Lermoos – Biberwier

LERMOOS

El Zugspitze Land es algo más que la estación de Garmisch-Clasic y el Zugspitzplatt, también comprende otras estaciones como la de Mittenwald, que tengo entendido es una estación ideal para los Freeriders o para los principiantes, pero no adecuada para esquiadores de buen nivel pero que sean pisteros, y también comprende otras estaciones, ya en la zona de Austria, como son Lermoos, Ehrwald, Biberwier, Bichlbach y Berwang.

Así que siguiendo las recomendaciones de Puros1000, nos dirigimos a Lermoos, que dista de Garmisch a poco más de 30 km. en dirección al Fernpassstraße que nos llevaría más adelante a Füssen y sus castillos.

La estación de Lermoos es una estación pequeñita, con un ambiente muy familiar, pero con unas dotaciones y una infraestructura ultramoderna, con remontes de última generación, sillas con capota, acolchadas, aunque no calefactadas.

Aquí tenéis un plano antiguo de la estación.

Os he querido poner este plano, porque cuando he buscado planos de esta estación, me han aparecido muchos similares ha estos, y es para advertiros que la que aparece marcada con el número 20 es una silla que aunque sigue ahí, no está operativa y por tanto no se usa. Sirva esto como advertencia para el que quiera pasarse por aquí a esquiar.

El plano correcto es el que os muestro a continuación.

La estación, como podéis ver, es pequeña, dispone de 32 km. esquiables, pero lo bueno que tiene es que está hecha a lo alto. Se puede ir esquiando desde los 2.059 metros en los que te deja la silla de Gams-Jet, hasta los 995 metros de la base del telecabina del Grubigstein. Se puede hacer del tirón y sin paradas o remadas, lo que nos da un desnivel esquiable de 1.064 metros y además pudiendo escoger distintas variantes para hacer camino de forma que no es necesario bajar siempre por el mismo sitio.

Cuando llegamos, nosotros aparcamos en la base del Hochmoos, y en la subida, se podía apreciar esta imagen.

Un montón de pinos cortados, que imagino no sólo se cortaron con la intención de dejar paso al remonte, ya que la extensión talada es bastante ancha, sino que probablemente haya habido un aprovechamiento maderero. Aún así, había bosque para rato.

El remonte te dejaba en mitad del prado Grubig en el que se puede coger el ultramoderno Grubigalmbahn que te deja en una zona en la que se tiene opción de coger el Gams-Jet, otro modernísimo remonte, o también el viejo Skihüttebahn.

Para calentar, decidimos bajar por la pista 8, la bajada familiar (Familienabfahrt) en su segundo tramo.

Este fue el primer contacto con las pistas. En esta primera bajada ya notamos la diferencia del tratamiento que se hace a las pistas comparado con el tratamiento que se hace en Alemania.

Aquí el tratamiento de pistas es infinitamente mejor. La nieve estaba muy dura y sin embargo los esquís agarraban muy bien y se podía esquiar sin dificultad. Como me encanta la nieve dura, no me pude resistir ir más rápido de la cuenta, disfrutando de ese momento y, debido a que era lunes, habían cuatro gatos en pista, hecho que permitía tomarme estas licencias.

También, al ir rápido, tendría que ir parando de vez en cuando, para esperar a Mercedes, lo que me daba la posibilidad de contemplar y fotografiar los magníficos paisajes que ofrece el entorno de la estación.

Vista a Ehrwald y al Zugspitze.

La subida por la silla de Gams-Jet, también transcurre entre pinos, aunque ya se va notando la altura y los árboles ya no tienen tanta altura como en la parte más baja.

Incluso llega un momento en el que el bosque desaparece, dando paso al dominio de los arbustos, que formaban una especie de dunas que me recordaban mucho a sitios playeros de nuestro país sólo que, en vez de arena, había nieve.

Dunas por las que se podía ir esquiando y era muy divertido, aunque, como ya he dicho, debido a que la nieve estaba muy dura, era un poco menos disfrutona, aún así se veía a muchos chavales pasándoselo pipa a la hora de atravesarlos. Esto con un buen manto de nieve virgen tiene que ser de lo más divertido.

En la parte alta, a la salida del Gams-Jet, se podía apreciar los estragos que hace el viento en esta parte de la estación, unido al poco espesor acumulado de nieve, lo que hace asomarse a las hierbas.

También se puede observar el detalle de la cruz en el alto, algo muy común en esta parte de los Alpes.

Merece la pena pararse a contemplar las vistas, e incluso, a ser retratado. El paisaje, a pesar de las nubes, era espectacular.

En la siguiente foto, podemos apreciar perfectamente el trazado de las pistas de Biberwier.

Mas a lo lejos, también desde esta misma pista (Panorama), se puede apreciar los trazados de Ehrwald, a las faldas del imponente Zugspitze y a los pies de pistas, el pueblo de Obermoos.

Y en esta panorámica se puede observar la situación de las dos estaciones y el espectacular paisaje que le rodea.

Una última vista desde Almabfahrt. Desde aquí, desde la Standardabfahrt o desde el intinerario Wolfratshauser, se puede llegar esquiando hasta la base del telecabina Grubigstein o a la base de la silla Hochmoos.

Para el que le guste el esquí de pista y sobre todo la velocidad, ésta es su estación.

Por último, os pongo la lista de precios, por si os queréis pasar por esta estación. El forfait es válido para Leermos, pero también para Ehrwald, Biberwier, Bichlbald, Berwang, Heiterwang y Rinnen, aunque no para la subida del Zugspitze y los remontes del glaciar.

El forfait familiar tiene precios para un adulto y un niño, dos adultos y un niño, y luego para cada niño adicional.

También aclarar que cuando se habla de medio día, se está hablando realmente de un forfait de 4 horas que se puede pillar a la hora que se llegue, no es necesario esperar a una hora concreta para adquirirlo.

El resumen de lo que he visto en la estación es el siguiente:

Lo bueno:

  • Excelente pisado de pistas.
  • Remontes de última generación. Muy modernos y cómodos excepto por una sola silla.
  • El desnivel esquiable.
  • Las vistas y los paisajes.
  • Excelente estación para familias.
  • Bien repartida la distribución entre pistas difíciles y fáciles, hay para todos los gustos. Además, hasta los novatos pueden subir a lo alto de la estación y disfrutar de las magníficas vistas que se ofrece, ya que también hay pistas azules que se pueden coger desde arriba del todo.
  • Aunque no lo pude catar por el estado de la nieve, también tiene muchas posibilidades para el freeride.

Lo malo. La verdad es que poco o nada malo hay en esta estación. Quizás destacar estos dos puntos, aunque yo no lo consideraría grandes inconvenientes:

  • Estación pequeña. Se puede hacer en una sola mañana.
  • El cierre del remonte que da acceso a la pista de la Standardabfahrt y al intinerario Wolfratshauser.

Inconvenientes que ya digo que son relativos, porque aunque la estación sea pequeña, es muy disfrutona y si te gusta la velocidad en pistas, como me pasa a mí, el hacerse el desnivel entero sin parar es un rompepiernas. En cuanto al remonte cerrado tampoco es inconveniente porque se puede acceder desde el otro remonte a esas mismas pistas.

BIBERWIER

Como ya he dicho, Leermos se puede hacer en una mañana, y así lo hicimos. Por tanto, teníamos la opción de seguir esquiando y disfrutando de esta hermosa estación, o por el contrario, ya que el forfait lo permite, ir a cualquiera de las otras estaciones de la zona. Optamos por la segunda opción, ya que al ver la estación de Biberwier desde arriba, nos pareció que podía ser muy buena opción para terminar el día.

Así que bajamos y para no perder tiempo con los esquí-bus, me descalcé las botas y cogimos el coche para dirigirnos a esta pequeña joya, del estilo de la Ahorn en Mayrhofen.

Así pintaba la pista Standard a mitad de su trazado.

Si os fijáis bien en el plano de pistas que os puse veréis que esta estación está compuesta por un par de sillas y otros tantos arrastres.

La estación en sí, tiene por así decirlo, dos partes, una para principiantes, y otra para esquiadores expertos, aunque no es una pista realmente exigente, sí se requiere cierto nivel.

La silla de abajo, es una impresionante silla desembragable de seis plazas, a los pies del hotel Cube, un deslumbrante edificio ultramoderno que transgrede de forma magistral la estética del entorno.

Fuente: cube-savognin.ch

Me encantó como rompe con la estética y a la vez, forma un conjunto armonioso con el entorno. Las fotos que tengo del hotel me salieron borrosas y por eso os cuelgo estas dos que he encontrado por la web.

Es impresionante que para dar acceso a tan pocos kilómetros esquiables, y una estación en la que no se espera gran afluencia de público, tenga una silla tan moderna y bien equipada.

La otra silla, la Marienberg-II, que da acceso a la parte “difícil” de la estación, ya es una silla más discreta, con un equipamiento más normalito.

Al no ser desembragable, es lenta, pero eso a mí no me importa mucho, porque te permite disfrutar del espectacular paisaje, con ese macizo rocoso que está a su izquierda o el bosque que se extiende hasta Lermoos a su derecha.

Al final de esta interminable silla se pueden tomar dos remontes más, pero el día que llegamos, el viento había hecho estragos en la nieve y estaba bastante justita, por lo que esos dos remontes estaban cerrados.

Estos remontes dan acceso a esta zona, que parece que tiene muchas posibilidades en cuanto al esquí de travesía y freeride.

Creo que con esta foto se puede apreciar bien la escasez de nieve en la parte alta.

Desde luego, el Sonnenspitze es realmente imponente. Esquiar bajo sus pies es algo realmente espectacular y tardaré tiempo en olvidar esta imagen que está clavada en mi retina. Sólo por eso ha merecido la pena llegar hasta aquí.

Por fortuna, la escasez de nieve se limitaba a la parte alta, por lo que realizar la bajada hasta la base de la silla o de la estación es realmente una gozada, reforzado por el hecho de que en esta estación, si llegábamos a 20 personas esquiando en la parte alta, quizás esté exagerando.

La bajada en sí, son 800 metros de desnivel, lo que no está nada, nada mal.

Espectacular el camino, que va recorriendo todo el bosque.

Algunos tramos van por debajo de una línea de alta tensión, incluso alguno de sus postes estaban clavados en mitad de las pistas, lo que hace que esta bajada sea aún más peculiar.

Y, aunque se esquía en un valle más cerrado, también se pueden apreciar buenas vistas, como ésta que asoma a la estación de Lermoos.

Como resumen:

Lo bueno:

  • Una estación con un carácter auténtico, en el que se respira la verdadera esencia de los Alpes.
  • Se esquía prácticamente sólo.
  • La vista al imponente macizo del pico del sol (Sonnespitze).
  • Buen pisado de pistas.
  • El desnivel esquiable.

Lo malo:

  • El remonte Marienberg necesita ser modernizado.

En definitiva, esta estación es para pasar una tarde suelta o parte de la mañana, ya que no tiene mucha extensión y no da mucho de sí, aunque a mí me encantan las estaciones de este tipo. El que haya esquiado en Ahorn en Mayrhofen sabrá de que estoy hablando.

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