Le Dolomiti – La llegada

Comienzo con una nueva serie de mi reciente viaje a Los Dolomitas, espero no ser muy pesado y no cansaros mucho.

El título del grupo (Vagabundeando por Le Dolomiti) viene a cuento porque lo que hemos hecho en Dolomitas ha sido el de un continuo intinerario desplazándonos contínuamente de un lugar a otro, un concepto diferente al concepto del esquí al que yo estoy acostumbrado. No se trata tanto de ver a que pista nos dirigimos en cada momento, sino el de marcarse una ruta, un objetivo y tratar de alcanzarlo y no perderse por el camino o esperar a que se haga tan tarde que la única forma que tengas de volver a tu lugar de descanso sea a través de un taxi.

Bajo el nombre de Dolomitas (http://www.dolomitisuperski.com) se agrupan 12 estaciones de esquí bajo un mismo forfait y que suman un total de 1.200 km. esquiables, de los cuales, hay unos 500 km. que están interconectados entre sí, siendo posible recorrerlos sin tener que usar un vehículo propio.

Nuestro viaje comienza cuando empezamos a planearlo algo así como un mes antes de nuestra salida el día 19 de febrero, día en el que Mary Joe, Mercedes y yo tomamos un avión en el aeropuerto de Barajas a las 16.00 h. aproximadamente que nos deja en Venecia un par de horas y media más tarde.

Allí alquilamos un coche para dirigirnos a nuestro destino en Ortisei o si lo preferís en Sankt Ulrich im Gröden en su nombre en alemán.

Si algún día queréis viajar a Italia con intención de esquiar, deberéis tener en cuenta que resulta misión imposible alquilar un coche que incluya las ruedas de invierno, por lo que será muy recomendable alquilar unas cadenas o lo que hace mucha gente, comprarlas por el camino, ya que el coste es similar.

Otra opción es la de volar hasta Munich, donde la mayoría de las casas de alquiler nos pueden ofrecer ruedas de invierno, opción que hay que pagar aparte, y la distancia en tiempo es similar a la que hay desde Venecia.

Desde Venecia se puede llegar a Ortisei por dos rutas. Una es ir por la A27 y llegar hasta un desvío en Selva di Cardore, donde hay que pasar una serie de sinuosos puertos de montaña que acaban en Plan di Gralba. Desde ahí a Ortisei tendremos tan sólo 10 minutos y la carretera se vuelve más amable. Esta ruta realmente es poco recomendable, sobre todo si la previsión meteorológica anuncia mal tiempo, ya que los puertos pueden estar incluso cerrados.

La otra ruta es 100 km. más larga, pero se tarda mas o menos lo mismo, es decir, unas tres horas, debido a que la mayor parte del trayecto discurre en autopistas de pago, que nos costó unos 18 € en total. Para utilizar esta ruta hay que dirigirse en dirección Milán hasta llegar a Verona, donde nos desviaremos en dirección Bolzano.

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Una vez llegamos a nuestro destino, encontramos nuestro alojamiento.

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Debido a que el viaje lo planificamos con poco tiempo de antelación, nos costó mucho encontrar un alojamiento que cumpla con las tres B, es decir, Bueno, Bonito y Barato. Los alojamientos que estaban disponibles o estaban muy aislados en pequeñas poblaciones situadas en mitad de la montaña o se trataba de hoteles de lujo cuyo coste por noche era prohibitivos para nuestros sensibles bolsillos.

Acudimos a las oficinas de turismo de los distintos valles y encontramos un alojamiento (el Garni Ivo) en Ortisei que se adaptaba a las características que estábamos buscando, pero del que no encontrábamos ni referencias, ni fotografías que nos dieran una idea de lo que nos podíamos encontrar.

Contactamos con la oficina de turismo de Ortisei y nos dijeron que aunque no tenían referencias por parte de clientes del alojamiento, tampoco habían recibido ninguna queja. Entre esto y que hablando con la señora que dirigía la casa vimos que lo que pasaba es que no dominaba las nuevas tecnologías, pensamos que la escasez de referencias en la red era debida a la torpeza de quien se encargaba del establecimiento.

Visto como estaba el panorama, decidimos arriesgarnos aún sin tener referencias, pensando que no podría ser peor que un albergue y al fin y al cabo, al alojamiento casi que iríamos únicamente para dormir y asearnos.

Así que íbamos un poco a la aventura, no sabíamos que nos íbamos a encontrar. Pues bien, cuando llegamos, nos encontramos esto:

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Por fuera no tenía mala pinta. Siento que esté desenfocada la imagen pero no dispongo de otra y en la pequeña pantalla de la cámara no se aprecia el desenfoque.

Debido a que volamos a Italia, cuyo caracter es muy similar al nuestro,, lo que incluye descontrol en la organización del trabajo, pues tardamos un rato en poder recoger el coche, algo así como una hora y media. Entre esto y que el vuelo se retrasó otra media hora, llegamos como tres horas más tarde de lo previsto a Ortisei, a eso de las 00.30 h.

La señora, cuyo horario no incluye estar despierta hasta tan tarde, nos dejó la llave en el felpudo y una nota de donde estaban nuestras habitaciones.

Más tarde nos enteramos que dirigía ella sola el Garni. Para los que no lo sepáis, un Garni es una palabra que se utiliza para describir un alojamiento que es un hotel que además ofrece desayunos pero no ofrece la posibilidad de servir comidas o cenas. Algo muy similar a lo que es un Bed and Breakfast.

Procedemos, por tanto, a inspeccionar el alojamiento.

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Y comprobamos que si bien no es lo más moderno del mundo, sí está todo muy cuidado y muy limpio. Por tanto, respiramos aliviados y entramos a nuestras habitaciones.

Pues bien, las habitaciones eran amplias, limpias y muy luminosas, además de estar bien equipadas, eso sí, como nos dijo la señora, los muebles no eran los más modernos del mundo.

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El alojamiento también incluye la posibilidad de utilizar el garaje sin coste adicional. Un garaje que era muy amplio y cómodo.

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Y todo esto por un precio bastante competitivo, como es el de 39 € por persona y noche para la habitación doble y 45 € para la habitación individual.

Además, el alojamiento está en una zona muy tranquila, donde apenas pasa algún coche de vez en cuando, donde no existe ningún bar o restaurante en los alrededores y por si esto no fuera suficiente, el hotel dispone de sólo 8 habitaciones por lo que no es posible encontrarse a grupos de escolares o ingleses en manada, el terror de cualquiera que busque algo de tranquilidad en su lugar de vacaciones.

Además, está situado a unos 500 metros del centro, por lo que es posible llegar a los remontes de Seceda o los de Alpe de Siusi andando, y con la posibilidad de encontrar a tan sólo 10 minutos andando, tiendas, restaurantes, la mayoría de bastante calidad y con precios razonables o el esperado apreskí en un par de sitios que ofrecían esta diversión.

Todo un acierto que nos dejó muy buen sabor de boca por el trato familiar que ofrecía la dueña del local que actuaba casi, casi como si fuera tu propia madre, preocupándose por todo y mimándonos en todo momento.

Un sitio que repetiremos sin lugar a dudas si es que volvemos algún día por la zona.

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