Drottningholm

Otra de las residencias tradicionales de la monarquía sueca es ésta de Drottningholm. Patrimonio de la humanidad desde 1991, está situada en la isla de Lovön en el municipio de Ekerö, a 10 kilómetros de Stockholm.

El nombre Drottningholm, que literalmente significa “el islote de la reina” se remonta a finales del siglo XVI, cuando Juan III mandó levantar la primera estructura palaciega para su esposa, la reina Katarina Jagellonika. En 1661 fue adquirido por la reina viuda Hedvig Eleonora y a finales de este mismo año, el 30 de diciembre, el palacio fue devorado por las llamas.

Tras ese devastador incendio, la reina viuda encargó al arquitecto Nikodemus Tessin, el Viejo, la construcción de un nuevo palacio (el actual), iniciándose las obras en 1662, aunque éste murió antes de que acabara la construcción. Su obra la continuó su hijo Nikodemus Tessin, el joven.

El primer arquitecto diseñó una serie de interiores considerados entre los mejores del país dentro del barroco temprano. Se incluye aquí también la monumental escalinata, el salón Ehrenstrahl y, por supuesto, los aposentos regios de Hedvig Eleonora.

Hedvig Eleonora, que entonces era regente debido a que su hijo Carlos XI aún era menor de edad, planeó la creación de un edificio fastuoso acorde con el papel de gran potencia que había adquirido Suecia en Europa. La obra de los Tessin estaba influida principalmente por el neoclasicismo francés, algo que se nota sobre todo en su jardín barroco, imitando en cierta forma a los jardines de Versalles.

En 1744 el palacio fue regalado a la princesa Luisa Ulrica de Prusia como regalo de bodas por el enlace matrimonial con el heredero Alfonso Federico, y mientras ella lo poseía, se remodeló su interior empleando el estilo rococó francés.

Entre las obras más destacadas están la remodelación del teatro, remodelación que se llevó a cabo porque fue destruido también por un incendio. De estilo barroco, se conserva en perfecto estado y en él se realizan representaciones, sobre todo de ópera, para lo que se utiliza sorprendentemente la maquinaria escénica original que aún funciona y está en perfecto estado.

Fuente: StoneJam

En el siguiente enlace podréis consultar su oferta cultural: http://www.dtm.se/eng/

No dispongo imágenes del interior del palacio debido a que está prohibido hacer fotos en su interior, y tampoco se dispone por Internet de muchas imágenes. Cabe destacar lo que la página oficial muestra, como el saloncito verde de Luisa Ulrica, claro ejemplo del rococó de imitación francesa.

O la de este magnífico saloncito azul.

Fuente: Roussillon

De todas formas, aunque interesante, tampoco es un palacio espectacular, y lo que sí es realmente espectacular son sus jardines, que como ya hemos dicho, tratan de imitar el neoclasicismo francés.

Accedemos a él después de rodear el palacio desde el muelle en el que nos deja el barco procedente de Estocolmo.

Parte de atrás del palacio que da acceso al jardín barroco.

El jardín que está anexo al palacio, en un exclusivo jardín francés al estilo barroco, que se creó a finales del siglo XVII y que ha conseguido preservarse en gran parte hasta nuestros días. Lo mandó realizar la reina Hedvig Eleonora y bajo la dirección de los arquitectos reales Tessin (padre e hijo).

Con varios bulevares rodeados de tilos, las esculturas del parque son obra de Adrian de Vries, uno de los más destacados escultores renacentistas del norte de Europa.

Las esculturas de bronce, de principios del siglo XVII, fueron llevadas a Suecia como botín de guerra procedentes de Praga y Frediksborg. Actualmente, las estatuas del parque han sido reemplazadas por reproducciones en bronce, ubicándose las piezas originales en el Museo de Vries.

De entre todas ellas, cabe destacar ésta de la fuente de Hércules, en la que se le ve en plena lucha contra una hidra, escultura en la que se ha sabido implementar magistralmente el movimiento de sus protagonistas.

Según exigían los cánones franceses, los jardines seguían un ideal estricto, disciplinado y simétrico. El jardín barroco decayó durante el siglo XIX pero fue restaurado por el rey Gustavo Adolfo VI en los años 50 y 60 del siglo pasado.

Otra de las edificaciones que se pueden visitar en esta isla, es el Pabellón Chino, uno de los edificios de estilo rococó mejor preservados de toda Europa en cuyo interior podemos encontrar diversas creaciones originarias de China que se exponen al público y que no puedo mostraros debido a que está prohibido hacer fotos en su interior. Contiene uno de los ejemplos más auténticos de chinoisserie europea del siglo XVIII.

Con motivo del cumpleaños de la reina Luisa Ulrika, ésta fue agasajada en 1753 por el rey Adolfo Federico con este pequeño palacete chino de recreo, un presente muy apreciado en un tiempo en que toda Europa sentía pasión por todo lo chino.

Originariamente era de madera, pero alrededor de 1760 se sustituyó la construcción original por otra más sólida y su decoración contiene uno de los mejores ejemplos de rococó al estilo chino. Las paredes están lacadas en color rojo que le da ese carácter asiático y la vez intimista. Su apariencia exótica responde a los gustos artísticos del siglo XVIII.

Este pabellón está destinado a la celebración de ciertos eventos privados.

Pequeña capilla anexa al pabellón.

Situado al final del jardín barroco, el jardín que le rodea, creado antes de la construcción del propio pabellón, ya no responde tanto a los gustos de estilo francés y en ellos se buscaba algo más “natural”, en el que se plantaron paseos de castaños con pasillos abiertos en dirección al paisaje.

Otro de los jardines que podemos disfrutar en Drottningholm es el jardín inglés.

Al tomar las riendas Gustavo III de Drottningholm, en 1777, se propuso expresar en él el nuevo ideal de parque procedente de Inglaterra, a partir de un concepto de paisaje natural. En 1780 se encomendó a Fredrik Magnus Piper, que había realizado estudios en Inglaterra, la creación de una estructura de estas características en la parte norte del jardín barroco.

Las estatuas del jardín son en su mayoría reproducciones de estatuas de la Antigüedad, piezas de mármol adquiridas por el propio Gustavo III durante su viaje a Italia en 1783–1784, y se hallan en cierto modo escondidas entre los árboles, una disposición que tiene el fin de sorprender al caminante.

Los principales elementos de todo jardín inglés son las estatuas, el agua y el terreno circundante. El estilo se diferencia ampliamente del diseño formal del barroco y del estilo formal francés.

La isla del monumento dedicado a Gustav III.

El parque de Drottningholm incluye dos estanques con canales, isletas y elegantes puentes, amplias superficies de césped y árboles dispuestos en avenidas y bosquecillos y podremos encontrar a lo largo de todo el parque serpenteantes senderos.

Los diseños de los jardines ingleses de la época, arquitectura georgiana, no eran algo caótico y aleatorio sino que disponían de mucha sofisticación, tanto o más que sus precedentes de estilo francés.

El canon europeo de parque inglés incluye un buen número de elementos románticos, como son el de un estanque (aquí se disponen de dos), con un puente o un muelle y también suele encontrarse un pabellón alrededor del lago.

En Drottningholm no hay un pabellón rodeado de un lago, en cambio, sí podremos encontrar en un extremo del mismo, una torre de estilo gótica.

Diseñado por Louis Jean Deprez y construido en 1792 como uno de los adornos extras para el jardín inglés, responde a un estilo basado en los estilos antiguos nórdicos y románticos de la Edad Media.

La concepción de un jardín inglés es una concepción irregular con caminos tortuosos y vegetación aparentemente no domesticada, dando una impresión de estar en un entorno natural. De hecho pude comprobar como la naturaleza trata de invadir al jardín cuando encontré estas magníficas Rúsulas cyanoxanthas en mitad del parque. Por cierto, son un exquisito manjar.

Se conservan y se explotan los accidentes del terreno. Hay abundante presencia de arbustos, malezas y elementos arquitectónicos que participan en su decoración: rocas, estatuas, bancos, etc.

Las formas y colores de la vegetación son variados. Los itinerarios no se señalan ya que se pretende que el paseante vaya descubriendo por sí solo los distintos elementos que componen el jardín y no suelen existir grandes avenidas rectilíneas que guíen los pasos del paseante sino más bien una clase de “vagabundeo poético”.

Estos jardines pretenden ser, al fin y al cabo, paisajes dignos de ser representados en lienzos de pintura y vaya que si lo consiguen.

Si os gustan los jardines y pasear rodeado de naturaleza domesticada, éste es vuestro lugar.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Estocolmo y alrededores. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Drottningholm

  1. Kitaro dijo:

    Impresionante como siempre Juan.

    Mira que me gustan los jardines de Aranjuez, pero estos me han encantado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s