Istria central

Pazin

Pazin es uno de esos pueblos que tienen poca cosa que ver, pero son sitios desconocidos al gran público y que tiene su encanto. Realmente, el motivo de ir a Pazin es por el hecho que muy cerca se encuentra Beram, donde está uno de los monumentos que formaban parte ineludible del viaje.

Pazin en la antiguedad era una ciudad estratégica, ya que estaba en el cruce de caminos entre Trieste y Porec, lo que permitió un progreso de la ciudad que le proporcionó mucho poder. Hoy no es más que un agradable y tranquilo pueblo de vida sosegada, ideal para unas vacaciones de relax.

Se notaba que ahí no había turismo masivo, casi que éramos cuatro gatos más los locales, en algunos momentos no te cruzabas con nadie por la calle.

Lo primero que vimos fue la iglesia de San Nicolás. Un tesoro escondido del siglo XIII, y decorada dos siglos después, que sirvió como modelo para otras muchas iglesias de Istria. Los frescos que decoran las paredes y el techo es de lo mejor que he visto:

Como podéis ver, el altar es de estilo barroco y es fruto de una remodelación posterior, del siglo XVIII

Otra de las cosas que se puede visitar en Pazin son las cuevas, situadas al lado del castillo, desde donde se tiene una magnífica vista de las mismas.

Según dicen, en estas cuevas, que no visitamos, se inspiró Julio Verne para escribir su novela Mathías Sandorf.

Por último, comentar que también se puede visitar el castillo, que en sí tiene poco interés, pero dentro nos encontramos con una exposición de arte istrio que nos sorprendió gratamente.

A continuación os pongo una foto de uno de los manteles que se hacen por ahí (de principios del siglo XX) que según decía el cartel las imágenes trataban de representar setas. A mí me recuerda mucho al arte colombino de mesoamérica.

Realmente, Pazín se puede visitar de forma rápida en un par de horas.

Beram

De ahí, nos dirigimos a Beram a contemplar su magnífica iglesia, construida en el siglo XII y cuyos frescos fueron pintados en el siglo XV por Vicent de Kastav.

Cuando llegamos a Beram, nos encontramos un pueblo casi desierto, con un cartel a modo de guía que mostraba todo su patrimonio, muy rico por cierto, pero estaba absolutamente todo cerrado.

Un par de paisanos que estaban en una de las barandillas del campanario que está situado a la entrada del pueblo, nos dijeron, cuando les preguntamos, como poder llegar a la iglesia de Santa María. Tuvimos que ir a una de las casas y preguntar por la guardiana.

La verdad es que la amabilidad de esta gente es increíble. La pillamos comiendo y dejó de comer para acompañarnos. La iglesia se encuentra a dos kilómetros del pueblo y no puso absolutamente ninguna pega. Incluso le dijimos que esperábamos a que terminara de comer y no quiso hacernos esperar.

Una vez llegados, nos abrió la iglesia y nos hizo una visita personalizada. Sólo para nosotros dos, y sin pedir absolutamente nada a cambio. Esto da una idea de la amabilidad de los croatas, muy buena gente, sí señor.

La iglesia tiene representaciones de la vida de Cristo y de la Virgen, 46 escenas concretamente y, también a lo que yo había ido, y es a contemplar la danza macabra:

Las danzas macabras son representaciones de la muerte bailando alrededor de los vivos, con el objetivo de representar a gente de todas las escalas sociales y eclesiásticas. La idea es la de transmitir el mensaje o la idea en el que da igual el estatus social que se tenga en la vida ya que todos somos iguales ante la muerte.

Esta tradición se cree que viene de la Edad Media, cuando la Peste hacía de las suyas, y lo normal era hacer estas representaciones en copas, campanas, cuadros y alguna que otra iglesia. La más antigua estaba en Francia, pero ésta se derrumbó, por lo que hace que la iglesia de Beram sea única y de un gran valor artístico e histórico.

La gente del pueblo es consciente del tesoro que ahí tienen, porque sólo se celebra misa una vez al año, y se hace fuera para que no se deterioren las pinturas. Vamos, que lo que no hace el gobierno lo hace la gente del pueblo, OLE POR ELLOS.

De la iglesia sólo tengo tres fotos, de la que ya os he puesto una, porque estaba restringido el hacer fotos, pero viendo el entusiasmo que mostré al ver la danza macabra, me permitió hacerlas. Una pena no poder mostrar todas las pinturas de la iglesia, porque realmente es lo mejor que he visto en Istria.

Después de esta visita, fuimos a comer y por la tarde, de vuelta a Pula, decidimos dar un rodeo para ir por la costa Oeste de Istria. Paramos en un pueblo llamado Gracišce, donde nos encontramos otro tesoro escondido, aunque estaba en restauración.

La verdad es que tienen un patrimonio histórico tan rico que no tiene nada que envidiar al de nuestro país. Siento no poner el nombre de la iglesia, pero es que esto nos lo encontramos de casualidad, ni guía ni leches.

Por último, visitamos el fiordo de Lim, desde el que se puede contemplar una gran vista desde la carretera. En el pueblo de Lim es posible el baño.

El tema es que, si alguna vez pasáis por ahí, quedaros y daros un baño. Nosotros, guiados por la guía, nos fuimos a Labin y nos arrepentimos mucho de no habernos quedado.

En fin, me consta que en Istria central existe muchísimo más patrimonio, pero el tiempo lo teníamos limitado, por lo que nos dejamos muchas cosas en el tintero, como la visita a Hum o a Nesactium, pero bueno, hay que de alguna manera seleccionar y esta fue nuestra elección.

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