Niseko powderlife.

Descansados por fin del viaje nos preparamos para comenzar con nuestra primera jornada de esquí.

Entorno del hotel

Precioso el entorno que rodea nuestro hotel. Nieve no nos faltaría.

Nos deleitamos con las bellas estampas de una naturaleza que parece reclamar su espacio ante la civilización impuesta a golpe de ladrillo, cemento y madera, acosando al hotel y cubriéndolo de un manto blanco con tonalidades grises que nos deja cautivados por unos minutos.

El río con aguas termales que era aprovechado por el hotel.

El hotel da la sensación que está enclavado en medio de la naturaleza.

Cuando en nuestro hotel preguntamos por un alquiler de esquís la noche anterior, nos dieron un formulario en el que debíamos indicar que clase de material queríamos utilizar en nuestras jornadas de esquí y también solicitaban nuestros datos físicos, además de tener la posibilidad de realizar los comentarios oportunos para aclarar cualquier tema técnico. Nos extrañó mucho y más cuando nos dijeron que al día siguiente tendríamos nuestros esquís en la misma puerta del hotel.

Magnífico servicio aunque la idea nos incomodaba debido a que si lo que nos traían difería con lo que teníamos cada uno de nosotros en mente, tendríamos un problema. Tampoco tendría mayor importancia. Pensamos que si lo que nos trajeran no nos gustaba, solicitaríamos ir a la tienda de alquiler para cambiar el equipo.

Para nuestra sorpresa, cuando bajamos a la recepción del hotel nos encontramos a una persona que estaba esperándonos con un montón de material para que pudieramos elegir. Además todo el material de muy buena calidad.

Entre las alternativas que me ofrecieron, elegí una que me gustaba mucho. Esquís Salomon Rocker 2 con una medida un tanto extraña, ya que el patín me pareció leer que era de 117 mm. y no de 115 como indica la publicidad de la marca.

Especificaciones del Salomon Rocker 2

El caso es que es un esquí de esta misma temporada., algo bastante infrecuente cuando se trata de alquilar material de esquí.

Y a mis dos compañeras les ocurrió lo mismo. Mercedes pudo escoger unos esquís de pista de gama alta ya que no le gustan los fuera pistas y Mary Joe escogió una tabla de snow para freeride y según nos comentó, le fué muy bien y acabó muy contenta con el material.

Con nuestro material

Aquí estamos con nuestro material posando felices.

Un servicio de cinco estrellas que estoy seguro no se ofrece en muchos establecimientos hoteleros, esquí a la carta en la puerta del hotel. Esto nos empieza a gustar y mucho. De momento, Japón no defrauda.

No sé si en el resto de hoteles de Niseko también es costumbre realizar este servicio, pero nos pareció una gran idea incluso aunque no podamos comparar la oferta con la de otras tiendas de alquiler. Si hay calidad y el precio no es excesivo, lo damos por bueno.

De nuevo, surgen los temores. Mira que si he elegido un esquí demasiado potente y más enfocado al fuera pista y luego resulta que la nieve está mal. A ver si no voy a ser capaz de manejar un esquí con un patín tan ancho. A ver si me voy a hacer daño, que últimamente llevo una racha mala. Mira que aún tengo el hombro delicado.

Pero nos quedaba el consuelo que, al igual que en Austria, si no nos gustaba el material lo podríamos cambiar sin coste alguno. Eso sí, nos adviritieron que las reparaciones que se tuvieran que hacer a los esquís debíamos pagarlas aparte a excepción de los encerados.

Esto último nos dejó boquiabiertos ¿Pero cómo es posible?

Bueno, su argumentación nos sorprendió aún mas. Con esta nieve, dijo, es imposible dañar el material, así que si tiene algún desperfecto es porque no lo habéis tratado de forma adecuada.

Cuanta sabiduría. Cuanta razón. Nosotros aún desconocíamos lo que nos íbamos a encontrar y sólo a posteriori comprendimos la lógica de sus palabras.

El material de esquí, tanto el alquiler como las reparaciones en Japón son caros. Los tres días de alquiler, en mi caso, costaron 130 €. Bastante más caro que en Austria, que por ese precio puedes alquilar material de gama alta para una semana. Y no es un precio impuesto por el servicio de alquiler de esquís del hotel, es el precio que en general se oferta por toda la estación.

Así que una vez elegido y configurado el material, y debido a que el hotel sólo disponía de desayuno de estilo japonés, cosa que no nos agradaba del todo, subimos al “Shuttle” que nos ofrece el hotel y que nos deja en pistas, en el sector de Annupuri, donde encontramos un sitio discreto en el que pudimos desayunar unas galletas y un delicioso café capuchino.

Acceso del hotel.

Accesos del hotel completamente nevados.

Base de la estación

Base de la estación de Annupuri.

Desayunando en un Coffe-Shop

Desayunando en un Coffe-Shop en la base de la estación.

El sector de Annupuri se encuentra en uno de los extremos de la estación. La estación está enclavada en las faldas de un volcán. Sus instalaciones se distribuyen a lo largo de las laderas sur y sureste del mismo y las pistas más altas llegan hasta el mismo cono del volcán.

Distribución Niseko

Distribución esquemática de Niseko United.

Realmente estas cuatro zonas comenzaron como estaciones independientes que al cabo del tiempo decidieron unirse ofreciendo un forfait conjunto, el Niseko United Ski Resort.

Mapa de pistas

Mapa completo de pistas.

De hecho, la historia de esta estación comenzó allá por el año 1.897, cuando en sus faldas se construyó un onsen, construcción realizada por el arquitecto K. Yamada que servía de centro vacacional de la época.

Un onsen es una especie de balneario que aprovecha las aguas termales que emergen de las entrañas de la tierra, calentadas por la presión geotérmica y que están enriquecidas con diversos minerales que, se supone, tienen propiedades curativas.

Imagen de un Onsen exterior.

Las aguas del onsen se suponen curativas y son calentadas por el propio volcán. Fuente: http://owashilodge.com

Esto explica por qué en algunos lugares por los que pasábamos olía a huevos podridos. Este olor es desprendido por el sulfuro que contienen los manantiales.

Pero lo que asentó a la zona como una región esquiadora fue que quince años después de la construcción de dicho onsen, pasó por sus montañas el teniente coronel austro-húngaro Theodor von Lerch, que fué uno de los pioneros que introdujo el esquí en Japón con el objetivo de entrenar a los militares japoneses, para que se pudieran desenvolver perfectamente en el medio invernal. Los entrenamientos los realizaron en Annupuri, lo que asentó el esquí en esta zona norteña de Japón.

General Theodore von Lerch

General Theodore von Lerch en Japón. Fuente: http://onehundredmountains.blogspot.com.es

50 años después, en 1.961, la compañía Kogen Kanko Co. Ltd. puso en marcha el primer remonte en Grand Hirafu, el más tradicional y antiguo de los cuatro resorts.

Grand Hirafu 1.961

Construcción de los remontes en Grand Hirafu en 1.961. Fuente: http://www.grand-hirafu.jp

Posteriormente, en 1.971 se construyó la estación de Annupuri, mientras que Niseko Village data del año 1.982 y la más moderna de todas las áreas es Hanazono, construida en 1.993.

Es decir, que nos encontrábamos en una zona histórica del esquí japonés, del que somos testigos de los restos de su pasado, como así lo testifican algunos de los remontes que aún sobreviven en la parte alta de la estación, remontes de una sola plaza y sin protección alguna que sirven para conectar las zonas de Annupuri, Niseko Village, Grand Hirafu y Hanazono

Silla de enlace de una plaza.

Silla que sirve para conectar diversas zonas de Niseko.

Mercedes subiendo a la silla de conexión

Mercedes subiendo a la silla de conexión

Y lo mismo hace Mary Joe.

Los primeros usuarios de estas estaciones eran esquiadores que practicaban la modalidad de telemark y gente local que había sido entrenada por maestros occidentales, principalmente austriacos.

Se alojaban en pequeños “lodges” distribuidos a lo largo de la ruta 343, rodeados por preciosos bosques que poco a poco fueron desapareciendo para dar paso a los pueblos de tamaño medio que han perdido ese encanto de estar en mitad de la naturaleza para convertirse en resorts ajetreados en el que se pueden encontrar hoteles, multitud de restaurantes, numerosos izakayas (restaurantes de tapas de estilo japonés) y, en definitiva, todo lo que podemos esperar de un pueblo de montaña orientado al esquí.

Hotel Hilton.

Horrible estampa al estilo francés del hotel Hilton en Niseko Village. A pie de pistas pensado para el Ski In – Ski Out

No es el caso, sin embargo, de Annupuri, que aún tiene ese ambiente tranquilo en el que no abundan tanto los extranjeros como en los otros dos resorts.

Pero aunque ajetreados, son pueblos que tienen su encanto, la mayoría son casas bajas o de dos plantas a lo sumo, lo que no da sensación de agobio en ningún momento.

Típica casa que se puede encontrar en los resorts de Niseko.

Fue en los años 90 cuando Niseko adquirió fama internacional gracias a sus nieves profundas y a su “powder”, que eran buscadas por esquiadores de todo el mundo, principalmente estadounidenses y australianos, una nieve que es considerada como el Santo Gril del “powder-ski”. De hecho, muchas de las películas de freeride modernas están rodadas en esta montaña.

El crecimiento fue consolidándose año a año y en 2.001 visitaron la estación 2.500 extranjeros y su número fue aumentando hasta los 45.000 de la temporada pasada (2.011/2.012), lo que marca una progresión geométrica del número de visitantes foráneos a esta estación.

Así que no es de extrañar que una parte importante de los esquiadores que nos encontramos en pistas fueran mayoritariamente americanos y australianos con los que nos podíamos comunicar perfectamente en un ambiente de increíble camaradería.

Y es que, esta afluencia masiva está justificada debido a las intensas nevadas que caen todos los inviernos y que garantizan una nieve con un tacto muy parecido al de los polvos de talco, es decir, una nieve tan fina, ligera y seca que cuando se esquía por ella da la sensación de estar flotando, pero hay que tener cuidado, porque si uno se para en mitad de un fuera pista, probablemente se empiece a hundir como si le estuvieran tragando arenas movedizas, incluso aunque no se quiten los esquís, como nos pasó a Mary Joe y a mí en numerosas ocasiones.

Mary Joe medio enterrada en nieve.

Mary Joe medio enterrada en uno de los intinerarios marcados de la estación.

Autorretrato en mitad de un fuera-pistas

Autorretrato en mitad de un fuera-pistas. Toda esa nieve que me cubre no es precisamente de las nevadas.

Mary Joe semienterrada.

Mary Joe, sal de ahí que no tenemos todo el día.

Aunque tampoco debe ser un motivo de preocupación, porque la nieve, al ser tan ligera, es fácil de desplazar y se puede reanudar la marcha fácilmente.

Y os advierto. No perdáis un esquí, porque os costará mucho encontrarlo como me pasó a mí y es que estando en una pista de bañeras, el que os habla en su infinita torpeza pierde uno de los esquís. El caso es que salta al lado de una baliza de señalización por lo que pienso para mí mismo que será fácil encontrarlo.

Pues bien, parece increíble, pero con toda esa cantidad de nieve estuvimos otras 12 personas que muy amablemente se pararon a ayudarme y el que suscribe como alrededor de una hora buscando los esquís. Y estamos hablando de una pista, no de un fuera pista y dando gracias a que teníamos una referencia clara de donde se perdió el esquí.

Lo normal en los fuera pista era esquiar con nieve por la cintura y en el momento en el que se adquiría velocidad, la nieve salpicaba en la cara frecuentemente, algo brutal, pero había que tener muchísimo cuidado porque si te salta un esquí en un fuera pista el problema sería bastante serio, debido a la dificultad de andar por nieves tan profundas y poco compactas como aquellas.

Aspecto de la entrada al área controlada de avalanchas de Annupuri

Mary Joe explorando los confines del área de control de avalanchas de Annupuri.

Nos juntamos con estos personajes, americanos ellos, para ir con mayor seguridad.

Un descansito no viene mal después de tanta nieve con la que hay que luchar.

Pero si algo caracteriza a Niseko y por lo que se publicita desde la última década es por tener una nieve excepcional y en grandes cantidades. Saben que una gran parte de su público objetivo es aquel que va buscando el freeride y el back-country, y es por eso por lo que se han creado unas cuantas zonas llamadas áreas controladas de avalanchas, que son tratadas para que no se produzcan avalanchas, aunque te recomiendan que hagas un curso de seguridad y llevar el material de seguridad, léase sonda, pala y ARVA o ir con un guía especializado y es algo, insisten, se debe tomar muy en serio.

Es decir, la estación da la posibilidad de realizar verdaderos fuera pista con cierta seguridad para poder disfrutar de ese magnífico elemento blanco.

En mitad de una de las áreas de avalancha controlada.

Pero hay que ser conscientes de que la seguridad en esas áreas no está garantizada al 100%, por lo que, siempre en la medida de lo posible, deberemos adoptar todos los elementos de seguridad que estén a nuestro alcance.

Increíblemente, estas áreas están bien señalizadas y se procura que su acceso no sea fácil para que cualquier esquiador sin la experiencia suficiente pueda entrar en esas áreas, al menos de forma involuntaria. Y esto se consigue con accesos a los que hay que entrar andando, con los esquís al hombro.

Señalización a las áreas de free-ride.

Señalización a las áreas de freeride. Sector Niseko Village.

Una buena forma de la estación para cubirse las espaldas ante posibles reclamaciones.

Mary Joe accediendo al área controlada de avalanchas.

Mary Joe accediendo al área controlada de avalanchas.

Mary Joe accediendo al área controlada de avalanchas.

Mary Joe accediendo al área controlada de avalanchas.

Y aunque por estas zonas hayan bajado previamente cientos de esquiadores, no encontramos ninguna zona con un montón de huellas como sí pasa en otras estaciones, porque está contínuamente nevando y esas huellas se van cubriendo, dando la posibilidad de esquiar una y otra vez sobre capas de nieve recién caída. Cada bajada es una nueva bajada con nieve para estrenar.

Bajando por el área controlada de avalanchas.

Bajando por el área controlada de avalanchas. Nieve bien pisadita.

Bajando por el área controlada de avalanchas.

Bajando por el área controlada de avalanchas. Aproximando.

Y luego existen áreas en las que está estrictamete prohíbido el esquí y del que la estación no se hace responsable de cualquier accidente que pudiera ocurrir en dichas áreas. Algo que todo el mundo respeta y más cuando se disponen de varias áreas dedicadas al esquí freeride.

Explorando alguna de esas áreas controladas de avalanchas.

Y es tal la nieve que cae, que incluso en pistas, todas aquellas que no están marcadas como rojas o verdes en el plano de pistas, y aunque hayan sido pisadas durante la noche, la nieve se acumula de tal forma que podremos disfrutar casi como en los fuera pista, pero con la seguridad total de que en esas zonas no se producirán avalanchas.

Disfrutando de la magnífica nieve en Hanazono.

Disfrutando de la magnífica nieve en Hanazono.

Disfrutando de la magnífica nieve en Hanazono.

Disfrutando de la magnífica nieve en Hanazono.

Hasta Mercedes, pistera de pro, disfrutaba con este tipo de nieve hecho por el cual consideraba prescindibles los fuera pistas. Aunque más bien es una excusa ya que no le gustan los fuera pistas.

Mercedes disfrutando de la nieve.

Mercedes disfrutando de las nieves semi-profundas de las pistas.

Mercedes con una sonrisa de oreja a oreja disfrutando de la excepcional calidad de la nieve de Niseko.

Por lo que si viajáis en pareja o con amigos que no les gusta el freeride o no tienen nivel suficiente, tampoco debería ser motivo de preocupación, aunque sí advierto que las pistas por mucho que se quiera son muy difíciles de tratar, porque no para de nevar, así que sí es necesario cierto nivel de esquí, al menos se debe saber desenvolverse en nieves poco tratadas.

No en vano, las estadísticas de la estación dicen que nieva cuatro de cada cinco días. Y es que la componente general de los vientos es de Noroeste, es decir, vientos que vienen directamente de las estepas siberianas, muy fríos, que al atravesar el mar de Japón se cargan de humedad y descargan dicha humedad debido a la condesación producida al chocar las masas de aire húmedas con las diversas protuberancias que forman los volcanes. Un proceso de condensación muy similar a la condensación que producen los vientos alíseos en las Islas Canarias.

Base de la estación.

Nevada que nos encontramos el primer día en la base de la estación de Annupuri.

Y descarga tanto, que de media anual, se suelen acumular unos 14 metros de espesor. El año pasado acumularon un total de 15,3 metros. Además, la temperatura media desde diciembre a febrero es de -8 ºC, siendo fácil alcanzar los -20 ºC, evitando así el proceso de fusión, lo que facilita que la nieve nunca se compacte y por tanto, que no se congele, manteniéndose muy suelta y muy seca, resultando así, de muy buena calidad.

-15 ºC a las 14.30 h.

-15 ºC a las 15.00 h en Grand Hirafu

Y es que no para de nevar.

Y es que no para de nevar. Media estación en Grand Hirafu.

Y es que no para de nevar.

Y es que no para de nevar. A la salida de un remonte en Niseko Village.

Y es que no para de nevar.

Y así todo el día. Remontando en Niseko Village.

Brutales acumulaciones de nieve, siendo una de las zonas más nivosas del mundo y, de hecho, el año pasado fue el sitio donde más nevó en enero, alcanzando los 5 metros en un mes, superando a estaciones tradicionalmente nivosas como Whitsler o Chamonix. Y estamos hablando de mediciones que se realizan a 250 metros de altitud.

Resultado de tanta nevada.

La entrada a algunas de las zonas de freeride bien cargaditas de nieve.

Mucha nieve.

En algunos sitios sólo se veían las copas de los árboles.

Espesores que cubren casi al completo la vegetación de la zona.

Y con este panorama comenzamos nuestros días de esquí. Nos planteamos las jornadas de esquí con calma, la idea sería ir conociendo las distintas áreas de las que se compone el dominio y, como disponíamos de tres días, iríamos sin prisas tratando de disfrutar a tope de cada una de las zonas.

Mapa de pistas de Annupuri.

Nuestra jornada de esquí empieza en el sector en el que nos alojamos. Annupuri.

Además pensamos que en el caso de que cerraran los remontes de la estación ya sea por climatología o porque se nos hiciera tarde y nos encontráramos en otro sector que no fuera el nuestro tampoco supondría un problema, porque el dominio oferta un servicio de “Shuttle” gratuíto para los que hayan comprado el forfait de Niseko United, que nos permitiría movernos por las distintas áreas de Niseko con independencia.

Niseko United Shuttle

Esquí-bus (Shuttle) que conecta las diversas áreas de Niseko.

Todas estas elucubraciones las hicimos antes de conocer la increíble oferta de esquí y los horarios de apertura de la estación, que una vez más, nos dejaron impactados.

Porque aquí comenzamos a ver que la política de precios y la gestión dista mucho y está a años luz de ventaja con respecto a la política de precios y gestión de nuestras estaciones patrias. Es más, la propia gestión saca mucha ventaja, ya no sólo a nuestras estaciones, sino también a la de la práctica totalidad de las estaciones europeas de las que yo conozco o tengo constancia, que por supuesto, son una minoría sobre el total de las existentes.

Y es que, además de poder comprar el forfait para tu sector si no quieres gastarte mucho dinero, existe también la posibilidad de comprar el forfait para todo el dominio y, lo que me dejó sorprendido, existen dos modalidades:

  • Forfait de 8 horas, o
  • Forfait de día entero.

¿Cómo? ¿Qué diferencia hay?

Pues resulta que el horario de funcionamiento de los remontes va desde las 8.30 h. hasta las 20.20 h. en horario continuo. Es decir, si se quiere y se tienen fuerzas, se puede estar esquiando continuamente durante doce horas seguidas.

Horario remonte.

Cartel indicando el horario de funcionamiento. No todos los remontes tenían el mismo horario.

Evidentemente no todos los remontes abren las 12 horas, los que no están iluminados y los que sirven para conectar distintas zonas se empiezan a cerrar a partir de las 15.30 h. y si se quiere cambiar de área a partir de esa hora será necesario utilizar los servicios del autobús gratuíto.

Pero ahí no acaba todo. El forfait de 8 horas no tiene un horario fijo. Es decir, no es necesario como pasa en el resto de estaciones, comenzar pronto a esquiar. El tiempo empieza a contar desde el momento en el que se cruza el primer torno, aunque se compre el forfait con anticipación.

Esto nos daba mucha tranquilidad, ya que no nos entra el agobio de comenzar pronto a esquiar, y así pudimos desayunar en paz y con calma y lo mismo nos ocurrió a la hora de comer, ya que la estación no cerraría a las 16.30 h. o a las 17.00 h. como ocurre en la mayoría de las estaciones. Además, estaba nevando y estábamos a -20 ºC a primera hora por lo que no encontraríamos problemas con la calidad de la nieve. En definitiva, este forfait y esta climatología nos permitían darnos el lujo de ir con calma.

Y disfrutamos. Ya lo creo que disfrutamos. Esa calidad excepcional de la nieve era algo que no había probado en mi vida. En los 36 años que llevo esquiando, he tenido muchas ocasiones de esquiar por nieve virgen y nieve recién caída, y la verdad que siempre me ha gustado, pero esto aún no lo había probado.

Esto es otra cosa. Esto es Champagne-Powder. Es otro mundo, es algo que considero que cualquier esquiador que se precie de tal debe probar al menos una vez en su vida.

Hasta que no he comprobado por mi mismo la calidad de esta nieve no me creía las alabanzas que la gente realizaba sobre este tipo de nieve y pensaba que eran exageraciones. Pero no, no son exageraciones, es la pura realidad. Todo, lo de los vídeos hundiéndote hasta el cuello, esa nieve tan suelta salpicándote la cara, esas caras de felicidad, esos gritos, todo es cierto. Y no daba crédito. No podía creer que esto me estuviera ocurriendo a mí.

Cubierto de nieve.

Dando buena cuenta de la nieve.

Disfrutando de la nieve y saboreando cada una de las bajadas.

Mary Joe dándose un buen atracón.

Aquí lo único que importa es la nieve. Por tanto, hay que destacar que los remontes de la estación, los de las cuatro zonas, no son muy modernos. Existían pocos telesillas desembragables, los menos habían sido adaptados para incorporarle capotas, pero eran muy pocos, casi ninguno tenían reposa pies y muchos de ellos ni siquiera tenían protección.

Lo que queda patente es que no es una estación para principiantes, ni para torpes y tampoco es una estación glamourosa.

Sillas anticuadas y sin protecciones.

Sillas anticuadas y sin protecciones.

Sillas anticuadas y sin protecciones.

Sillas anticuadas y sin protecciones.

Sillas anticuadas y sin protecciones.

Sillas anticuadas y sin protecciones.

Algunas llevaban incorporadas capotas, pero no tenían reposapies.

Sillas anticuadas y sin protecciones.

Sillas anticuadas y sin protecciones.

Aunque también es cierto que cada una de las zonas disponía de un telecabina, de factura más moderna.

Telecabina de Niseko Village

Telecabina de Niseko Village

Telecabina de Niseko Village

Telecabina de Niseko Village

Telecabina de Annupuri

Telecabina de Annupuri

Pero tampoco resultaban lo más moderno del mundo. Muchos de ellos no disponían de portaesquís exterior para dejar los esquís o la tabla de snow. Pero, una vez más, los detalles de los japoneses nos dejan sin palabras.

El telecabina de Niseko Village es uno de los que es necesario introducir los esquís o tablas en su interior. Pero para que no se llenase de nieve, barro o agua el suelo de las cabinas, en el exterior se facilitaba una pistola que expelía aire a presión para quitar con facilidad y comodidad toda la nieve adherida a nuestras tablas, para así despojarla de nieve de la forma más cómoda posible.

Mary Joe quitando la nieve a la tabla.

Mary Joe quitando la nieve a la tabla.

Y esto es algo muy común en la mayoría de los telecabinas. Las instalaciones, aunque anticuadas, están en perfecto estado y no me extraña viendo el cuidado que le ponen a todas las cosas y lo detallistas y pulcros que son.

Detalles como la de encontrarte los baños siempre en perfecto estado de uso, o el de poder realizar un reposo para almorzar y no verte agobiado por unas instalaciones penosas llenas de agua y suelos rebaladizos y cuya comida es de calidad a pesar de estar en medio de la montaña, además a un precio bastante barato, son pequeñas cosas que le dan un valor añadido a la estación.

Comiendo en pistas.

Mercedes y Mary Joe en el reposo del guerrero.

Comer en pistas es todo un placer. Nada de “bocata-lomo”. El menú de los restaurantes de pista, por supuesto, japonés, es de mucha calidad, bien ricos, sanos y sabrosos. Y debido a la facilidad del forfait, que nos da 8 horas de margen y sabiendo que las pistas las cierran bastante tarde, no nos importó degustar la comida japonesa en una reposada sobremesa. Menús que además de ser de mucha calidad son baratos. Cada uno de estos menús no llegaba a costar los ni 10 € ¡Y estamos en uno de los países más caros del mundo!

Sabrosa sartén que me recordó al famoso Tiroler Gröstl austriaco.

Y fueron dos días que disfrutamos de sus palas vírgenes, de sus intinerarios, de sus pistas, de su comida e incluso llegamos a visitar algún santuario al que había que anunciar tu presencia a los dioses tocando la campana.

Tocando la campana.

Cumpliendo el ritual de avisar a los dioses de tu presencia tocando la campana.

Y venga nieve.

Y una y otra vez para arriba.

Mercedes y yo remontando. Mary Joe, al fondo.

Y esperándonos los unos a los otros.

Esperando a la salida de un remonte.

Observando el siguiente remonte a utilizar o la siguiente pista para bajar.

Y bajamos por ellas.

Y nos llenamos de nieve.

Una nieve que no paraba de caer.

Hasta que llega la noche. Y entonces, se encienden las luces.

Pero cómo les gustan las lucecitas a los japoneses.

Las pistas son iluminadas en cuanto cae la noche.

Y es que por esta parte de Japón empieza a anochecer a eso de las 16.00 h.

A eso de las 16.00 h. en enero empieza a anochecer.

Pero las pistas no se cierran para luego dar paso al esquí nocturno, no. Es sesión contínua. Así que, aunque se haya sacado un forfait de 8 horas es posible disfrutar del esquí nocturno.

Hasta que no cae la noche, curiosamente, no mejora la visibilidad.

Una ventaja añadida debido a que muchas veces el esquí nocturno no se aprovecha debido a dos factores.

  • El sobrecoste del forfait, normalmente se saca un forfait aparte para el esquí nocturno.
  • Y el otro factor es el cansancio acumulado durante la jornada diurna, lo que hace que mucha gente se eche para atrás.

Bajada iluminada en Grand Hirafu.

Pero aquí, al ser sesión contínua y no suponer ningún sobrecoste, se facilita enormemente que se pueda practicar el esquí bajo la luz de los focos.

Disfrutando del esquí nocturno nipón.

Otro factor que le da un valor añadido a Niseko. Y es que, debido a su climatoligía adversa, la mayor parte del tiempo está nevando y suele estar nublado o directamente hay niebla, por lo que la visibilidad durante el día en muchas ocasiones no es buena.

Pues bien, de noche y con los focos encendidos, mejora notablemente la visibilidad, lo que da como resultado un esquí más cómodo y fácil de prácticar. Un nuevo factor que nos dejó sorprendidos. Se esquía mejor de noche que de día.

En esta foto se puede apreciar que a pesar de la niebla, la visibilidad es bastante buena.

Buena visibilidad a pesar de la niebla.

Además, tienen grandes zonas iluminadas, no se limitan sólo a iluminar un par de pistas, sino gran parte de cada una de las áreas que, en Grand Hirafu toma bastante relevancia porque sólo una de las pistas, la de conexión a otras áreas no está iluminada. El resto sí lo están.

Panorámica de las pistas iluminadas de Grand Hirafu.

Y según dice la propia publicidad de la estación, los focos están construidos de tal forma, que emitiendo una luz que no es del todo blanca, sino algo amarillenta que por lo visto mejora la visibilidad, y que situados estratégicamente, consiguen que se puedan ver iluminadas ciertas áreas de esquí fuera pista, por lo que es también posible practicar el fuera pista por la noche. Algo totalmente inaudito.

Las áreas arboladas tienen una visiblidad perfecta.

Y así hicimos Mary Joe y yo. No son exactamente fuera pistas, porque era necesario esquiar cerca de las pistas, pero sí podías salirte de los tramos “pisados” por las máquinas y hundirte hasta más allá de las rodillas, como ya iba siendo una costumbre.

En esta fotografía se puede observar como la iluminación en las zonas arboladas permite el esquí nocturno por las mismas.

Aunque no es muy necesario salirte de pista, para disfrutar de las nieves profundas. También en pistas había gran cantidad y, por supuesto, calidad de nieve y, además en pistas con desniveles muy interesantes, otra increíble característica del esquí nocturno de Niseko, ya que muchas son las estaciones que de noche sólo iluminan tramos que son sencillos y con poco desnivel, quizás buscando un público de iniciación y progresión que es el mayoritario en las estaciones de esquí.

Interesantes los desniveles de algunas de las pistas iluminadas.

Y eso no significa que pistas con desniveles para todos los públicos no sean iluminadas, porque también lo estaban, simplemente se cubría todo el espectro del esquiador, desde los que comienzan en este adictivo deporte hasta los más enfermos esquiadores de nivel.

A la salida de uno de los remontes iluminados de Grand Hirafu.

Los focos iluminan un amplio espectro que permite esquiar sobre pistas muy anchas lo que facilita el esquí de progresión.

Lo mejor de todo es que, después de cada dura e intensa jornada de esquí, es que podíamos relajarnos en el hotel porque éste disponía de onsen privado, del que os describiré el funcionamiento en el próximo capítulo.

Para los amantes de las grandes extensiones, pistas pulcramente pisadas o el esquí con prisas os diré que esta no es vuestra estación. Aunque sí dispone de un desnivel de unos 1.000 metros y de pistas bastante largas, la estación no es muy grande y se puede hacer perfectamente en uno o dos días.

Pero es que esta estación no es para recorrerla de punta a punta, para ir marcando todos sus recorridos, esta estación está diseñada y dedicada al esquí de freeride y fuera pista, algo que favorecen sobremanera y es lo que la mayoría de los extranjeros vamos a buscar, aunque tengamos que repetir los intinerarios una y otra vez. Al fin y al cabo, cada poco se van rellenando las pisadas con nieve nueva ¡Si es que no para de nevar!

Una estación que no requiere grandes dosis técnicas de esquí pero sí amor a la nieve virgen y a las nieves profundas. No esperéis encontraros grandes y espectaculares instalaciones, aquí se viene sólo a una cosa. A esquiar sobre Champagne-powder, en definitiva, a disfrutar de una “Powderlife” en toda regla y los lujos son limitados.

Y todo esto en un curioso ambiente de slow-ski, esquí sin prisas, sin velocidad, simplemente, se viene a disfrutar de la nieve y a relajarse en alguno de sus numerosos onsen.

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Una respuesta a Niseko powderlife.

  1. maria jesus dijo:

    Una exposiciòn muy completa y para los amantes del esquí seguro que les sirve como guía detallada. Lo del esquí nocturno debe de tener su punto y con esas condiciones meteorológicas más.
    Igual hasta me aficiono a este deporte jeje

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