Y nos perdemos por el camino. Seceda – Santa Cristina – Selva.

En este primer día aún no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar. Era nuestro primer viaje a Dolomitas y no conocíamos nada de la zona, únicamente lo que nos habían comentado otras personas que ya habían visitado el lugar anteriormente.

Después del opíparo desayuno que nos ofreció nuestra simpática casera, teníamos que ir a alquilar el material de esquí y sacar los forfaits. Nuestra anfitriona nos informa donde podemos encontrar todas estas cosas y para allá nos dirigimos.

Por el camino pudimos contemplar esta curiosa figura helada provocada por el hombre y moldeada por la naturaleza.

Los forfaits hay que adquirirlos en las oficinas de turismo, aunque también existe la posibilidad de hacerlo en taquillas. En Ortisei, las oficinas están en el centro del pueblo y he de decir que tienen una excelente organización. Se nota la vocación turística del lugar.

Existe la posibilidad de sacar el forfait diario o por varios días y también existe la posibilidad de sacar el forfait para la estación que se desea esquiar o sacar el “Dolomiti Superski Card” que nos permitirá el acceso a un dominio de 1.200 kilómetros esquiables repartidos en 12 estaciones.

Estos son los precios del Dolomiti Superski Card para esta temporada 2010-2011.

Normalmente, cuando voy una semana a esquiar, lo que me gusta es hacer esquí – Safari, es decir, ir recorriendo las distintas estaciones que se encuentran cerca del lugar del que estoy pernoctando, visitando cada día una distinta. Esto implica ir sacando el pase de cada estación según la estación elegida cada día.

En esta ocasión, al estar unificadas varias estaciones bajo un mismo forfait, teníamos la posibilidad de adquirir uno de varios días ya que son más baratos que los individuales. Esto es algo que no me gusta porque en la montaña nunca se sabe el tiempo que va a hacer y es posible que se tenga que cerrar la estación algún día por inclemencias meteorológicas y en ese caso se perdería el forfait para ese día.

Pero echando cuentas, vimos que adquirir un forfait por seis días costaba lo mismo que adquirir cinco individuales. Por lo que pensamos que si un día se pusiera malo, realmente no habríamos perdido dinero, y por experiencia sé que es bastante improbable que una estación cierre más de un día en una misma semana. Improbable pero no imposible. Por tanto, teniendo en cuenta el descuento, decidimos arriesgarnos y sacamos el pase de seis días.

Otra de las cosas que hicimos fué sacar un abono transportes válido para una semana para todo el valle de Val Gardena, ya que su coste rondaba los 7 €. Esto lo hicimos valorando las advertencias que nos dieron personas que nos ofrecieron consejos y que conocían el lugar y es que una de las cosas más habituales que pueden pasar en Dolomitas es quedarse a medio camino cuando ya han cerrado los remontes.

Por tanto, la idea era que si algún día nos quedábamos en medio de algún pueblo que no es el nuestro, podríamos utilizar los autobuses de línea que se mueven por todo el valle para llegar a nuestro lugar de alojamiento. Curiosamente, tuvimos que hacer uso de este abono el primer día, y eso que estábamos advertidos.

Una vez adquiridos todos los tickets, era hora de buscar una tienda de alquiler de esquís. Esto lo pudimos hacer en una plaza cercana a la oficina de turismo, en cuya parte central puede observarse esta figura.

Los precios del alquiler de esquís son similares a los precios que se pueden encontrar en Austria. No hay mucha diferencia y el material es de calidad. Nosotros lo hicimos en una de las franquicias que predominaba por la zona, en una de las tiendas Olympic. Los precios para unos esquís de gama alta para 6 días costaba 103 € y si se busca esquís especiales, lo que se viene a llamar clase VIP, su precio entonces subía a los 128 €.

Una vez que ya hemos cumplido con todos los trámites del primer día, nos disponemos a disfrutar nuestro primer día de esquí.

Por supuesto, el primer día había que dedicarlo a la estación que teníamos más cerca, que es la de Val Gardena accediendo desde Seceda. Estudiamos los planos y comenzamos nuestro recorrido, que resultó ser éste:

Datos sacados de la lectura del forfait en la página de dolomitisuperski.com

Para llegar desde la plaza del pueblo a la estación hay un tramo, que es cuesta arriba y que puede llegar a ser tedioso. Pero aquí viene la primera señal de que la zona está preparada para el turismo. No es necesario ir andando hasta la estación, sino que el propio pueblo ha construido una serie de escaleras mecánicas y túneles que nos llevarán cómodamente hasta la base de la estación:

Mercedes subiendo por las escaleras mecánicas

Esta serie de pasadizos atraviesan todo el pueblo y no sólo es usado por los equiadores, sino también por la propia gente del pueblo, a la que le viene muy bien para realizar las compras sin tener que utilizar el coche.

Los pasadizos atraviesan todo el pueblo.

Realmente la construcción de estos pasillos es espectacular, sobre todo si pensamos que estamos en un pueblo en mitad de los Alpes.

Mary Joe en los pasillos de Ortisei

Si desglosamos más el plano, os puedo mostrar cuales fueron los dos primeros remontes que utilizamos:

El primero de ellos se trata de un pequeño telecabina, el telecabina de Furnes, en el que una vez estás arriba se tiene la opción de bajar por la pista roja de Seceda a la mitad de su trazado o se puede coger un teléferico que nos llevará al pico de Seceda a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar.

Nuestra intención era empezar a Vagabundear, a ir sin rumbo haciendo algún tipo de camino que nos llevase lo más lejos posible, por lo que decidimos seguir para arriba.

Uno de los primeros mitos que se me vinieron abajo al llegar a este primer remonte, es la de que en Alpes no existen las masificaciones. En toda la semana sufrimos avalanchas de turistas que como nosotros, venían a disfrutar de este maravilloso lugar.

Así que emulando a las más prestigiosas sardinas en lata, para allá que fuimos:

Tuvimos que esperar un buen rato hasta que llegó nuestro turno de subir.

De todas formas, la espera al final merece la pena y se te pasan todos los males en cuanto se llega a la cima y se puede degustar este paisaje de ensueño:

Desde aquí es posible ver la estación de Alpe de Siusi, que está justamente enfrente y que es una especie de altiplano con pistas fáciles ideal para principiantes y familias. En la siguiente foto se puede contemplar parte de este altiplano en la parte izquierda de la imagen.

Y el telecabina que se lanza de nuevo a buscar más turistas deseosos de devorar los kilómetros de esquí que les están esperando.

Aunque nos habían hablado muy bien de la pista de Seceda, nosotros pensamos ingenuamente que ya la recorreríamos a la vuelta de nuestra ruta, ya que es el camino de vuelta a casa.

Por tanto, nos disponemos a bajar al siguiente pueblo, es decir, a Santa Cristina en un largo y relajado descenso y es que otra de las características de las estaciones dolomíticas, al igual que pasa en otras muchas estaciones alpinas, es la longitud de sus pistas, dando la sensación de ser eternas y con un paisaje a menudo cambiante según el tramo en el que te encuentres, rompiendo la monotonía blanca de otras estaciones mas homogéneas.

Así que giramos la cabeza para buscar las pistas que nos condujeran a Santa Cristina y ésto es lo que podíamos contemplar.

Un montón de macizos dolomíticos, con el paisaje de fondo ocupado por la Sella Ronda, sin duda, el lugar más famoso de los Dolomitas y es que contemplando estas imágenes uno puede entender por qué esta región ha sido declarada como Patrimonio de la Humanidad.

Y es que si algo caracteriza a las Dolomitas, es el caracter calizo de sus rocas. De hecho, el nombre de Dolomitas viene dado por el origen de sus rocas, de origen marítimo, cuyo componente principal son las rocas “dolomía” o “dolomitas” , rocas que le imprimen ese caracter tan especial a estas montañas.

Santa Cristina, allá vamos …

Es muy normal los trazados estén salpicados de cabañas de madera, lo que aumenta el encanto de sus pistas.

Otra de las características positivas de las estaciones dolomíticas es el excelente pisado de sus pistas. Parecen auténticas alfombras. De hecho, llevaba casi un par de meses con apenas algunas nevadas esporádicas, lo que hacía que la nieve estuviése muy dura.

Pues bien, gracias al excelente pisado de las pistas, a la altura de las mejores estaciones austriacas, los esquís agarraban excelentemente y se podía esquiar con total tranquilidad sin temor a resbalarte en cada giro. Algo que al final repercutía en el disfrute del esquí.

Una vez se llega a Santa Cristina, hay que pasar a una ladera que está justo enfrente a la que nos encontramos. De nuevo es necesario atravesar el pueblo, pero de nuevo, una impresionante infraestructura, en este caso un tren cremallera subterráneo, atraviesa el pueblo. Se trata del Ronda Express.

Fuente: skiresort.de

Una vez cruzamos el pueblo, nuestro siguiente objetivo era llegar a Selva de Val Gardena o Wolkenstein en su nombre alemán. Nuestro recorrido puede observarse en el siguiente plano.

Lo primero era llegar a Ciampinoi y dejarnos llevar hacia la izquierda del plano, allá donde cayéramos, siguiendo ese pretendido espíritu de vagabundeo errante.

El caso es que, cuando llegamos a Ciampinoi, empezamos a bajar y sin saber muy bien como, llegamos a Plan de Gralba.

Realmente no lo habíamos hecho mal, sólo que cuando estábamos en la pista marcada con el número 47 en el plano, nos dimos cuenta que podíamos ir un poco más allá y coger el remonte que nos lleva al Piz Sella y al Sassolungo, así que cogemos el arrastre que hay a su lado para tomar un poco de altura que nos permita llegar a este modernísimo remonte.

En cuyo final se podían contemplar otros remontes que intentan destacar en vano sobre las espectaculares cascadas de hielo que tienen a sus espaldas.

Y que tienen en frente otro paisaje que compite con ellos en cuanto a espectacularidad.

En estos momentos del día, decidimos que era hora de comer, aunque la masificación de nuevo nos lo impidió. Aún así, había tentación de tomarse una copichuela por mucho que las precipitaciones de nieve quisieran impedírnoslo.

Pero resistimos y seguimos nuestro camino, esta vez sí, hacia Santa Cristina.

Por el camino podíamos cruzarnos con el telecabina que nos lleva a la cima de Ciampinoi y cuyo trazado era aprovechado por algunos para disfrutar de la nieve recién caída.

Y tras un rato largo de bajada, por fin podemos divisar el pueblo.

Y fue ahí donde hicimos una parada para comer. Debido a que había tanta gente, tardamos un buen rato y cuando quisimos darnos la vuelta, resultó que nos dió tiempo a llegar de nuevo a Santa Cristina y coger el telecabina que había a la salida del Ronda Express, pero no llegamos a coger otro remonte que nos devolviera a nuestro pueblo de referencia, por lo que tuvimos que bajar de nuevo por un trazado que no aparece en los planos de pista muy claro pero que va por el lado de la carretera y debiendo cruzarla en algunos momentos.

Al final, acabamos en la plaza del pueblo de Santa Cristina.

Donde tuvimos que coger un autobús que nos llevó a Ortisei, por lo que nos alegramos enormemente de haber cogido el abono transporte válido para el valle.

Una vez bajamos del autobús, pudimos contemplar, esta vez de noche, la espectacular figura de hielo, que de noche adquiere un caracter especial.

El resumen de nuestra jornada puede comprabarse en estos gráficos proporcionados por la página de Dolomiti Superski.

A la izquierda aparecen los desniveles adquiridos en función del tiempo y el último desnivel aparece sin bajada, ya que en la última bajada nunca se registra el dato del forfait, En marrón aparecen las subidas en remontes mecánicos y en azul aparece el desnivel esquiado.

En la parte derecha, en la cabecera se puede ver el número de remontes utilizados, el desnivel total adquirido en metros y el número estimado de kilómetros recorrido. En la lista de abajo aparecen ordenados secuencialmente el nombre de los remontes que fuimos usando a lo largo del día.

En este primer día hay cosas que nos quedaron muy claras, y es que las conexiones a veces no están del todo optimizadas, así para cambiar a algunos valles es necesario utilizar varios remontes, lo que te da la sensación de estar mucho tiempo en los remontes y poco tiempo esquiando.

También que los planos no reflejan la totalidad de las pistas, al menos los generales, por lo que hay que estar contínuamente mirando los planos colocados en carteles a la salida de muchos remontes para saber por donde se debe ir y otra crítica es que en los planos aparecen el nombre de los remontes, pero no el de las pistas, por lo que muchas veces era difícil saber donde te encontrabas o a qué pista había que ir para llegar a donde te querías dirigir.

Creo que son cosas que deberían mejorar y lo digo desde el más sentido positivo de la crítica, pequeños detalles que hacen que este magnífico entorno no sea del todo perfecto.

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