Magia y misterio de los Dolomitas. Val di Fassa.

Bueno, después de un primer día caótico, ya estábamos algo curtidos en el viaje, así que decidimos ir al valle que se situaba a nuestras espaldas, a la Val di Fassa, del que me habían comentado que era espectacular y que era posible esquiar sin las masificaciones de las zonas más turísticas como son la de la Sella Ronda.

Como bien dice la publicidad de sus catálogos, es posible llegar esquiando desde Ortisei a este valle y a otros tantos más, pero el problema es que estamos en uno de los extremos del dominio y nuestro plan era “ambicioso” y no podíamos salir esquiando desde nuestra estación más cercana debido a la gran distancia que nos separaba de este valle.

Además, si nos quedábamos colgados en Fassa, la posibilidad de llegar a nuestro punto de origen pasaba por dar un buen rodeo por Bolzano o atravesar un infernal puerto de montaña y estábamos seguros que el taxi en ese caso se iba a frotar las manos con nosotros.

Teniendo esto en cuenta, decidimos acortar distancia y nos dirigimos con nuestro coche al pequeño poblado de Plan de Gralba, un núcleo con más hoteles que casas particulares y un buen aparcamiento con capacidad suficiente para acoger a todos los que llegábamos. El parquin, eso sí, no es que estuviera precisamente muy cuidado, ya que estaba cubierto de nieve, pero sorprendentemente, nuestro pequeño bólido se comportaba de manera excelente por nieve, casi me daba la sensación de estar utilizando ruedas de nieve.

Lo que es innegable, es que en Dolomitas también se cuida mucho al cliente, no al nivel de como lo hacen los austriacos, pero sí que tienen detalles únicos como la de este autobús lleno de turistas al que les ofrecen unos bancos para que se puedan colocar las botas cómodamente. Un buen detalle por parte de esta compañía turística.

Situado a unos 1.800 metros de altura, este parquin nos daría acceso a una serie de remontes que nos llevarían a Canazei, nuestro primer objetivo del día.

El primer remonte que teníamos que utilizar es el que nos llevaba al pico Setëur, para luego más tarde coger dos remontes, de forma que estando en la cima del Sasso Levante (remonte número 55) ya sería posible llegar hasta nuestra primera meta.

Pues allá vamos los tres intrépidos exploradores.

Desde luego el trazado de la silla del Piz Setëur es espectacular, y nos muestra unas vistas únicas del Langkofel.

Langkofel desde más de cerca, aún en el telesilla

O unas relajantes imágenes sobre el falso llano que hay a media ladera, dando la apariencia de un mar de olas llenas de nieve con salpicaduras de pinos. Una imagen, en definitiva, de otro mundo.

Desde aquí también se puede observar al grupo de la Sella Ronda.

Imágenes que se pueden contemplar según nos vamos acercando desde la silla de Città dei Sassi (número 49) a la silla de Sasso Levante (número 55).

Me encantó esta imagen que aparentan dunas en la nieve.

Una vez llegamos al punto más alto, iniciamos el descenso hacia Canazzei.

Al principio del camino, la pista parecía una más. Una más teniendo en cuenta que enseguida nos adaptamos a la espectacularidad del paisaje.

Pero en un momento dado, hay que desviarse por una pista llamada 3-Tre.

A partir de ese momento, comenzó la “magia y misterio de los Dolomitas”. De repente, la gente desapareció y los pinos nos rodearon queriendo destacar sobre la pista.

La soledad se hizo patente.

Por lo visto, 3-tre es un acrónimo cuyo significado es el de 3 gare nel Trentino o lo que es lo mismo 3 pruebas en el Trentino.

Corrección hecha por Pedro Maia:

Estas 3 pruebas (gare) se empezaron a disputar en 1948, una de descenso, una de slalom y una de gigante, disputadas inicialmente en tres estaciones del Trentino.

Una de las pruebas se empezó a disputar mas tarde en Madonna di Campiglio y posteriormente, de las 3 pruebas, al final se quedó solamente una, en Madonna, di Campiglio y durante algún tiempo estuvo en el calendario de la copa del mundo,.

Actualmente se disputa la 3-Tre en Madonna di Campiglio (creo que en el calendario de la copa de europa pero no estoy seguro de eso), es un slalom en la pista Canalone Miramonti y no en la pista 3-Tre, que es una pista muy divertida y donde se realizaron pruebas de descenso y de super-gigante.

El final de esta pista acaba en el mismísimo pueblo de Canazei.

Donde no hay ningún remonte o esquí-bus. Nos toca descalzarnos los esquís y andar hasta el remonte más próximo, que es el de Pecol o escoger la opción que nosotros escogimos, que es la de utilizar un autobús que nos llevara al pueblo de Alba.

Al menos el camino hasta el esquí-bus o hasta el remonte, que están uno enfrente del otro, es cuesta abajo, por lo que no exige mucho esfuerzo alcanzarlos. Será necesario andar más o menos unos 500 metros lo que supondrá alrededor de 10 minutos de paseo.

Mercedes y Mary Joe dirigiéndose al esquí-bus

Este pequeño paseo, tiene un aliciente muy particular, y es el de poder contemplar esta tienda de regalos decorada con adornos de madera cuyos motivos son mayoritariamente religiosos y con una entrada la mar de simpática.

Por fin llegamos al esquí-bus que nos llevaría a Alba. Nuestro plan del día fue éste:

El recorrido parte de Alba, hasta llegar a Pozza di Fassa, donde se coge un autobús a Campitello que nos llevará de vuelta a nuestro valle.

Lo primero que había que hacer es coger el remonte de Ciampac, un modernísimo teleférico que recorre un desnivel de 650 metros en un tiempo increíblemente corto, no lo calculé pero estimo que rondaría los cinco minutos, algo increíble.

Este remonte da acceso a la pista de El Bosco, una pista negra espectacular y con un buen desnivel.

Vista del teleférico de Ciampac desde abajo.

Aunque en las fotos lo pueda parecer, el desnivel de esta pista no es exactamente de 1000 metros, como se puede leer en la cabina del teleférico, ya que el final del remonte está situado a unos 2.100 metros de altura y los 2.500 se alcanzan desde otra silla, la que te lleva al Sella Brunech, es decir, que el desnivel anunciado es el de toda la zona de Ciampac, no sólo la del teleférico.

El plano de pistas de Ciampac es éste:

Fuente: tuttofassa.stepdev.org

Aún así, la pista de El Bosco es un trayecto increíble, con un buen desnivel y una buena pendiente, y todo esto rodeado de pinos y cascadas de hielo a los lados e imponentes macizos al frente.

Un verdadero deleite para la vista.

Tuvimos que dar la razón a todos aquellos que nos comentaban que la zona estaba lejos de las masificaciones, porque efectivamente, las colas eran inexistentes y había muy poca gente en pistas.

Supongo que al ser un valle que está relativamente aislado, y debido a que las poblaciones del valle no son excesivamente grandes (a excepción de Campitello), pues todo esto favorece la falta de gente en pistas.

Después de bajar por aquí, decidimos continuar nuestro camino que se dirigía claramente hacia Pozza di Fassa.

La nieve recién caída del día anterior se hacía patente sobre todo en la parte alta.

Por lo que Mary Joe y yo nos decidimos a realizar algunos fuera pistas, con consecuencias en algunos momentos no muy deseadas.

Mary Joe con sobredosis de nieve

Después de estar un rato esquiando por la zona y disfrutando de una pequeña capa de nieve virgen, decidimos que era hora de pasar al valle de San Nicolo, que tenía este aspecto.

Y que nos daría acceso a otra de las míticas bajadas de la zona. La bajada de Buffaure.

Una de esas eternas bajadas que nunca se acaban, pero que a cada tramo recorrido le acompaña un paisaje muy diferente al anterior. Al fin y al cabo, una bajada espectacular.

Yo no he estado nunca en Las Rocosas ni en las montañas canadienses, pero me da la sensación que esto debe ser muy parecido.

El final de la pista es un pequeño paseo entre grandes pinares.

Sólo faltan los grizzlies.

En un momento dado, esta pista transcurre al lado de una carretera en la que la gente pasea con toda naturalidad con su prole.

Y por fin llegamos al pueblo de Pozza di Fassa.

Desde aquí teníamos que coger un esquí-bus que nos llevara hasta Campitello y así poder volver a nuestro valle.

He de decir que el tema de las conexiones por autobús no está muy lograda. Si bien todas las estaciones están bien comunicadas por alguna línea de autobús, los horarios no son muy buenos, ya que las frecuencias varían entre media hora y una hora, por lo que si no se está puntual en la parada te toca esperar un buen rato a que pase otro, un claro inconveniente que te hace perder mucho tiempo en las conexiones.

Y esto en el caso de que lo que se quiere hacer es ir de Pozza di Fassa hasta Campitello, porque si se quiere ir de Alba hasta Campitello o hasta Pera di Fassa, no hay conexiones hasta las 14.00 h. lo que te obliga a ir esquiando si se quieren hacer estas conexiones. Inconveniente que sufrimos debido a que el teleférico de Ciampac estaba con algún tipo de avería que nos retuvo como una hora y al final estábamos rehenes del lugar debido a la imposibilidad de coger el autobús de vuelta hacia Pozza di Fassa.

Estas cosas te hacen perder mucho tiempo de esquí y yo creo que son verdaderos lastres para el esquí – safari, si es que eso es lo que se pretende.

En Pozza cogimos un trenecito que nos llevó a Pera, ya que nos comentaron que en este último pueblo los autobuses pasaban con mayor frecuencia.

Aún así, a nosotros nos tocó esperar como media hora hasta que pudimos coger el autobús que nos llevó a Campitello. Entre esto y que nos equivocamos de parada a la hora de bajarnos, el tiempo que utilizamos para volver a nuestro valle fue de mas de hora y media, tiempo que no esquiamos. Creo que en este aspecto, las estaciones de Los Dolomitas deben mejorar.

Una vez llegados a Campitelo, se puede utilizar un espectacular teleférico que te lleva a una cima en la que se pueden observar estas increíbles vistas.

Ya estando en nuestro valle, la tranquilidad se apodera nuevamente de nosotros, y volvemos tranquilamente a Plan de Gralba, nuestro punto de origen, por unas sencillas pistas azules que tienen este aspecto.

Un precioso recorrido que recomiendo a todo el mundo porque la sensación es como estar esquiando en otro mundo, pero advierto que hay que estar muy atento a los horarios de los autobuses, que son los que os van a producir los retrasos en las conexiones si no los coordináis muy bien.

Nos quedó pendiente la zona del Cantinaccio de la que me han hablado maravillas. Quizás en otra ocasión.

Por último, os paso los datos de nuestro recorrido de este día.

 

 

 

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