München – La despedida

Llega la hora de despedirse de Alemania y de sus increibles paisajes, de sus estaciones, de sus pueblos, de sus gentes y volver de nuevo a la rutina, pero no lo haremos sin antes cumplir con otra de las tareas pendientes, que no es otra que la de visitar Munich.

Munich es la capital del estado federal de Baviera, con una población similar a la de Barcelona y es una de las ciudades más importantes de Alemania, junto con Berlin, Frankfurt o Hamburgo.

El escudo de la ciudad es un monje benedictino que en una de sus manos porta un libro de juramento y la otra está levantada para realizar dicho juramento. La ciudad está hermanada con estas otras.

En general, la ciudad no me gustó mucho, me pareció fría y sin color, con un tráfico terrible, pero tiene un centro histórico espectacular, destacando sobre todo la Marienplatz y su nuevo ayuntamiento, el Neuesrathaus.

Para llegar a la Marienplatz, tuvimos que atravesar la catedral, la Frauenkirche, cuyas dos torres gemelas miden 99 metros de altura. Existe una orden municipal que impide que cualquier construcción de Munich supere esta altura.

Cuando fuimos se estaba restaurando una de las torres, por lo que no pudimos verla como se merece.

La historia nos dice que se empezó su construcción en 1468, construcción duró 20 años. La consagración se produjo en 1494.

Una de las historias de la catedral es muy curiosa. Es la llamada pisada del diablo. Se encuentra a la entrada del templo y es una huella que parece ser una pisada. Según la leyenda el diablo la dejó cuando curioseaba mofándose porque la iglesia no tenía ventanas.

Según otra versión, el diablo hizo un trato con el constructor para que no hubiera ventanas en la iglesia. Pero el demonio fue engañado por el inteligente constructor, que dispuso las columnas de manera que no se viera ninguna ventana desde cierto lugar a la entrada del templo. Cuando el demonio descubrió que había sido engañado la iglesia ya había sido consagrada, pero dejó la pisada a la entrada .

Continuando con nuestro paseo, llegamos a la Marienplatz, que como ya he dicho, está dominado por el Neuesrathaus.

Construido entre 1867 y 1909, es de estilo neogótico. La torre principal tiene unos 85 metros de altura, construcción que en su día fue polémica, porque pensaban que la torre iba a dar sombra a las construcciones colindantes.

Entre toda su hornamentación, destaca el Glockenspiel (juego de campanas).

Como se puede observar, las figuras están a dos niveles. Arriba se representa el torneo celebrado en 1568 con motivo de la boda del duque Guillermo V y Renata de Lorraine. Abajo se ve el baile de los toneleros “Schäfflertanz”, que conmemora el final de la epidemia de peste que azotó la ciudad entre 1515 y 1517.

Las 32 figuras de esta peculiar construcción es un juego de automatismos que danzan al son de las 43 campanas que son tocadas todos los días a las 12.00 h. y a las 17.00 h.

Es un espectáculo que muchos vienen explícitamente a ver, por supuesto, la mayoría extranjeros.

Pero la fachada en sí ya es espectacular. Gárgolas, plantas, dragones, representación de reyes o entidades eclesiásticas, en fin, todo un regalo para la vista.

El ayuntamiento tiene un patio interior, que no es menos espectacular que su fachada principal.

En su interior podemos ver esta inscripción.

Cartel que reza lo siguientel:

“El nacionalsocialismo condujo y llevó al mundo a una guerra destructiva y lo sumió en una catastrofe. Debido a una errónea exclusión, en la huída, millones de hombres en Europa perdieron su patria.

Después de 1945, en München, para más de 143.000 que perdieron su patria vinieron a los nuevos puntos de alimentación (supongo que lo que quiere decir es que “vinieron en busca de alimentos”). Ellos contribuyeron de manera decisiva en la reconstrucción y la vida de nuestra ciudad.”

Frente a la fachada, también podemos encontrar la columna de St. Mary (Mariensäule), erigida en 1638 en conmemoración del final de la invasión sueca.

En la base de esta columna, podemos encontrar una serie de cuatro querubines que simbolizan la superación de la ciudad a la guerra, la peste, el hambre y la herejía.

Otra de las construcciones más llamativas de la Marienplatz es la del viejo ayuntamiento (Altesrathaus).

La construcción original fue totalmente destruida por un incendio en 146o, para luego ser reconstruida entre los años 1470 y 1480 en un estilo gótico por Jörg von Halsbach. En la segunda guerra mundial fue de nuevo destruida y posteriormente reconstruida siguiendo los planes ideados en el siglo XV.

En el interior del ayuntamiento se encuentra el museo del juguete, aunque yo no sé si merece la pena una visita.

Independientemente de los monumentos que se puedan visitar en esta ciudad, si por algo se caracteriza Munich, es por su cerveza.

En esta ciudad se celebra todos los años el Oktoberfest, que curiosamente se celebra en septiembre.

Esta es la fiesta más grande de Alemania, y una de las más grandes del mundo, que se desarrolla durante dos fines de semana, empezando el fin de semana posterior al 15 de septiembre.

En esta fiesta colaboran las cerveceras de la ciudad, entre ellas, ésta.

La Augustiner bräu, la fábrica de cerveza más antigua de Munich que lleva fabricando cerveza desde 1328, cuando los monjes agustinos se dedicaban a su elaboración.

En 1803 se traslado su fábrica al lugar que muestra la foto (Neuhauserstraße) y se ha mantenido ahí hasta nuestros días, a pesar de los daños sufridos durante la segunda guerra mundial.

La cerveza es elaborada de maltas especiales y con un agua de excelente calidad extraída por ellos mismos de un pozo que tiene unos 200 metros de profundidad. Producen tanto cerveza embotellada como de barril.

Y como no, cualquier turista que se precie, deberá pasar sin dudarlo por aquí.

La Hofbräuhaus, un local con mucha historia, quizás demasiado turístico, en el que se puede degustar su propia cerveza, al son del compás que marcan los músicos del local, que están constantemente actuando. Cerveza que se puede acompañar con comidas típicas del Bayern.

Y con una comida, nos despedimos de Baviera y de estos magníficos seis días disfrutados por estas tierras. Sé que la visita ha sido incompleta, pero en medio día no se puede abarcar mucho, así que en sucesivos viajes intentaré seguir conociendo esta ciudad oscura que brilla con luz propia.

Espero que os haya gustado esta serie de reportajes y, sobre todo, que os pueda servir de ayuda si tenéis planeado realizar un viaje por estas tierras.

Auf wieder sehen, München.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Esquí en el Oberbayern, Esquiando también se viaja. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a München – La despedida

  1. Bimba dijo:

    A mi me parecio, teniendo en cuenta que viajaba por razones privadas un vez al año, una de las ciudades mas bonita de Alemania !!

  2. Farmalameda dijo:

    Muy bien documentado, así da gusto.

  3. SeisEnUve dijo:

    Chachi, gran viaje Ludus, pero se te notan las debilidades a distancia… 😛

    Puedes estar seguro de que hemos tomado buena nota para nuestro próximo viaje !

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s