El final se acerca. La Villa – San Cassiano.

Alta Badía, en plena Ladinia, alberga los dominios que queremos visitar hoy. La Villa y San Cassiano.

Todos estos días hemos estado esquiando en la no reconocida oficialmente como la región de Ladinia en pleno dominio Dolomítico y que se compone de cinco valles y varias villas (vilas). La distribución geográfica es la siguiente.

Ladinia. Fuente: vejin.com

En esta región se habla una lengua autóctona. La lengua Ladina, que es una lengua derivada del latín, fruto de la evolución lingüística posterior a la conquista por parte de los romanos en el año 15 a. C.

La lengua en sí no está unificada y dependiendo del valle en el que se encuentre uno se hablará un dialecto distinto al ladino del resto de los valles. Hay en marcha un grupo de estudio que está intentando unificar las distintas derivaciones de esta lengua.

Ladinia está tan arraigada en sus habitantes que hasta tienen bandera propia.

Colores que representan el azul del cielo, el blanco de la nieve y el verde de los prados.

Uno de estos pueblos es La Villa. A 1.433 metros sobre el nivel del mar, es el pueblo más central en Alta Badía. Situado a las faldas del Gardenazza, nos permite llegar a las mesetas de Piz La Villa. Estas mesetas no son tan llanas como las de Alpe di Siusi, aunque las pistas no presentan especial dificultad.

Muy cerca de La Villa se encuentra San Cassiano, cuya situación es espectacular, a las faldas del Lagazuoi, y rodeado de otras imponentes montañas, como las de Conturines, Lavarella y Settsass. Al igual que ocurre con Cortina D’Ampezzo, es un pueblo tradicionalmente turístico y que no sólo se visita en invierno.

Algunas de las cosas más interesantes que se puede hacer por la zona es visitar el Santuario de La Santa Croce que, según parece, su origen era más bien pagano y en él se practicaba el culto antes de que existieran los pueblos de San Leonardo y Badia.

Fuente: santa-croce.it

La iglesia está dedicada al Jesús Crucificado, y la estatua permanece en el altar únicamente en verano. En invierno se traslada a la iglesia de San Leonardo que permanece allí hasta el 6 de junio cuando se lleva de nuevo a La Santa Croce. Este día es motivo de celebración en el pueblo.

Al igual que el castillo de Selva, se puede llegar esquiando.

Una vez explicado el entorno sobre el que nos vamos a mover, os paso el detalle de nuestro recorrido, aunque ha fallado de nuevo el lector del forfait porque no marca correctamente la vuelta a Dantercepies.

Nuestro recorrido comenzó por Dantercepies, al igual que el día de La Marmolada, pero esta vez sí, descubrimos un aparcamiento bastante cómodo y muy cerca del telecabina. Tomamos este remonte y nos dejamos caer hasta Corvara, para después tomar un par de remontes que nos llevarán al altiplano de Piz La Villa. De ahí nos dirigimos a “La Gran Risa” que nos lleva hasta la mismísima Villa. Una vez allí, remontamos de nuevo y llegamos a San Cassiano. En San Cassiano nos dimos la vuelta para rematar el día en el espectacular Piz Boé.

De nuevo, pudimos contemplar los espectaculares paisajes del valle en el que está situado Colfosco.

Y a lo lejos podemos distinguir el altiplano de Piz La Villa.

Una vez en Corvara (Kurfar en su nombre alemán), si no queríamos andar, tendríamos que tomar un pequeño remonte, en cuyo final, se puede observar el pueblo, que hay que atravesar esquiando.

Las “Vilas” son pequeñas aglomeraciones de viviendas construidas con unos patrones muy claros, que fusionan dos estilos de vida muy diferentes: la vida al aire libre y social, introducido por los romanos, y la vida más cerrada y aislada de pueblos germánicos (Rhaetian y Bajuware).

Cada núcleo familiar era propietaria de dos edificios distintos. La “Ciasa”, que es la casa, normalmente de dos alturas, donde la vivienda en sí estaba en la parte superior y el sótano constituía el lugar de trabajo en el que estaría la bodega, el taller o lo que fuera menester. Y, normalmente, unida por un pasaje o pasadizo, separado de la Ciasa por un pequeño terreno, estaba el “Manjun”, que era un pajar o granero, en el que en todo su muro se extiende la “mesa” incluso más allá de las paredes del granero y que constituía una sala de secado.

Existe por la zona una fuerte tradición de tallas de madera. Algunas de las maderas tienen representaciones simbólicas tan antiguas que su origen no forma parte del patrimonio cultural de Val Badia, sino de tiempos aún más remotos.

La característica más relevante que tenían las vilas son las instalaciones comunes, como son el tener una plaza central con una fuente y abrevadero y un horno para pan. En definitiva, se cumplía los patrones de una tradición de la Edad Media en la que el trabajo era colectivo. Las vilas no son sólo un grupo de viviendas, sino que se desenvuelven en un contexto social cuya comunidad está basada en la solidaridad y la fraternidad, lo que redunda en el carácter de sus gentes y que incluso hoy en día se nota.

El que hoy perduren algunas vilas se debe al “maso cerrado”, regla por la cual la propiedad la hereda únicamente el hijo mayor.

Una vez atravesado el pueblo, llegamos a nuestro primer objetivo, que no es ni más ni menos que llegar al Col Alt y que es servido por un telecabina. Comunicación con más de 60 años de antigüedad, que sin embargo ahora está bien comunicado, pero no siempre fue así, porque hasta hace no mucho, la comunicación se realizaba por un telesilla y supongo que antes se haría de otra forma.

Al final de este remonte se encuentra el refugio que lleva el mismo nombre.

Fuente: suedtirol.info

En el que, una vez arriba, nos retratamos.

Y observamos la configuración de este altiplano.

Una zona muy alpina, como las que a mí me gusta, y con más diversión que la de Alpe di Siusi, aunque los que vayan buscando pistas exigentes no es muy recomendable porque las pistas no presentan especial dificultad.

Sí merecen la pena, en cambio, y estoy refiriéndome por supuesto a aquellas personas que busquen desnivel, las bajadas a los valles, ya que hay muchos trayectos que exigen gran nivel técnico, como el que teníamos en nuestra mente, sobre todo en la mía: “La Gran Risa“.

A la Gran Risa no se llega de forma inmediata desde el Col Alt, sino que hay que ir bajando una serie de pistas y tomando una serie de remontes hasta llegar al camino de acceso.

Que para aquellos que se hayan equivocado de camino siempre tendrán una alternativa y podrán utilizar una pista roja que va en paralelo a la Gran Risa.

Descenso muy técnico que alberga una de las más prestigiosas pruebas del circuito de la Copa del Mundo, normalmente la del slalom gigante.

Un recorrido espectacular, un cuadro cuyas vistas al infinito están enmarcados por un bosque de pinos.

A continuación podemos ver a Mary Joe en primer plano luchando en la bajada y más al fondo Mercedes, que ya tiene un nivel bastante bueno que le permite bajar por este tipo de pendientes con holgada solvencia.

Y como no, no podía faltar el típico campo de fútbol, que como se puede apreciar, está en perfecto estado de conservación.

Y este tramo nos deja en el mismísimo pueblo de La Villa.

Es curioso, porque nos deja más abajo de la entrada al telecabina. Pero para no tener que hacer mucho esfuerzo, se pone un tren cremallera que apenas recorre 100 metros ¿Tanta comodidad cuando en otros sitios hay que hacer verdaderos esfuerzos para enlazar? No nos lo podíamos creer.

Fuente: lift-world.info

Los mas curtidos del lugar, subían andando por la carretera que había al lado acostumbrados, supongo, a caminar distancias mayores por estos dominios. En la imagen, la carretera aparece a la derecha cubierta de nieve.

El telecabina en sí, también se veía que estaba curtido en años, pero estaba bien cuidado y seguía funcionando a la perfección, a pesar de que en algunas zonas soplaba el viento y no precisamente una ligera brisilla.

Una vez hecha esta bajada “sin morirnos de la risa” y llegados al altiplano, nos dirigimos a San Cassiano, donde, por sorpresa, nos asaltan algunas curiosas construcciones, como la de este altar para rezar a las altas instancias implorando por un buen año de nieve, un clima benigno y buenas cosechas para el verano.

Al fondo, ya podemos distinguir San Cassiano. Como ya dije, las pistas del altiplano no presentan especial dificultad, pero las bajadas a los valles son otra historia. Las pistas son divertidas y, como si fuese algo ya monótono, están rodeadas de pinos y rocas.

Y en algunos de los lugares tenemos privilegiados puestos de observación.

San Cassiano

Pese a la civilización, parece un lugar salvaje.

Terminado este trayecto, de nuevo, y como si fuese un déjà vu, tomamos un nuevo telecabina con pinta de tener muchos inviernos a sus espaldas. Es exactamente igual que el telecabina de La Villa, y tiene el mismo color, funciona igual y tarda prácticamente lo mismo.

Como Mary Joe, gracias a las referencias que le dimos Mercedes y yo, tenía muchas ganas de conocer el Piz Boé, pues este fué nuestro siguiente objetivo. Así que buscamos la dirección correcta.

Lo divisamos desde lo alto.

Piz Boé a la derecha de la imagen.

Y directos para esta fabulosa pista. Una larga y complicada vía, aunque no excesivamente exigente que con cierto nivel se puede bajar sin problemas. El camino, como no, entre pinos y con un fondo azul-rocoso.

Vistas desde el Piz Boé hacia Brunico.

Y esto se acaba, que le vamos a hacer, pero tenemos que volver a la dura realidad del día a día, que se sobrelleva mucho mejor con estos recuerdos impregnados en nuestras mentes.

Pero antes de que todo esto ocurra, y para que esto ocurra, tenemos que volver a nuestro valle. Para ello, desde Boé bajaremos a Corvara, para ir tomando una serie de cinco remontes hasta la cima de Dantercepies, esta vez a una hora decente, y cuyo atardecer, sin ser tan espectacular como el día de La Marmolada, sigue dejando una increíble estampa que se grabará a fuego en nuestras retinas.

Como nos sobraba algo de tiempo, sí la primera vez en seis días, pues decidimos esquiar la zona más a fondo, y exploramos un poco las pistas de este lado, que al final resultó así.

Es decir, bajamos por la parte izquierda, según el plano, para llegar a La Val, una pequeña pista, bastante escondida y con poca gente a pesar de que por las pistas de al lado sí que circulaba bastante gente. También vimos como había un equipo de alevines entrenando en un lado de la pista.

Lo mejor de todo, era el promontorio que se veía de fondo y me podía imaginar lo que ocultaba detrás, ya que detrás del Stevia se encuentra el Col Raiser, ya conocidos por nosotros días atrás. Qué lejos quedan ya esos días.

En la base de este telesilla también hay una pequeña pista de esquí de fondo en perfecto estado de conservación y vimos como la gente practicaba su deporte favorito.

Y después de esta visita y otra bajada más por Dantercepies, dimos por finalizado nuestro primer viaje dolomítico.

Viaje en el que hemos tenido un poco de todo. Desde pasar frío hasta tener bastante calor. De estar nevando a tener días soleados. De estar en calma a soplar un viento que tiraba para atrás. De estar sólo en pistas a estar como sardinas en latas. De estar perdidos a saber perfectamente donde estábamos y por donde iríamos. De ver remontes obsoletos hasta ver los de última generación. De conexiones excelentes a otras deficientes. De tener cosas muy bien organizadas a otras ser un desastre. De transportes muy buenos a otros que no lo son tanto.

Al fin y al cabo, este es un dominio de contrastes y que a buen seguro, para disfrutarlo, es necesario conocerlo muy bien y tenerlo todo exquisitamente preparado, algo que no va conmigo, ya que a mí me gusta más la improvisación.

Lo que nunca os faltará en Dolomitas, es la sonrisa y la amabilidad de las gentes que allí habitan, un trato inmejorable y también se podrá disfrutar de una buena gastronomía a precios bastante razonables.

Ahora, como siempre, os paso los datos de este último día de esquí.

Y los tres intrépidos aventureros nos despedimos de todos vosotros con una sonrisa como la que nos llevamos a casa. Al fin y al cabo, estábamos de vacaciones y ahora, cada vez que recordamos todo esto, no podemos disimular la sonrisa y el placer que nos produce haber estado en este fantástico dominio.

¡¡ A SE UDËI, ARRIVERDERCI, AUF WIEDER SEHEN, HASTA LA PRÓXIMA !!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Vagabundeando por Le Dolomiti. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s