De procesión a La Marmolada.

Hoy por fin amanece soleado, sin una sola nube. Ya estábamos pensando que la publicidad que se ofrecía sobre los Dolomitas engañaba al asegurar 8 de cada 10 días soleados, vamos al estilo de Sierra Nevada.

Como siempre, no hay día sin que surjan problemas, y nuestra compañera de viaje, Mary Joe, se nos puso mala y estuvo toda la noche vomitando y con dolores de estómago, tanto que tuvo que despertar a la señora del Garni a eso de las dos de la mañana para que le buscase un médico que la visitase y recetase alguna cosa.

Así que este día iniciamos nuestra aventura Mercedes y yo. Según nos recomendaron, a La Marmolada hay que ir en un día soleado, por lo que fijamos este día como el que haríamos este trayecto a pesar de la indisponibilidad de Mary Joe, ya que no sabríamos si íbamos a encontrar otro día igual.

El plan era simple. Nos desplazaríamos con nuestro coche hasta un pequeño aparcamiento que está en Selva, a ser posible en la base del telecabina de Dantercepies, y a partir de ahí no iríamos desplazando hasta llegar a La Marmolada, para luego dar la vuelta desandando el camino.

Al final el día resultó ser así:

Un poco complejo la verdad, ya que desde donde partíamos tendríamos que enlazar un montón de remontes si queríamos alcanzar nuestro objetivo.

Cuando llegamos al telecabina, resulta que el aparcamiento que está a sus pies es muy pequeño, yo creo que como mucho caben 50 coches, estimado a ojímetro puro y duro, y la entrada del mismo una pequeña cadena impedía que los coches pudiesen entrar y formar atasco.

Despistados que estábamos, estuvimos parados en la misma entrada para preguntar donde podíamos dejar el coche, y resultó que le preguntamos al encargado mismo del parquin, que desplazó un poco las barreras que sostenían la cadena para que pudiésemos aparcar en un pequeño hueco que nos hizo al efecto. Para que luego digan que los italianos no son amables. Todo un detallazo.

Nuestra primera ascensión debía ser esta.

Una vez aparcados y montadas las armaduras, comprobamos con asombro lo que iba a ser la tónica del día. Una enorme y desorganizada cola a la entrada del remonte. Con todo lo que teníamos por delante y tuvimos que esperar como media hora para poder acceder al telecabina.

Ingenuamente pensamos que esto ocurría porque hacía buen día y estábamos en los dominios de la Sella Ronda, que según los catedráticos del lugar, es la zona que más se satura de gente. Albergábamos, por tanto, la falsa esperanza de que las colas se difuminarían según avanzáramos por el camino, pero al igual que yo, creo que los miles de rusos (o gente con acento del este) pensaron de la misma forma y todos nos dirigimos en procesión hasta la Marmolada, como si fuésemos a rendir un sentido homenaje a los hombres que murieron en La Grande Guerra en sus cimas.

La cima de Dantercepies, a la salida del telecabina, dispone de un balcón panorámico desde el que se puede contemplar el espectacular valle que lleva hasta Corvara y Colfosco y podemos admirar muy de cerca las magníficas formaciones de la Sella Ronda.

Aunque el día amaneció ventoso, este valle tiene la gran ventaja de estar protegido por las altas cumbres dispuestas a sus lados, de forma que a no ser que sople el viento del este, difícilmente cerrarán los remontes por este motivo.

Llegando ya a Colfosco, de nuevo nos invade esa sensación de estar esquiando en un gran jardín en el que reina la calma y el sosiego.

Una vez se llega a Colfosco, la única forma de bajar hasta Corvara es por una silla que es de ida y vuelta, a no ser que lo que se quiera es iniciarse en el esquí de fondo, en cuyo caso sí sería posible comunicarse sin utilizar los remontes. De nuevo, nuestros amigos de Europa del este nos esperan.

¡La de colas que tuvimos que sufrir este día!

Me río yo de las colas de Formigal o Sierra Nevada. Además, si pensamos en términos europeos, hablando del tema de educación y respeto, pudimos comprobar, no sin cierto asombro, como se vienen abajo los estereotipos. Otro mito que se desmonta. En el resto de Europa también existe la mala educación. Lo que dominaban eran los empujones, las apreturas, la desorganización, los nervios, la gente que se quiere colar, etc. Vamos, igualito que en España.

Curiosamente, supongo que es debido a la casualidad, cada vez que estábamos incómodos, o que alguien empujaba o te pisaba los esquís o incluso cuando se trataban de colar no respetando al resto de los que esperaban pacientemente su turno, se le escuchaba hablar con un tono de Europa del este. Los acentos italianos o alemanes, cuando se oían, no iban acompañados de empujones.

Una vez conseguimos llegar a Corvara, tuvimos de nuevo que tomar otro remonte, otro telecabina que nos llevaría al Piz Boé.

Aunque el día era soleado, no estaba acompañado por unas temperaturas digamos que agradables.

En esta cima podemos contemplar también un bonito espectáculo de grises y blancos.

Sólo llegar hasta aquí ya nos había costado unas dos horas, y sólo habíamos utilizado tres remontes y bajado una pista. La verdad es que nuestro objetivo lo veíamos cada vez más lejos, así que pensamos que lo que podíamos hacer es esquiar hasta donde llegásemos y a una hora prudencial, allí donde estuviésemos nos daríamos la vuelta.

Para llegar a La Marmolada, había que seguir el camino de la Sella Ronda en el sentido de las agujas del reloj.

La Sella Ronda es un recorrido muy turístico, como bien pudimos comprobar, que está excelentemente señalizado en pistas y bien marcado en los planos.

Se trata de rodear una serie de promontorios dolomíticos haciendo un círculo completo y se puede hacer en los dos sentidos. Según el sentido que se escoja, el intinerario está marcado por colores, el verde para el sentido antihorario y el naranja para el sentido horario.

Así que sólo teníamos que seguir la señalización naranja de este recorrido hasta llegar a Arabba donde nuestra ruta se desviaría para entrar en el más grande y variado de los recorridos propuestos por el dominio. El recorrido de “La Grande Guerra”.

De camino a Arabba pudimos comprobar, no sin cierto temor, como el viento estaba haciendo de las suyas y estaba pegando fuerte en las cimas, aunque por fortuna, supongo que debido a la orografía del lugar, en los valles apenas llegaba una ligera brisa. Menos mal, porque los -12 ºC se pueden soportar siempre y cuando no te sople el viento, pero sino la sensación térmica podría ser mucho más baja y realmente incómoda.

Esto nos hacia temer más por nuestro objetivo. Esto y los carteles de aviso que nos íbamos encontrando a lo largo de nuestro camino en los que se avisaba que no todas las conexiones de la Sella Ronda estaban abiertas.

Pero de momento, según íbamos avanzando, veíamos que nuestras conexiones de vuelta estaban abiertas, por lo que continuábamos con el plan trazado.

Una vez llegados a Arabba, no sin antes sufrir más de estas terribles colas, hay que descalzarse los esquis para andar un poquito, no más de 100 metros y llegar a un ultramoderno teleférico que te sigue comunicando con la Sella Ronda.

El tráfico de gente que se dirigía a los remontes en uno u otro sentido era terrible, podría compararse a la calle Preciados de Madrid en hora punta. Había que tener cuidado con los esquís para no dañar a nadie.

El teleférico está situado en un modernísimo edificio que comparte espacio con otro teleférico. Como en el mismo edificio se comparten tres remontes por los que se pasa un único torno, los datos de lectura del forfait en esta zona no se pueden precisar muy bien, por lo que se muestra que subimos por un teleférico que no era. El teleférico al que nosotros accedimos es el que está númerado en el plano con el número 20 y no llegamos a la cima de Porta Vescovo como se indica en la imagen.

Bien, este teleférico tiene una parada intermedia, en el que nos bajamos para poder acceder al circuito de La Grande Guerra (según Mercedes pronunciado como la grande güerra) y, ¡Oh, sorpresa! otra estupenda cola en la que podemos seguir haciendo amiguitos del este.

Al menos en la subida pudimos disfrutar lo agreste del lugar.

Vistas desde el alto de Ornella.

No entiendo como una de las comunicaciones más importantes del imperio Dolomítico está servido por remontes tan anticuados y lentos, más viendo las ultramodernas instalaciones que tienen para dar acceso a otras pistas. Da la sensación de que lo que se pretende es desanimar a la gente para que acceda a La Marmolada.

Y para demostrar lo que digo, ahí va una imagen de la silla de acceso al Passo Padon. Yo rebauticé esta silla como la “silla Cotos”, ya que esos asientos de láminas de madera eran casi idénticos a las sillas que habían a los inicios de la malograda estación de Valcotos, hace ya más de 30 años.

En la cima del Passo Padon, y en general en la mayoría de las sillas, el viento era terrible e impedían la comtemplación del paisaje. En algunos momentos daba la sensación de estar dentro de una corriente nívea que nos sumergía por completo.

Así que nada, una rápida miradita al entorno y para abajo a toda velocidad. La bajada nos llevará directamete a Malga Ciapella en un precioso descenso donde se nota el carácter glaciar de la zona.

Y donde se puede contemplar al gélido lago de Fedaia y también la carretera del Passo Fedaia, en el que se puede observar como a pesar del espectacular día, el viento empujaba la nieve sobre la carretera y posteriormente quedaba congelada, lo que redunda en un paso peligroso para la circulación de automóviles.

Por fin divisamos la inmensa mole de La Marmolada.

Nuestro objetivo está a la vista, así que aunque ya es un poco tarde, decidimos seguir para adelante pensando en que si no llegáramos a tiempo optaríamos por pagar un taxi que nos trajera de vuelta a nuestro pueblo, lo importante era disfrutar del trayecto. Un trayecto que según el calculador de rutas, se tarda hasta donde nos encontrábamos en ese momento unas 3 horas y nosotros ya llevábamos unas cinco.

Nos dirigimos, por tanto, a Malga Ciapella donde está la base del primero de los tres remontes que suben a La Marmolada, desde donde se podía observar, mientras esperamos nuestra bonita cola de 40 minutos, como subían y bajaban los teleféricos de esta mastodóntica construcción.

Una altura más que respetable.

Mi intención inicial era la de seguir por una pequeña ruta hasta el pueblo de Sottoguda desde que ví un reportaje de Fabio que mostraba la maravilla de esta ruta, en la que se podían contemplar impresionantes cascadas de hielo, para luego volver con un esquí-bus a Malga Ciapella y entonces sí, realizar la subida a La Marmolada.

Pero entre las enormes colas que nos encontramos ese día, que ya era bastante tarde y conociendo como son las conexiones por bus, decidimos no hacer el recorrido y esperar pacientemente nuestro turno de subida.

La subida a lo más alto del más alto de los picos de Dolomitas se hace a través de tres teleféricos, que están uno a continuación del otro. La subida en sí ya impresiona.

Vista desde el final del segundo teleférico, el Serauta.

Y una vez en la cima, el mundo a nuestros pies.

El viento y el frío nos impedían disfrutar aún más de las vistas, pero aún así, resistimos como campeones y estuvimos contemplando un rato el paisaje, que nos tratan de devolver la calma en este estresante día, en el que se supone, estamos de vacaciones.

La verdad es que el día era espectacular y las vistas merecían la pena. Según se comenta, es posible ver La Marmolada desde Venecia en días claros, por lo que tenemos la sensación que nos observan desde el mar mientras se están preparando para los carnavales.

La cara norte de este inmenso promontorio tiene un glaciar, el único de Dolomitas.

Fuente: Pirineos3000.com

Al ser una zona fronteriza en tiempos de la I Guerra Mundial, el frente se encontraba en sus mismas cimas y el glaciar sirvió de refugio a los soldados Austro-húngaros en la Grande Guerra, donde se excavaron una red de cuevas y canales y una serie de estancias que dieron como resultado una auténtica ciudad bajo el hielo, y que disponía de cocina, enfermería, cañones, letrinas, centro de comunicaciones, polvorines, refugios antibombas, leñera y hasta cantina y club de oficiales. Pequeña pero era capaz de acoger hasta 400 soldados de forma permanente.

Si queréis saber más sobre esta historia, aquí tenéis un enlace muy interesante:

http://www.entremontanas.com/blog/la-marmolada.php

Debido a que actualmente los glaciares están retrocediendo, se están encontrando cuerpos de soldados que lucharon en aquellas batallas y que hasta ahora estaban ocultos por el hielo del glaciar. El último fue el de un soldado italiano descubierto en el 2008.

A la salida del segundo teleférico hay un pequeño museo de la guerra, que si se dispone de tiempo, merece la pena visitar, además la entrada es gratuita.

Cuando la nieve deja paso al verde de las laderas, también descubre una carretera por la que pasa una de las etapas más espectaculares del Giro de Italia, conocido por “Il Muro dei Dolomitas”.

Al menos la bajada por esta pista, espectacular por cierto, estaba con la nieve en muy buen estado. Así que iniciamos nuestro camino de retorno, como los miles de rusos o países aledaños. A muchos los fuimos encontrando durante todo el trayecto, por lo que estaba claro que tenían el mismo plan que nosotros, un plan “original” donde los haya.

Seguimos sufriendo las colas en todo el trayecto y ya estábamos convencidos de que no nos quedaría más remedio que coger un taxi, pero para nuestra sorpresa los remontes, que normalmente cierran entre las 16.30 h. y 17.00 h. seguían abiertos. Es más, el último remonte lo tomamos a eso de las 17.30 h. y la cantidad de gente que había en pistas era espectacular, parecía la primera hora de la mañana.

Atardecer en Dantercepies.

De los que conocéis la zona, ¿Alguna vez habéis visto este atardecer en estas pistas? Probablemente lo que debió pasar es que tanta gente hubo ese día que decidieron que para poder evacuar a toda la gente que estaba donde no debía lo único que se podía hacer era dejar abiertos los pasos a través de remontes porque sino tendrían un serio problema logístico.

De nuevo, la organización demostró ser muy profesional y supieron reaccionar a tiempo a una difícil situación que les habría creado un gran problema.

Por último, como siempre, os paso los datos del recorrido.

 

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