde estaba España y también sabían que Madrid era la capital. Este es uno de los primeros estereotipos que desparecen cuando llegas. Pensamos que los norteamericanos no saben dónde está nuestro país, una creencia muy extendida que se cura viajando.

Esperamos pues a que llegue Subi, pues el tenía dos conexiones, una en Ámsterdan y otra en Seattle, por lo que su viaje era más largo que el nuestro. En cuanto le vemos nos explica su aventura, pues ha ido estresado en todas las conexiones y en ambas ocasiones pensaba que perdía el vuelo.

Por último, esperamos al cuarto componente de este viaje, Vicente, que sólo tenía que venir desde Seattle y llegaba a eso de las 18.00 h.

En definitiva, cada uno vinimos por nuestra cuenta y nos reunimos en el aeropuerto. Sólo quedaba la cuestión de llegar al hotel, pues la idea inicial era coger el TRAX, en el que tendríamos que hacer un transbordo y llegar hasta la estación de Fort Union y de ahí en autobús hasta el hotel.

Decidimos que esto era una locura, después de tantas horas de viaje y contratamos un Shuttle en el mismo aeropuerto que nos llevara al hotel. Una opción relativamente barata y, sobre todo, cómoda. Por fin llegamos a nuestro destino y después de registrarnos, ir a un restaurante de comida rápida, para empezar a integrarnos, nos vamos rápidamente a la cama, pues estamos agotados y ya pensaremos con claridad al día siguiente.

Al ir a deshacer las maletas, subi nos cuenta al día siguiente que se encontró un papelito como éste.

^^ Notificación de la aduana

Este papel es introducido por los propios agentes de aduanas y con él te están informando que si encuentras las cosas desordenadas puede ser debido a que la maleta la han abierto para realizar una inspección visual del equipaje.

Parece ser que es muy normal que se hagan este tipo de inspecciones e incluso algunas maletas modernas incluyen en sus cerraduras una ranura para que puedan ser abiertas con una llave especial y evitar así tener que forzar la apertura. Atención a esto porque si tu maleta está bien cerrada y no dispone de esta cerradura es posible que te destrocen la maleta intentándola abrir, porque abrirla la abren, por tanto, es importante que si viajáis a Estados Unidos facilitéis en la medida de lo posible las inspecciones.

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Preámbulo

Cuando aún teníamos reciente nuestro último viaje a Namibia, con el sabor de la arena en nuestras bocas y el aroma de los animales aún rodeándonos, lo que menos me podía imaginar es que nos iba a surgir de la nada otro de esos viajes inolvidables que estaban incluida en la lista secreta de sueños por cumplir.

No fue así mas que un día veo un vídeo colgado por nuestro conforero subi y dirigido a su amigo Vicente, que vive en los confines del noroeste de Estados Unidos, en el que se mostraban las bondades de algunas de las afortunadas estaciones canadienses y en las que sólo se veían sonrisas en un idílico entorno blanco.

Así, sin más, le comenté medio en broma que a la siguiente me apuntaba con ellos y la respuesta tanto suya como la de su mujer y también conforera Maitetxu nos animó a unirnos a su nueva aventura planificada al efecto y del que yo no sabía nada y no conforme con ello, subi insistió utilizando la sucia estrategia del “no hay huevos” por todos conocida.

El resultado fue el de acoplarnos en plan lapa sorbiendo de la preparación y los conocimientos de ambos, algo infrecuente en mis viajes, pues suelo ser yo quien se los prepara. Una sensación un tanto extraña el ir a un viaje que ya está organizado, donde la mayor parte de la información ya está recopilada, quedando pendiente sólo algunos detalles y la implementación de la mayor parte de la planificación.

Una vez supimos que teníamos disponibilidad para la semana en la que estaba planteado el viaje, sacamos los billetes de avión, suponiendonos a Mercedes y a mí un pequeño sobrecoste porque íbamos con retraso. KLM fue la aerolínea elegida y pudimos constatar con avatares posteriores que su servicio post-venta es muy bueno, al menos el servicio de atención al cliente. Una carestía que sin embargo no iba a echar para atrás una oportunidad como ésta.

Y fuimos paso a paso ejecutando la meticulosa planificación llevada a cabo por Maitetxu, que lo tenía todo calculado hasta el más mínimo detalle.

Comprobamos los pasaportes, pues es necesario que se puedan leer electrónicamente por las máquinas lectoras que hay en los puntos de control de la frontera, detalle por otro lado un tanto redundante, pues desde 2003 los pasaportes ya cumplen este requisito.

Para viajar a Estados Unidos desde España no es necesario sacar un visado de entrada, pero sí es necesario cumplimentar el formulario del ESTA (Sistema Electrónico para la Autorización de Viaje en sus siglas en inglés) en la que se debe cumplimentar una serie de formularios facilitando tus datos personales y respondiendo a simples preguntas. Se puede rellenar de forma individual o en grupo, siendo esta segunda modalidad más barata si se viaja en compañía. El precio de este trámite, en cualquier caso no es alto, creo recordar que unos 14$.

Una vez enviada la solicitud, lo normal es que tarden entre uno o dos días en dar una respuesta, aunque a mí me la dieron en menos de dos horas. En la respuesta simplemente te indican si eres “elegible” para el viaje o por el contrario no se te permite la entrada. El que seas elegible no implica que posteriormente puedas ser rechazado en la propia frontera. La página se puede leer en español, por lo que no debería ser un trámite problemático.

El hotel seleccionado fue el Homewood Suites de la cadena Hilton. La elección de este hotel no fue casual, pues a pocos metros del mismo parten los autobuses que suben a las estaciones de esquí del Midvale. Hasta este detalle estaba planificado.

^^ Entrada principal del hotel

Otro trámite fue el de sacar el pase a pistas. Aquí, de nuevo, Maitetxu lo tenía muy bien estudiado. Existen varias posibilidades de para sacar los pases a pistas. La normal sería sacar el pase individual o de varios días para cada una de las estaciones. Esta modalidad, en Estados Unidos, suele ser muy cara, pues la horquilla de precios varía desde los 89$ que podía costar en la estación más barata, Solitude, hasta los 137$ de Park City. Además, si se quiere realizar la compra por adelantado, es necesario indicar el día que se quiere ir, no son pases abiertos.

Pero existe otra posibilidad que es la de sacarse el Super Pass. Este es un pase que ofrece el ayuntamiento de Salt Lake City en coordinación con la oficina de turismo de Utah, es mucho más abierto y sobre el papel está muy bien pensado. En él se incluye la posibilidad de esquiar en cuatro estaciones: Alta, Snowbird, Brigton y Solitude.

Además, se incluye el pase nocturno en Brighton, cuyo horario de remontes es similar al que se ofrece en algunas estaciones japonesas como la de Niseko, en la que se puede esquiar sin parar desde las 9 de la mañana a las 9 de la noche. Todo un castigo para las piernas de los más adictos.

Otra ventaja más es que el transporte a pistas no supone un sobrecoste y se permite utilizar el TRAX (tranvía que recorre el valle) y autobuses.

Y por si fuera poco, no es necesario indicar en que fecha se va a utilizar, pues se activa en el primer momento en el que se pase por un torno de alguna de las estaciones de esquí. Este pase obliga, eso sí, a esquiar al menos tres días y permite un máximo de 10 días. Pero esto tiene truco, porque son 3 a 10 días de 14, es decir, que no es necesario esquiar días consecutivos, por lo que te garantiza el mismo número de días esquiables aunque algún día se cierre la estación por climatología adversa.

Sólo se permite esquiar en una estación por día excepto en Solitude y Brighton, unidas por remontes.

Después de mucho hablar, pensar y discutir, decidimos sacar el pase de 5 días sobre 14, por si algún día no podíamos ir a esquiar o por si decidíamos cambiar de estación, pues había ganas de conocer Powder Mountain por parte de Subi y Park City por mi parte.

Las estaciones incluidas en el Super Pass de Salt Lake City están distribuidas en dos valles o cañones, el Little Cottonwood Canyon y el Big Cottonwood Canyon, mediando entre ambos una cadena montañosa que los separa y ambos incluidos dentro del parque nacional de Wasatch-Cache. En el primero de ellos se encuentran las estaciones de Snowbird y Alta y en el segundo las estaciones de Solitude y Brighton.

Como podéis imaginar, para acceder a dichas estaciones existen dos rutas distintas cubiertas por tres líneas de autobús. El 972 nos llevaba a Solitude y Brighton, mientras que el 953 nos llevaría por el Big Cottonwood Canyon.

Tanto el 972 como el 953 tenían una parada al lado de nuestro hotel. O eso creíamos hasta que Maitetxu descubrió que el recorrido seguido por el 953 lo habían modificado este año, de forma que nos quedaba la parada a casi un kilómetro de distancia desde donde se encuentra el hotel que habíamos elegido.

Las furibundas reprimendas de nuestra organizadora no dieron sus frutos, lógicamente, por lo que tuvimos que planificar la forma en la que podríamos tomar este autobús y cuya solución, si bien es simple, también es molesta, pues tendríamos que coger el 972 hasta alguna de las paradas comunes que tenían ambas líneas y ahí hacer el transbordo, por lo que el tiempo de trayecto se incrementaba, eso sin mencionar la molestia de tener que cambiar de autobús con todo el equipo de esquí a cuestas.

Además, consultando los horarios, los del 953 estaban muy limitados y sólo funcionaban unos pocos autobuses por la mañana muy temprano. Tendríamos que estar en nuestra parada de conexión como muy tarde a las 8.25 h. pues éste era el último autobús que subía. Y por la tarde tampoco es que bajaran muchos más autobuses. Nuestras opciones eran tomar los autobuses de las 4.45, 5.15 ó 5.30. No habían más.

Posteriormente y ya metidos en el viaje, llegamos a la conclusión que ésta línea estaba pensada más para los trabajadores de la estación que para los esquiadores en sí.

Este hecho no sólo nos molestaba a nosotros, pues en una de las bajadas, hablando con una chica argentina que trabajaba en Snowbird nos comentaba lo molesta que estaba con este horario, pues para ella, que finalizaba su trabajo a las 11.00 h. tenía que esperar hasta las 14.10 h. para poder regresar a su casa. También es verdad que la chica no esquiaba pues estaba de viaje de estudios pasando un año en Utah y el trabajo lo tenía para paliar un poco el coste de dichos estudios.

Existe otra línea, la 994, con unos horarios muy amplios, pero que no estaban ni mínimamente cerca de nuestra base de operaciones y tampoco era fácil enlazar con otros autobuses. Para poder utilizar esta línea, sería necesario subir a la línea 972 en dirección contraria a la del sentido de pistas hasta llegar a la estación Midvale Fort Union del TRAX, bajar al sur hasta la Historic Sandy Station y ahí sí, tomar el mencionado autobús. Y todo esto con los esquís y las botas a cuestas. Esto agregaría como una hora más al trayecto, convirtiendo la subida a pistas en una incómoda excursión de algo más de dos horas.

Plano del TRAX
^^ Plano del TRAX

La conclusión es que no se ha pensado muy bien en la opción del transporte a pistas, por lo que si decidís venir a Utah y alojaros en algunos de los núcleos de población de esta megalópolis, en mi opinión, lo mejor es alquilar un coche, porque facilita mucho los desplazamientos a pesar de que suba algo el coste. Además, aparcar no ofrece dificultades siempre que no se vaya al centro de la ciudad, e incluso se puede acudir a algunos de los parkings disuasorios que se han creado para evitar las aglomeraciones en pistas y ahí sí, coger alguno de los mencionados autobuses.

Los astros, al igual que el cambio climático, se vuelven locos y empiezan a surgir los primeros problemas.

Cuando ya más o menos estaba todo organizado, bien planificado, quedaba por plantear la cuestión de si alquilábamos esquís o los llevábamos desde España. Tanto KLM como Air France, las aerolíneas funcionan como una sola empresa, permiten sustituir una pieza de equipaje por equipaje deportivo sin coste adicional, siempre que el equipaje deportivo no supere la franquicia de los 23 Kg. Al consultar las distintas páginas que ofrecen alquiler de esquís todos llegamos a la conclusión que eran caros, pues aproximadamente salía a unos 40$ diarios y normalmente los precios ofertados en Internet y con antelación suelen ser más baratos que en tienda física. Así que decidimos que nos llevaríamos nuestros propios esquís.

Pues bien, al ir cambiar las condiciones de equipaje, me encuentro con que uno de los vuelos de vuelta lo habían anulado. El vuelo, que inicialmente hacía escala en Atlanta ya no existía y automáticamente nos habían asignado otro vuelo con el inconveniente de que el tiempo de transbordo de un avión a otro era de tan sólo 50 minutos. No nos llegó ningún aviso ni al teléfono, ni al messenger (pues yo indiqué en su página que me informaran también por este medio) como tampoco llegó ningún mensaje al correo. Imagino que al asignarnos directamente otro vuelo el sistema no envió notificación alguna, pero en este aspecto creo que KLM / Air France debería mejorar su sistemas de alerta.

Aviso a mis compañeros de viaje y enseguida me pongo en contacto con el servicio de atención al cliente, que muy amablemente me ofrecieron cambiar el vuelo por otro a Nueva York y cuya escala era de dos horas. En este aspecto, hay que alabar la eficiencia con la que nos resolvieron este problema. No nos pusieron absolutamente ninguna pega, no hubo sobrecoste alguno (aunque fuera por error) y todo fueron buenas palabras, muchas de ellas dedicadas especialmente a pedir miles de disculpas por este, según ellos, imperdonable fallo.

Pero lo peor aún estaba por llegar. Un buen día, Maitetxu empieza a sufrir dolores en la pierna y se entera que tiene una hernia y que además, después de muchas pruebas es necesario operar. El problema es tal, que no puede permanecer ni cinco minutos sentada. O de pie o tumbada. En estas condiciones es totalmente inviable viajar en un avión y menos una distancia como ésta en la que hay que permanecer en el avión más de 10 horas en el trayecto más largo, además de las colas y esperas en los aeropuertos así como el posterior traslado al hotel.

Se cae del viaje y Subi, con cargo de conciencia tampoco quiere ir, pese a que Maitetxu le insiste, con tal convencimiento que al final se vino, pero me consta y así lo dejo claro, que tenía cargo de conciencia al momento de iniciar el viaje.

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Esquí sobre dunas en Namibia

Cuando este año empecé a plantear realizar mi primer viaje a África, ni siquiera sabía qué destino elegir. El destino debería cumplir ciertas condiciones, el principal, que fuera posible realizar safaris fotográficos a los típicos animales que no encontraríamos aquí, y aún más si es posible ver a los 5 grandes (Elefantes, leopardos, leones, búfalos y rinocerontes) o al menos a alguno de ellos.

Lo primero que me planteé, como es lógico, era una visita a Kenia o Tanzania, los dos países que ofrecen safaris por excelencia.

Pero la inestabilidad de alguna de sus zonas y precisamente, por ser lo más conocido y por tanto, lo más “turistón” me obligó a trabajarme la búsqueda algo más y después de mucho leer, y ver qué los países del cono sur africano también ofrecen lo mismo y son más tranquilos, me decidí por Namibia, ya que su particularidad radica en que muchos de estos ejemplares están adaptados al desierto, lo que convierte el viaje en algo singular.

Elefante adaptado al desierto

Elefante adaptado al desierto

Así, elefantes adaptados al desierto (que sólo se pueden encontrar en Malí y en Namibia) así como los orix y otro tipo de fauna ofrecen estampas muy particulares que no son posibles observar en otros países.

Rinoceronte Blanco

Rinoceronte blanco

Además, al ser un país poco conocido, me daba la sensación de que el viaje iba a ser mas auténtico que otros en los que los paquetes turísticos son la nota dominante.

Namibia se caracteriza por un paisaje predominantemente desértico, no en vano, forma parte del desierto del Kalahari y en su territorio se encuentra el desierto más antiguo del mundo, el Namib, que da nombre al país.

Y precisamente éste era otro de los alicientes para mí. Cuando hace unos años visité Chile, una de las partes del viaje consistió en visitar el desierto de Atacama, tanto en su parte chilena, como la obligada visita a su vertiente boliviana y, en contra de mis expectativas, el paisaje desértico me fascinó.

La duna Klein Matterhorn

Duna del “Klein Matterhorn”

El origen de las dunas se debe a que la arena que transporta el río Orange recogida en el Kalahari, el segundo río más importante del sur de África, se deposita en las aguas del océano Atlántico, cuya corriente la arrastra hacia el norte. A la altura de Walvis Way y Swakopmund, los vientos predominantes del oeste arrastran esa arena al interior del país formando las preciosas dunas que dominan todo el desierto del Namib.

Y sabiendo que hay un desierto, me planteé la posibilidad de practicar la típica actividad que se realiza en estos países, es decir, me propuse probar el sandboard. Me quedé con ganas en mi anterior periplo por el Atacama, pero en aquella ocasión, por falta de tiempo, no pudimos practicarlo, pero esta vez, planeándolo con tiempo no iba a dejar de pasar la oportunidad.

Por tanto, inicié la búsqueda de empresas que ofrecieran esta actividad por Namibia y encontré con algo mucho más emocionante y que me motivaba mucho más.

Un loco de la vida planteaba realizar esquí sobre dunas:

www.ski-namibia.com

Henrik, alemán para más señas, ex policía, cansado de su trabajo, un día decidió dejarlo todo para practicar su pasión, el esquí, tanto de fondo, como alpino y de travesía, sólo que de una manera muy diferente.

Sus comienzos no fueron fáciles. Inicialmente no se planteó realizar esta actividad de manera profesional.

Namibia es una ex-colonia alemana y, como consecuencia de este hecho, en el país hay afincados muchos alemanes o personas de origen alemán. De hecho, junto con el inglés, el himba, herero y alguna otra lengua, forma parte del conjunto de lenguas oficiales del país.

Alguno de los amigos de Henrik, le comentaron esta particularidad y también le informaron sobre un país tranquilo en el que se vivía relativamente bien, escaso de recursos pero sin llegar a ser un problema de primer orden. No se lo pensó dos veces y emigró a Namibia.

Estuvo unos años dando tumbos, de trabajo en trabajo hasta que un buen día se planteó hacer de su pasión su profesión. Y así es como nació el esquí sobre dunas.

Imagen Duneski

Henrik, pionero de esta actividad, ha ido desarrollando su negocio hasta convertirla en una actividad altamente rentable. Tan rentable, que el día que fuimos a practicarlo, resultó que como era su último día porque se iba a ir de vacaciones con unos amigos que venían de Alemania al día siguiente, nos regaló la actividad, para alegría nuestra.

Imagen Duneski

También ha ido evolucionando su negocio, no se ha quedado estancado y en colaboración con una fábrica de esquís que no mencionó, ha desarrollado un esquí específico para esquiar sobre dunas.

Henrik y yo

Henrik y yo mostrando los esquís especializados

Un esquí blando, con no mucho radio de giro, unos cantos más suaves y una lámina de aluminio colocada entre las fijaciones y el esquí para amortiguar mejor. También ha desarrollado unas ceras especiales para que el esquí deslice mejor sobre la arena.

El resultado es un esquí fluido cuya sensación es similar a esquiar sobre nieve crema, aquella que está a medio paso entre la fusión del hielo a papa de la nieve primavera.

Todo el material, botas, esquís, bastones viene incluida en la actividad.

Hasta aquí llegamos

Hasta aquí llegamos

Cuando fui a probarme las botas, resulta que aunque a la hora de contratar la actividad le indiqué cual era mi medida de pie, éstas me estaban algo holgadas y bailaba el pie un poco dentro de la bota.

Me explicó que esto era así porque los movimientos sobre las dunas deben ser suaves, nada de giros bruscos y al estar grandes las botas se transmitía menos el peso y se conseguía retrasar algo el movimiento del giro y como consecuencia, el giro es más suave.

A mí no me convenció mucho la explicación y le dije que prefería unas botas más ajustadas a mi pie y que ya intentaría yo realizar el giro suave. No hubo ningún problema y me dio otras botas que se ajustaban perfectamente a mis pies, supongo que pensando que luego le pediría de nuevo las otras botas, aunque eso al final no ocurrió.

Colocándome las botas

Colocándome las botas

Una vez ajustadas las botas, el siguiente paso es ajustar el pantalón, que lo hicimos con el velcro de la propia bota, para que no entre arena. La arena se cuela por todos lados y si entra en la bota, al ser tan abrasiva puede llegar a ser un problema, sobre todo cuando estás escalando la duna. Este paso es muy importante.

Totalmente equipado ¡Menudas pintas!

Totalmente equipado ¡Menudas pintas!

Los bastones que utilizamos son los típicos que se usan para senderismo, es decir, con la altura ajustable. En el momento de escalar la duna, hay que extenderlos para que sean altos, y en el momento de bajar hay que acortar esta longitud para ajustarlos un poco más bajos que la longitud normal que se pondría si esquiáramos sobre nieve.

Aquí se ve como se ajustan los bastones para subir la duna. Modelo: Mercedes.

Aquí se ve como se ajustan los bastones para subir la duna. Modelo: Mercedes.

Los esquís los portábamos en un hierro, típico de las mochilas antiguas y amarrado con unos pulpos que impedían que los esquís se moviesen mientras íbamos caminando.

Ya realizados todos los preparativos, un pequeño “briefing” antes de la subida, para dar unos consejos sobre como subir.

La subida a las dunas no se debe de hacer de cualquier forma, sino que requiere de una técnica, simple pero efectiva, que nos permitirá cansarnos menos y realizar más subidas.

Iniciando la primera subida

Iniciando la primera subida

En pendientes suaves, cada paso que se da, hay que hacerlo como si se diera una patada a la arena, el pie plano y clavando la puntera en la arena. De esta forma, aunque parezca mentira, la arena queda asentada y dura y no resbala hacia abajo.

Pasos en una subida con poca pendiente

Pasos en una subida con poca pendiente

Cuando la pendiente es mayor, la arena es más inestable, y entonces hay que utilizar otra técnica, que es la de dar pasos muy cortos, levantando las rodillas, y una vez se apoya el pie en la arena, hay que dejarlo caer un poco hasta que se asienta y nos permite avanzar. Hay que ir muy despacio y con pasos muy cortos. Esta es la parte que más agota cuando se suben las dunas, pero si se siguen estas pequeñas reglas, el agotamiento se mitiga y nos permite realizar más subidas. Nosotros llegamos a subir la duna hasta 7 veces.

Subida en una pendiente más pronunciada

Subida en una pendiente más pronunciada

Si se camina de lado en arenas inestables, lo que hay que hacer es pisar un poco más alto de la línea que estamos siguiendo, de forma que se deja caer el pie hasta que la arena se asiente, lo normal es que se asiente siguiendo nuestra ruta, y no hay que dar el siguiente paso hasta que la arena deje de resbalar.

Subiendo de lado

Subiendo de lado

Si se puede, lo mejor es llegar a la cresta y seguir la subida por la misma, ya que los pasos son más fáciles de dar y lo normal es aplicar la primera técnica, es decir, la de dar una patada a la arena para que se asiente.

Cresteando

Cresteando

Ya, una vez arriba, nos preparamos para esquiar.

Nos preparamos para esquiar

Nos preparamos para esquiar

Nos preparamos para esquiar

Nos preparamos para esquiar

Lo primero, es pisar la arena con las botas para formar una pequeña plataforma que nos permita posar los esquís con estabilidad y no se vayan hacia abajo a la hora de colocárnoslo.

Una vez hecho, clavamos los bastones sobre la propia arena, del mismo modo a como lo haríamos en nieve, pero en la pendiente y que sea un clavado profundo para que no resbalen. Es fácil hundirlos ya que la arena no ofrece mucha resistencia al clavado.

El siguiente paso es descolgarnos los soportes para clavarlos en la arena a un lado y sacar los esquís que posamos en la propia plataforma y nos volvemos a poner el soporte y a continuación los esquís del mismo modo a como lo haríamos en la nieve. Aquí no hay diferencia.

Así se posa el soporte

Así se posa el soporte

Nos colocamos los esquís

Nos colocamos los esquís

Ajustamos los bastones y empieza la diversión.

Empieza la diversión

Empieza la diversión

Primero sale Henrik, que al principio me hace una demostración de como se debe bajar sobre la duna y además tiene el detalle de llevarse mi portaesquís, lógico pues no conoce mi nivel de esquí y de esta forma se asegura que si me caigo no me voy a hacer mucho daño.

Empieza la diversión

Empieza la diversión

Terminada la demo, es mi turno.

Es mi turno

Es mi turno

Para mi sorpresa, encuentro esta modalidad de esquí más asequible de lo que en un principio imaginaba. Los esquís deslizan mejor de lo que esperaba y los giros no ofrecen especial dificultad.

Allá vamos

Allá vamos

Aunque como es lógico, la primera bajada la hago como si estuviera esquiando sobre nieve, hecho que Henrik se apresura a corregirme antes de iniciar la segunda bajada.

Primeras correcciones sobre la técnica

Primeras correcciones sobre la técnica

La técnica de esquí en dunas es muy similar a la técnica de esquí en nieve. Sólo existen algunas diferencias.

Se trata más de derrapar y no tanto de conducir. Si metes cantos, te caes. La arena frena mucho y hay que deslizar los esquís, no hay que conducirlos. Hay que tratar en la medida de lo posible de derrapar. Los esquís no se van. Con los giros se frena bastante y sorprendentemente es posible conducirlos con los derrapajes.

El cuerpo hay que llevarlo centrado. Nada de echarse para adelante. Mas bien centrado. Tampoco hay que echarse para atrás.

El cuerpo bien centrado

El cuerpo bien centrado

No se os ocurra dar saltos. Es muy probable que en la toma se os frenen tanto los esquís que os pueda hacer daño. Si lo hacéis, echaros para atrás todo lo posible.

De hecho, Henrik me comentaba, que el niño de un cliente no hizo caso de esta recomendación, saltó y lo siguiente fue la aventura de buscar un hospital en medio del desierto. Se rompió las rodillas.

Swakopmund tiene hospital, está a unos 14 km. de donde se realiza el esquí sobre dunas, pero es un hospital privado, así que si no lleváis un buen seguro médico, mejor no intentéis saltar.

Y por supuesto, olvidaros de rescates tanto de ambulancias y mucho menos helicópteros. Hay que ser conscientes de donde se está.

Los giros, lo más recomendable es que sean cortos. Debido a la rugosidad de la arena en cuando se coge velocidad empiezan enseguida a notarse y a oírse vibraciones. En cuanto se nota la vibración en los esquís hay que realizar el siguiente giro.

Mejor giros cortos

Mejor giros cortos

El que las botas estén holgadas, como ya dije antes, es bueno, porque impide hacer el giro inmediatamente y por tanto evita que sean bruscos.

Mejor giros cortos

Mejor giros cortos

En la parte final de la duna, siempre trataba de coger algo de velocidad y enseguida notaba como frenaban los esquís. Algo similar a pasar sobre un charco. La frenada es brutal y hay que tener cuidado con las rodillas.

Echándome para atrás

Echándome para atrás

Aún no lo había dicho, pero esta actividad se realiza en Swakopmund, donde está afincado Henrik. Se trata de la segunda ciudad más grande de Namibia, que tampoco significa mucho, pues tiene alrededor de 35.000 habitantes.

Situación de Swakopmund

Situación de Swakopmund

Esta tranquila localidad costera de Namibia, tiene cierta importancia en cuanto a que es productora de petróleo, cosa que pudimos comprobar subiendo las dunas y viendo tanto las plataformas petrolíferas, como los trenes que llevaban el petróleo a la capital.

Plataforma petrolífera

Plataforma petrolífera

Tren cargado de petróleo en dirección Windhoek

Tren cargado de petróleo en dirección Windhoek

La arena de las dunas de Swakopmund la noté más pesada que la arena de Atacama. Yo creo que allí, nuestros conforeros que han compartido actividad en las lejanas “Indias” habrán podido deslizar mejor y quizás estas técnicas no son tan necesarias como lo son aquí, aunque creo que no diferirá mucho, pero eso será un capítulo que no me corresponde a mí describir.

Si dispones de una buena técnica de esquí, o al menos, si te sabes deslizar bien por nieve primavera, yo creo que no es muy difícil dominar los deslizamientos sobre dunas. A mí me costó un par de bajadas dominarlo, y la verdad es que en cada bajada no se hacían más de 8 o 9 giros, para unos 150 metros de desnivel.

Más subidas

Más subidas

Más subidas

Más subidas

Más subidas

Más subidas

Nuestro coche desde la cima

Nuestro coche desde la cima

El día se acabó entre risas y cervezas, después de realizar unas 7 bajadas, un poco reventado eso sí, porque aunque la técnica favorece la subida sobre la arena, al final llega a agotar, después de estar unas cinco horas dándole.

A mí me gustó mucho, me encantó poder deslizar sobre arena y es tan divertido como hacerlo sobre nieve.

Espero que algún día, alguno de vosotros probéis esta sensación.

Si os decidís por Namibia y queréis contactar con Henrik, debéis saber que además del esquí alpino sobre el “Klein Matterhorn” como así convenía en llamar a la duna que esquiamos, también realiza actividades de esquí de fondo, esquí de travesía y Telemark.

Esquiando en telemark

Esquiando en telemark

Nos hizo una demostración de cómo se subía con esquís de telemark y se bajaba esquiando haciendo las correspondientes penitencias. Como él mismo decía, con telemark, se sube rápido y se baja despacio, mientras que con alpinos se sube lento y se baja rápido. Me quiso dar a probar, pero como yo esta técnica no la domino, decliné la invitación, no vaya a ser que me hiciera daño y aún estaba a mitad de viaje.

La distancia media que se llega a avanzar con esquís de travesía, según nos comentó es de unos 6-7 km/h. La actividad consiste en subir una duna, bajar por el otro lado, para subir a la siguiente y así un largo etcétera. Suele hacerse de unos 14 a 20 km. para luego volver y se sale desde el mismo Swakopmund.

También comentar otra de las curiosidades sobre el esquí en Namibia y es que también es una actividad de temporada, aunque en este caso, la arena siempre está garantizada.

La actividad hay que realizarla en invierno, pero no por temas de conservación de la arena ni nada parecido. Es un tema puramente climatológico.

El problema que hay en el desierto, al menos en este del Namib, es que cuando el sol se pone a lo alto, empieza a calentar la arena y ésta desprende corrientes térmicas. La gran extensión del desierto acumula dichas corrientes formándose vientos muy fuertes. En invierno es soportable porque el calentamiento no es excesivo y tampoco los vientos son preocupantes. Pero en verano cogen tal velocidad que la arena llega a ser un problema.

Pues bien, como buen esquiador de temporada, en el verano namibio, Henrik se desplaza a Arabia Saudí, donde está desarrollando un proyecto turístico para promocionar el esquí sobre dunas en este país y además dispone del apoyo del propio gobierno bajo la supervisión del ministro de turismo.

Así que si en invierno (nuestro invierno) deseáis realizar esta actividad, sobre todo cuando aún no ha nevado, y por casualidad os encontráis en Arabia Saudí, allí podéis practicarlo.

Desde luego, creo que es una actividad más que cualquier buen esquiador debería probar al menos una vez en la vida.

Sin más nos despedimos de este embaucador entorno, deseando volver algún día.

Felices de este gran día

Henrik y yo

Ahí hemos esquiado

Una última mirada al “Klein Matterhorn” pone fin a nuestra visita y sin aún habernos ido ya tenemos añoranza de volver. Espero que algún día sea cierto y pueda volver.

Último vistazo al Klein Matterhorn

Último vistazo al Klein Matterhorn

 

Publicado en Namibia, Swakopmund. Esquí sobre dunas. | 2 comentarios