La Perla de los Dolomitas. Cortina d’Ampezzo-Cinque Torri

Amanece un luminoso día de sol. Un pletórico cielo azul domina nuestras cabezas. Algo de viento. Mary Joe, sigue sin estar en plena forma, pero hoy sí puede acompañarnos. Le daremos algo de tiempo para que vea si puede o no esquiar.

Vamos a Cortina D’Ampezzo, que nos queda a hora y media, aunque los dos puertos que tenemos que atravesar puede que no la dejen asentarse el estómago, y más cuando muchos tramos estaban cubiertos de nieve.

Al llegar, parece que se encuentra bien y decide subir con nosotros. El día tan espectacular y el entorno ayudan.

Resulta curioso. Un dominio de 1.200 km., varios parquins en cada estación. Varias zonas de aparcamiento en cada parte de la estación. Miles de remontes. Y coincidimos con unos asturianos con los que estuvimos charlando en la enorme cola de acceso a La Marmolada el día anterior. Al final esto va a parecer esto más pequeño de lo que realmente es.

Estaban contentos, al igual que nosotros, de comprobar que las masificaciones del día anterior, como por arte de magia, habían desaparecido. La estación con más renombre y de más fama de Dolomitas, en un día espectacular y apenas coincidíamos con alguien.

La ruta que teníamos en mente hoy era la de comenzar por la zona de Tofana y esquiar en esta parte de la estación para que, a medio día, de vuelta a casa, hiciéramos un alto en el camino que nos permitiera conocer Les Cinque Torri, macizos a los que tenía muchas ganas de ver de cerca. Este fue el resultado del día:

Llegar a Tofana requiere de tres veteranos teleféricos.

Aunque antiguos, siguen estando en plena forma. No es de extrañar, ya que el primer funicular fue inaugurado en 1925 y es que Cortina D’Ampezzo es una histórica localidad en la que se lleva practicando el esquí desde hace más de un siglo. Se tiene constancia que ya en 1903 se fundó el club de esquí Tyrol. También fue sede de los juegos olímpicos en 1956

Historial que resulta muy atractivo para utilizar la zona como telón de fondo de algunas películas como la de La Pantera Rosa o el Agente 007.

Una vez arriba, una vez más, no hay días sin sorpresas. La que tocaba hoy es la de comprobar como el teleférico que va a Tofana o se estaba sustituyendo o se estaba revisando. El caso es que no se podía acceder a lo que sospechamos puede ser un mirador espectacular.

Bueno, no pasa nada, lo que vemos tampoco está nada mal, así que subimos a un telesilla que nos llevará lo más cerca posible de Tofana. Un telesilla, también con solera y de dos plazas.

El acceso, en cualquier caso, es espectacular y supongo que las vistas son lo más parecido a lo que podríamos observar desde Tofana. Y es que las vistas, esas vistas …

Esas vistas justifican de sobra el nombre Ampezzo, etimología de “Ampitium“, cuyo significado es el de “lugar amplio“. Y a fé que lo es, amplio y hermoso.

De sobra tiene justificado el sobrenombre de Perla de los Dolomitas.

Según iba subiendo por este tranquilo telesilla, iba observando como muchas de sus zonas estaban vírgenes, sin pisadas ¿No se atrevía la gente, o que impedía que los más avezados esquiadores no cataran esa nieve?

Quizás los carteles de prohibición del esquí fuera pista, pero la verdadera razón es que la nieve no estaba tan bien como aparentaba, cosa que comprobé cuando luchando por bajar en una de sus laderas, se me soltó el esquí y estuve un buen rato buscándolo.

Se nota que “La perla de los Dolomitas” es una estación con solera. Es algo difícil de explicar y a buen seguro que no seré capaz. Tiene el encanto de las estaciones antiguas. Muy soleada, extrañamente con buena nieve y, algo muy característico en este tipo de estaciones, y es que las pistas no se dulcifican. Cuando se indica que una pista es negra, lo es de verdad.

Exigentes y técnicas.

Y por supuesto, te permiten, de nuevo, contemplar las vistas, esas vistas …

El caso es que si uno se cansa de bajar estas pistas, siempre se puede ir a descansar un rato, y ¿Por qué no? a tu habitación.

Donde el concepto de “pie de pistas” adquiere toda su dimensión.

Mercedes y yo podemos comprobar como Mary Joe se ha recuperado rápidamente de su indisposición y parece que no era necesario pararse a descansar. Así bajaba por estas pistas.

Y no parece que estuviera pasándolo mal.

Estos remontes con solera nos llevaban torpemente a la cima del cielo. Esas vistas …

Y no es de extrañar que en las cimas de Cortina, que por un tiempo fue austriaca, estuviera uno de los puntos claves de la Primera Guerra Mundial. Un paso importante y estratégico que había que defender a toda costa.

Cinque Torri vistas desde Cortina d'Ampezzo

Escenario de salgrientas y duras batallas. Tanto desde aquí, como desde la cima de Lagazuoi se tenía una posición privilegiada de toda la zona.

Si os interesa la historia de lo que pasó en La Grande Guerra, podéis consultarla en la propia página de Dolomitas:

La Grande Guerra en Cortina D’Ampezzo

Y como si la gente tuviera miedo, parece que nadie quería adentrarse por los misteriosos caminos que nos devolvían a la base de la estación.

Bosque de pinos, algunos de los cuales son característicos de la zona, como éste, creo que es el pino rojo aunque no estoy muy seguro.

Y otros que nos llamaron mucho la atención porque no tenían hojas. Al principio pensábamos que algún tipo de epidemia estaba atacando a los árboles, pero al ver que unos sí tenían hojas y otros no, nos hizo sospechar que se trataba de otra cosa ¿Cómo podía ser que unos árboles estén enfermos y en el mismo lugar otros estén aparentemente sanos?

Efectivamente, se trata de un raro ejemplar de conífera cuya hoja es caduca, el Larix decidua o alerce común.

Sus hojas no pueden resistir el duro clima invernal. No deja de parecer una ironía que una especie que se da únicamente en climas fríos no lleve bien las gélidas temperaturas de la alta montaña. Es la única conífera europea de hoja caduca.

Su madera es muy buena, ya que no se puede pudrir y tradicionalmente, en las zonas donde es abundante, se utilizaba para la construcción de los techos de las casas y cabañas.

Antoooonio, aprende a hacer la cuña como es debido.

El solitario camino de bajada presenta en su último tramo dificultades para aquellos que llevan tabla de snowboard en sus incursiones. Definitivamente, Mary Joe está en forma.

Y así, andando, acabamos el recorrido por esta estación, recorrido que hicimos a medias, pero es que teníamos pendiente una visita obligada.

Los planos de pista de esta zona son bastante confusos y cuesta bastante encontrar información. Yo mismo tenía dudas de que es lo que podríamos encontrar y que es lo que podíamos recorrer.

Después de mucho buscar, encontré un plano muy gráfico y que resolvía todas mis dudas.

Cinque Torri no sólo es una pista que bordea esos magníficos promontorios, sino que permite realizar un recorrido que, en mi opinión, es el mejor de todos los que realicé en Dolomitas.

Nuestro recorrido consistió en partir desde la base del telesilla que nos llevaba a las cinco torres para luego tomar una nostálgica silla de uno y seguir subiendo por un telecuerda que no aparece en los planos que nos permite bajar hasta Fedare. A mitad de este camino hay un desvío que nos lleva a la “silla oculta“, ya que en la mayoría de los planos no aparece, ni siquiera en el calculador de rutas de la página de Dolomiti Superski, que sube por el pico Averau, desde donde podremos alcanzar el Lagazuoi, no sin antes realizar grandes remadas que Mary Joe “agradeció” eternamente, y una vez en Lagazuou volveríamos esquiando al aparcamiento.

Comenzamos nuestro recorrido, y la apoteósis ante nuestros ojos.

Este conjunto rocoso es utilizado por los escaladores en primavera y también frecuentan la cara sur en invierno cuando los días son soleados. Las cinco torres están compuestas por la Torre Grande con caras norte, sur y oeste, la Segunda Torre compuesta por la Torre Romana, Torre del Barancio y Torre Lusy, la Torre Latina, la Cuarta torre compuesta de la Torre Alta y la Torre Bassa y la última es la Torre Inglese.

Magnífico conjunto.

Continuamos nuestro recorrido hacia Averau. Para ello será necesario remontarnos en un telesilla, que en el plano aparece como de dos plazas, pero que tiene esta pinta.

Así nadie te molesta, puedes disfrutar tranquilamente del silencio interrumpido sistemáticamente al paso de cada pilona, viendo como se alejan cada vez más esas Torres.

Si queremos alcanzar el misterioso Averau, aún tendremos que utilizar la ayuda de un telecuerda, que nos evita una pequeña pateada, ya que estoy seguro que para conectar con Fedare no había nada hace mucho. No puedo encontrar otra explicación sino a por qué no aparece este remonte en los planos.

Este tipo de remontes, que para utilizarlos tenemos que ser arrastrados por la cuerda agarrándonos en los pequeños asideros que se ponen regularmente en la la misma, suelen exigir cierto esfuerzo. Definitivamente, Mary Joe ha recuperado la forma.

Por fin arriba, podemos comenzar el tan deseado descenso. Bajado un tramo, me tengo que frotar los ojos. No me lo puedo creer.

Para mí, la más bella de todas las imágenes que pude contemplar en mi periplo dolomítico. Un paisaje lunar donde el blanco sustituye al negro.

Permanecemos un rato contemplando esta escena, hasta que el reloj nos dice que somos esclavos del tiempo y que si queremos subir al Lagazuou tendremos que continuar la marcha.

Por fin encontramos la silla misteriosa, así que abandonamos la cara oculta de la luna.

Y por fin, ante nuestros ojos, podemos adivinar el objetivo que nos habíamos planteado.

Al fondo la cima del Lagazuou

Os aviso que esta parte del recorrido requiere mucho esfuerzo, ya que hay que remar en muchos tramos. Advertencia que hago sobre todo para que los snowboarders anden precavidos y sepan a lo que van.

Según vamos avanzando por nuestro camino, podemos contemplar las cimas que dejamos atrás por la mañana, junto con el imponente Lagazuou a la izquierda.

Como no, la hora se nos echa encima, y tenemos que darnos prisa. A nuestro camino, nos encontramos cosas tan curiosas como este mini-bar, que estaba cerrado.

Cuya carta es bastante completa.

Y después de mucho remar, tomar otro remonte y andar un ratito más, llegamos a nuestro objetivo. La entrada al teleférico de Lagazuoi. Tenemos suerte, aún está abierto. Gracias, en parte, a que forma parte del circuito de La Grande Guerra y que es una importante conexión que lleva a mucha gente a Armentarola.

Comprobamos aliviados, como esta vez no éramos nosotros los que teníamos prisa. Ya habíamos alcanzado nuestro objetivo y lo único que tendríamos que hacer es dejarnos caer desde su cima hasta llegar al aparcamiento.

En la entrada nos recuerdan que aquí hay un increíble museo al aire libre.

Y por si no aún no nos habíamos dado cuenta, dentro del teleférico nos dan más información ¿Alemán?

¿Italiano?

En el frente de Lagazuoi, soldados austro-húngaros e italianos se enfrentaban entre sí. Los hombres de estos dos ejércitos excavaron una serie de cuevas realizadas sobre unas antiguas minas que constituyeron auténticos bunkers defensivos.

Estas cuevas, que han sido restauradas gracias al voluntariado de unos cuantos apasionados, se pueden visitar en verano y la entrada es gratuita. Si tenéis pensado realizar esta visita, debéis tener en cuenta que al fin y al cabo son rutas de montaña, y por tanto hay que ir equipados al uso, además también se recomienda llevar arnés y casco para visitar algunas de las cuevas.

La cima dispone de un refugio en el que se puede pernoctar por unos 60 € la noche y persona con media pensión. Esta es la lista de precios y la lista de habitaciones.

Aquí tenéis toda la información:

http://www.rifugiolagazuoi.com/Ing/chiSiamo.php

Sin duda, un lugar privilegiado desde donde nos sentimos poderosos al dominar todo el paisaje.

Parere increíble que hace un rato estábamos por ahí. Las cinco torres aparecen a la izquierda de la imagen.

Divisamos también nuestro camino de vuelta. En esta foto se puede observar la carretera que lleva al paso Falzarego y los remontes que hay al lado de la carretera.

Viendo estas imágenes, podemos comprender la importancia estratégica de esta zona en la Primera Guerra Mundial y que supuso tanto sacrificio a los vecinos enfrentados entre sí.

Y a nuestras espaldas, el valle que lleva a Armentarola ¡Qué gusto da verlo todo sin prisas! Con la pausa que requiere el lugar.

Esta zona es impresionante, incluso la pista de bajada no nos deja indiferentes.

Cuyo tramo final, el que nos devuelve al coche, si bien es un paisaje sosegado, también lo es el camino y de nuevo será necesario un pequeño esfuerzo de remada para poder llegar.

Me quedé con ganas de conocer mejor las pistas de esta zona, de realizar varias bajadas por todas sus pistas, es un tramo increíble, de lo mejorcito, quizás el inconveniente de los muchos llanos en estas dos últimas conexiones.

Es una zona sin apenas gente y donde se puede sentir el verdadero espíritu alpino. Una estación de las de antes y unos recorridos con paisajes inolvidables. Creo que es una zona a tomarse con calma para pasar todo el día y creo que sería bueno desestimar otros recorridos en el mismo día. La zona se lo merece.

Si alguien me pregunta, que es lo mejor de Dolomitas, sin duda, la combinación Cinque Torri, Averau y Lagazuoi. Si el cielo existe, ésto debe ser lo más parecido.

Por último, como siempre, os pongo los datos del día.

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Una respuesta a La Perla de los Dolomitas. Cortina d’Ampezzo-Cinque Torri

  1. Jaylin dijo:

    That’s an initellgent answer to a difficult question xxx

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