Rusutsu y sin embargo powder

Y es que esta pequeña estación podría considerarse la estación hermana de Niseko, ya que la cercanía entre ambas propicia que su climatología y, por ende, su nieve sean de la misma calidad y se encuentre en la misma cantidad.

Una estación más dedicada al público local y menos enfocada al turismo y mucho más adaptada a lo que presupongo es el gusto japonés, a veces algo estridente pero igualmente respetable.

Y es que entre ambas estaciones dista un camino que no llega a los 30 kilómetros. Y es tal el hermanamiento de ambas estaciones que existen líneas regulares de autobús que las acercan aún más.

Camino a Rusutsu

Camino a seguir para llegar a Rusutsu desde Niseko.

La visita fue posible gracias a la dedicación y el esfuerzo del personal del hotel en el que nos alojábamos, un hotel que recomiendo a todo el mundo que se quiera pasar por Niseko.

Se trata del hotel Ashiri Niseko, que disponen de una web en inglés.

Si algún día os decidís a visitar las estaciones japonesas, a la hora de buscar información de alojamientos, comprobaréis que existen muchos tipos de hospedajes y, además, para todos los bolsillos. Podréis encontrar desde pensiones a un precio relativamente económico hasta hoteles de gran lujo y entre ambos una amplia gama de oferta intermedia.

Cuando leáis las características de los hospedajes, deberéis prestar mucha atención porque muchas habitaciones no disponen de baño y aseo, siendo el excusado y la ducha compartidos con el resto de huéspedes.

En el momento en el que nos pusimos a buscar, de las varias opciones que teníamos disponibles para elegir que más o menos cumplían con nuestros requisitos y entraban dentro de nuestro presupuesto, lo que hizo que nos decantáramos por este hotel fue el hecho de que las habitaciones disponían de duchas y baños privados. Y éste fue el factor que declinó la balanza de nuestra elección.

El hecho de que mucha de la oferta hotelera sea con baño compartido se debe a una tradición milenaria y que lleva implantada en Niseko desde hace más de un siglo. La utilización de los onsen o baños de aguas termales como acto social, tradición importada por los visitantes del resto del país que llegaban a Niseko para relajarse.

Un onsen no es más que un baño de aguas termales utilizados tradicionalmente para la relajación y la meditación y es algo que hay que disfrutar sin prisas, sin mirar el reloj. Es obligatorio relajarse. Pero para poder disfrutar de esas aguas termales es necesario cumplir ciertas normas.

Para bañarse en un onsen, en todo Japón, es necesario hacerlo desnudo. No se permite entrar con ropa de baño. Muchos onsen son para un sólo sexo, ya sea sólo para hombres o sólo para mujeres. Otros son mixtos, pero incluso en estos últimos es necesario entrar sin ropa.

Antes de entrar en los baños, es necesario ducharse. Para ello existen unas duchas comunes, en general con banquetas, donde se puede realizar una higiene completa.

Duchas onsen.

Duchas con banquetas que hay que utilizar antes de entrar en la piscina. Fuente: Ashiri Niseko.

Y antes de entrar al vestuario, hay que descalzarse y, si se desea, utilizar unas zapatillas que el propio onsen pone a disposición de sus clientes, todo por un tema de higiene. El suelo debe estar limpio en todo momento.

Y una última norma es que no hay que mirar el reloj. La relajación y el esparcimiento son de obligado cumplimiento.

Por suerte, nuestro hotel disponía de onsen privado, mejor dicho, disponía de dos, uno para hombres y otro para mujeres. Un placer del que dimos buena cuenta.

Así es el onsen para hombres del hotel. El vídeo es del propio hotel.

Y así es el de mujeres.

Cada uno de estos onsen se dividían en dos zonas, una interior y otra exterior, en éste último se podía disfrutar de las aguas termales con la magnífica visión de la naturaleza cargada de nieve al mismo tiempo que se notaba como los copos finos de la eterna nevada de Niseko se posaban en tu cabeza, algo que lejos de ser molesto llegaba a ser agradable.

Onsen exterior

Onsen exterior del hotel. Fuente: Ashiri Niseko.

El onsen interior estaba disponible las 24 horas del día, a excepción de una hora que se dedicaba a la limpieza del mismo, y el onsen exterior se podía utilizar hasta las 23.00 h. Un horario amplio que nos permitía disfrutar hasta última hora de nuestras jornadas de esquí sin el agobio de terminar cuanto antes si queríamos disfrutar de sus aguas termales.

Onsen interior.

Onsen interior del hotel. Fuente: Ashiri Niseko.

Y como valor añadido, también estaba a disposición de quien lo deseara una pequeña sauna, algo que a mí me ayudaba ya que el agua del onsen estaba demasiado caliente y conseguía de esta forma tener menos impresión al sumergirme en el agua con el cuerpo ya caliente.

Este hotel no era muy demandado por turistas esquiadores y menos de corte extranjera, sino más bien por gente del país que busca más la relajación y el sosiego. Como extranjeros estábamos nosotros y otro grupo que vimos un día en la recepción del hotel pero que no volvimos a ver en el resto de nuestra estancia.

Y esto nos gustó sobremanera, de tal forma que sólo un día salimos a cenar por ahí, el resto de los días nos dejamos querer por el hotel, en el que podíamos disfrutar de esta paz pocas veces conseguidas en una estación de esquí y menos en una de renombre internacional.

Kimonos ofrecidos por el hotel.

El hotel ofrecía kimonos a sus clientes para que éstos pudieran estar aún más cómodos.

Así que encargamos la cena un par de noches (no incluida en nuestra reserva hotelera) Y este es otro detalle del hotel que le hace ser de una categoría superior a la que indicaban sus tres estrellas pero con el encanto de pequeños alojamientos de trato familiar que yo sólo he visto en pequeños hoteles, normalmente en Gasthof austriacos o algunos hostales españoles.

La cena había que encargarla por la mañana porque el personal del hotel requería conocer de antemano quienes iban a degustar a la noche los manjares que se cocinaban para de esta forma saber cuál es la compra que debían realizar en el día. Es decir, no se almacenaba la comida en despensas sino que cada día se compraba el producto fresco.

Y una de estas noches, nos sorprendieron con una cena de lujo, 12 platos de pescado, entre los que se incluían platos de sushi y sashimi, caldos y, un pez muy apreciado en todo Japón y que suele ser muy caro y ¡peligroso!  Fugu.

Pez globo.

Pez globo en la pecera esperándo su trágico final. Fuente: Wikipedia

El Fugu o pez globo es un plato muy codiciado de la cocina japonesa, pero tiene un terrible inconveniente. Aloja en su interior de un veneno, la tetradotoxina, que si es ingerido provoca a sus comensales un bloqueo de los canales de sodio, resultando una relajación de los músculos del portador sin que la víctima pierda la consciencia en ningún momento, pero que la impide hablar o moverse, terminando ésta muriendo de asfixia y sin que se pueda hacer absolutamente nada por eliminar el veneno ya que no existe ningún antídoto, salvo los típicos tratamientos de lavado de estómago.

La mortalidad, en caso de envenenamiento y sin tratamiento llega a ser del 80% y si se sobrevive las primeras 24 horas está garantizada la supervivencia.

Imagen del pez globo.

Pez globo en posición de defensa. Fuente: http://breavenenos.blogspot.com.es

El veneno se suele encontrar alojado en el hígado del animal, aunque también es posible que se encuentre en los testículos u ovarios y para eliminarlo existen ciertos especialistas cualificados que deben realizar unos estudios que duran 3 años.

Estos especialistas, en su trabajo, garantizan que el veneno se ha eliminado por completo ofreciendo seguridad al que realiza el encargo probando ellos mismos parte del pescado que han limpiado en crudo. Si al cabo de un tiempo prudencial no le ha pasado nada al limpiador, el comprador se puede llevar el pescado con total seguridad.

El fugu disponible comercialmente en supermercados o restaurantes es muy seguro y, aunque no imposible, el envenenamiento por estos productos es muy raro. La mayoría de las muertes por fugu ocurren cuando personas no entrenadas pescan y preparan el pescado, envenenándose accidentalmente.

«Las estadísticas de la Oficina de Bienestar Social y Salud Pública de Tokyo señalan de 20 a 44 incidentes de envenenamiento por fugu anuales entre 1.996 y 2.006 en todo Japón. Cada año estos incidentes provocan entre 34 y 64 hospitalizaciones y de 0 a 6 muertes, con una tasa de mortalidad promedio del 6,8%. De los 23 incidentes registrados en Tokio entre 1.993 y 2.006, solo uno tuvo lugar en un restaurante, mientras que todos los demás fueron pescadores consumiendo sus capturas.» Fuente: Wikipedia.

Y para mayor seguridad, desde 2.008, se está cultivando este pez en piscifactorías niponas, con una alimentación especial que hace que no pueda desarrollar el veneno, ya que este veneno, según indican algunos estudios, se forma por la ingesta de ciertos alimentos ricos en bacterias que portan esta toxina. Aún no se ha registrado ningún incidente ocasionado por la ingesta del fugu tratado en piscifactorías.

La variedad que nos ofrecieron en el hotel es el fugu-chirique es ofrecida en un cuenco lleno de caldo y verduras, estando el pez en crudo. Para que sea más reciente la cocción, delante del cliente se enciende una pequeña llama debajo del cuenco poco más grande que una vela, que va cociendo el pez lentamente permitiendo degustarlo recién cocinado.

Fugu chiri.

Fugu chiri. Fuente: http://sfreelife.com

Os pido disculpas por no mostrar mis propias fotos, pero no esperábamos que nos fueran a ofrecer este manjar que nos dejó sorprendidos y a la que alguna le dejó toda la noche en vela en un estado de miedo latente a la expectativa de lo que nos pudiera pasar a los que sí lo degustamos.

El hotel, al no encontrarse a pie de pistas, sino a una distancia de 1,5 km. de las mismas, ofrecía a los clientes un servicio de transporte y recogida a pistas en unos horarios determinados, algunos de los cuales había que reservarlos debido a la poca demanda de estos servicios, que como ya he dicho, se trataba de clientela que en su mayoría no iba a esquiar.

Pero este es el único servicio de transporte que nos ofrecía el hotel. Por tanto, si queríamos ir a Rusutsu, tendríamos que hacerlo por nuestros propios medios y, una vez más, recurrimos al personal del hotel, que nos buscó un hueco en el autobús de línea.

Cuando desde el aeropuerto de New Chitoise contratamos los servicios de traslado hasta Niseko, vimos en su publicidad que también ofrecían un transporte desde Niseko hasta Rusutsu.

Pues bien, el día que le solicitamos a la señora que atendía la recepción nuestra intención de ir a esta otra estación, inmediatamente les llamó por teléfono para realizar una reserva en nuestro nombre pero la comunicaron que ese servicio ya no estaba disponible para este año. Nos quedamos consternados ante tal noticia, aunque tampoco nos importaba mucho teniendo la joya que teníamos a nuestro alcance, no le dimos importancia y nos fuimos a esquiar.

Pues bien, a la noche cuando regresamos, nos enteramos que esta señora removió Roma con Santiago y buscó información con todos los medios que tenía disponible hasta que consiguió localizar otra línea de autobús que sí consumaba la unión de ambas estaciones y nos hizo la reserva. Estos pequeños detalles confirman que el trato y el servicio del personal del hotel fueron impecables.

Y llegó el día y el servicio del hotel nos dejó en la parada de autobús. Este autobús realiza varias paradas dentro del dominio de Niseko, entre ellas en el área de Annupuri en la que nos encontrábamos.

Parquin

Parquin en el que nos recogería el autobús.

Pero también paraba en el Hilton, en Niseko Village y en el centro de visitantes de Grand Hirafu.

Un autobús del mismo tamaño del que nos trajo desde el aeropuerto de New Chitoise y que tampoco tenía problemas para circular por esas carreteras inundadas de nieve. Y por el camino pudimos contemplar el espesor que llegaba a alcanzar la capa de nieve.

Camino nevado

Impresionantes son las nevadas que caen por la zona.

Camino nevado

Flecha indicando el camino correcto.

En las fotos anteriores se puede observar postes en forma de flecha. Éstos sirven para indicar cuál es el camino correcto a modo de los postes que se colocan en nuestras carreteras que sufren frecuentes nevadas. El motivo de colocarlos como si fueran semáforos se debe a que de otra forma muchos de estos postes quedarían cubiertos con la nieve caída o la desplazada por las máquinas quitanieves y de esta forma, por muy alta que sea la capa de nieve, la señalización siempre estará visible, ya que de otra forma significaría que no se podría circular por la carretera. Por la noche, además, estos postes se iluminan para mejorar la identificación en un medio hostil.

Aunque son sólo 30 kilómetros de camino, debido a que las carreteras están nevadas y el tiempo no suele acompañar, se limita la velocidad en las mismas a 50 km/h. lo que hace que el trayecto dure aproximadamente una hora.

Un trayecto, por otro lado fascinante, ya que nos permite disfrutar de la naturaleza en la que nos hayamos inmersos. Y pudimos contemplar al “pequeño Fuji”, como se le conoce al monte Yotei y que está a medio camino entre ambas estaciones.

Monte Yotei.

Monte Yotei.

Monte Yotei.

Monte Yotei.

Y luego atravesamos el pueblo de Makkari, en el que pudimos comprobar cómo la población está adaptada al medio en el que viven y realizan una vida aparentemente normal.

Foto ciudad nevada.

Y la gente está perfectamente adaptada al medio en el que viven.

Pasado el pueblo ya podíamos adivinar que nos acercábamos a nuestro destino.

Y por fin llegamos a nuestro destino.

Cartel de bienvenida.

Cartel de bienvenida.

El autobús nos dejó a la entrada de un horrible resort de gusto dudoso que se veía venir a lo lejos cuando se adivinaba lo que luego pudimos comprobar desde más cerca. Un parque de atracciones en mitad de la montaña.

Parque de atracciones.

El parque de atracciones se encuentra en la misma base de la estación.

Parque de atracciones.

El parque de atracciones se encuentra en la misma base de la estación.

Una recepción a la entrada de un gigantesco resort, que estaba montado como un centro comercial con un montón de ruido estridente, niños divirtiéndose y que debía ser el centro neurálgico de la estación ya que allí se encontraban el centro de información, las taquillas de venta, un montón de restaurantes y también un vestuario con taquillas en las que podríamos cambiarnos y dejar allí la ropa de calle para ponernos la de esquí, que en nuestro caso consistió en un simple cambio de calzado.

Noria.

Noria que era de uso gratuito a la entrada del resort.

Y allí nos dirigimos a sacar nuestro forfait, con un precio similar al de Niseko, pero un poco más flexible. Además del forfait de día, existían las modalidades de 4 y 6 horas pensado para aquellos visitantes esporádicos que visitaban la estación desde su estación hermana o para aquellos que tuvieran que irse pronto y con las mismas condiciones que el forfait de ocho horas de Niseko, es decir, el tiempo empezaba a contar desde el momento en el que se atravesaba el primer torno.

Además, al igual que en Niseko, el esquí era de sesión continua. Es decir, si se tienen fuerzas y ganas se podía esquiar de seguido durante doce horas.

Tarifas.

Tarifas de Rusutsu.

Evidentemente, nosotros teníamos que regresar a nuestra estación por lo que el esquí nocturno no íbamos a poder aprovecharlo durante mucho tiempo, así que decidimos sacar el forfait de 6 horas que demostró ser suficiente para disfrutar de esta estación.

La estación también es pequeña y se puede hacer fácilmente en un día. Está distribuida en dos zonas claramente diferenciadas y con unos nombres “difíciles” de recordar. Una es la zona comprendida por el Monte Oeste, y la otra son tres valles situados a las faldas de dos montañas, el Monte Este y el Monte Isola.

Plano de pistas de Rusutsu.

Plano de pistas de Rusutsu.

La zona del resort y las taquillas se halla en la zona oeste y es la zona con las pistas más pequeñas de la estación y que se pueden recorrer fácilmente en un ratillo. También es la zona que dispone de las pistas más asequibles y en la que se encontraban la mayoría de los principiantes y donde se impartían la mayoría de los cursos de iniciación y progresión.

Vistas al resort.

Vistas al resort desde el Monte Oeste.

Vistas al resort desde el Monte Oeste. Al fondo el mamotreco del Tower Hotel.

Pero desde el sitio en el que te deja el autobús y en el que se encuentra el centro neurálgico del mismo hasta pistas hay un camino que no es fácil de adivinar y es que una de las carencias que notamos es la falta de señalización ya no sólo dentro de los edificios sino también en las mismas pistas, donde muchas veces teníamos que adivinar el camino. También es verdad que la mayoría de las indicaciones estaban en japonés lo que dificultaba la lectura y comprensión de las mismas lo que contribuyó aún más a nuestra desorientación.

Para acceder a pistas hay que subir por unas escaleras, atravesar un centro comercial cuyo suelo no estaba preparado para los esquiadores porque no era antideslizante y salir por una puerta por la que no se adivinaban donde estaban las pistas.

Entrada a pistas.

Entrada a pistas.

Sólo supimos cómo llegar porque vimos a gente con los esquís que salían de los hoteles y se dirigían con ellos andando a las pistas.

Siguiendo a la gente que se dirigía a las pistas con los esquís al hombro.

Eso sí, nada más salir pudimos comprobar que aquí también caían ingentes cantidades de nieve, algo muy bueno para el esquí, pero algo muy malo si hay que llevar los esquís al hombro y andar casi 500 metros con este tipo de nieve.

Pero una vez llegamos a la base de la estación, divisamos los primeros remontes.

Remontes en el Monte Oeste.

Remontes en el Monte Oeste.

Y también podríamos adivinar que aquí las instalaciones son mejores que las de Niseko. Son más modernas. La mayoría de telesillas disponían de capota y eran desembragables, aunque casi ninguno tenía reposapiés. Los telecabinas también eran más modernos.

Instalaciones más modernas que en Niseko.

Con capota y reposapiés, todo un lujo para tratarse de una estación japonesa.

Supongo que estas mejores instalaciones procuran atraer a un público que opta más por dirigirse a Niseko que es la estación que tiene fama. Pudimos comprobar que aquí no falta tampoco una nieve que es de la misma calidad que la de su estación hermana y que se acumula de una forma poco decente.

Mercedes atrapada por el monstruo viviente.

Hicimos un par de bajadas por esta zona, aunque realmente las hicimos obligados por la mala señalización.

Para pasar al Monte Este es necesario utilizar un telecabina que une ambas zonas. No se puede hacer a pie porque existe una distancia considerable y tampoco se puede hacer esquiando porque median entre ambas zonas, un parque de atracciones, varios hoteles, un río y una carretera.

Pero el telecabina no estaba anunciado por ningún sitio, así que no pudimos cambiar de zona hasta cuando de casualidad lo encontramos. Para encontrarlo tuvimos que atravesar esquiando el propio parque de atracciones, algo que nos resultó sumamente curioso y extraño.

Noria del parque de atracciones.

Se puede observar perfectamente el camino por donde va la pista, en mitad del parque de atracciones.

Un parque de atracciones en toda regla.

El telecabina te deja en la base del Monte Este, desde el cual se puede tomar otro telecabina que te deja en la misma cima.

Señalización a la salida del telecabina que te deja en la cima del Monte Este.

Desde aquí nos dirigimos al final de la estación para hacer su recorrido entero. Para ello sería necesario bajar un valle, el que está en medio del plano de pistas, para luego tomar otro telecabina que nos dejaría en la cima del Monte Isola. Por un momento pensé que estaba en Francia.

¿Estamos en Francia?

Pero sólo fue un espejismo que duró unos instantes. No, estamos en Japón, fascinante Japón.

Cabinas del remonte que nos llevarán a la cima del Monte Isola.

Hasta llegar aquí ya pudimos disfrutar de algunas de las bajadas en esas pistas negras con un desnivel bastante serio de hasta 40º, en pistas de bañeras y nieve sin tratar. Algo que es una gozada, porque las bañeras no son obstáculos y más bien ayudan al esquiador a moderar su velocidad en la bajada, lo que hace que sea más fácil la práctica del esquí extremo.

Tramo de bajada que nos llevaría a la base del telecabina del Monte Isola. Lo de la izquierda son pistas negras con un buen desnivel y nieve sin tratar.

Pero esto es lo máximo que se permite en esta estación, que no está orientada al esquiador freeride sino más bien al esquí familiar y pistero, como bien indican sus carteles.

El esquí fuera pista está prohíbido.

Pero eso seguía sin ser un problema, porque la verdad, en estas estaciones no se puede decir que realmente se hace esquí de pista, sino más bien esquí en zonas balizadas por la estación que se consideran seguras, porque por mucho que se pisen, es imposible mantenerlas en buen estado debido a la ingente cantidad de nieve que cae por estas fechas. Por lo que pudimos disfrutar de sus pistas casi de la misma forma en la que lo hubiéramos hecho fuera de ellas.

Mary Joe hundiéndose en una pista balizada.

Y es que parecía que tenían aún más nieve que en Niseko. En casi cualquier pista, si te apartabas un poco a los laterales, era normal que la nieve te cubriese por las rodillas, al menos.

Pero qué gozada de nieve, si es que lo normal es que te cubra hasta las rodillas.

La nieve a veces nos cubría por completo.

Incluso algunas veces nos saltábamos las normas y nos introducíamos en los bosques que rodean a cualquiera de las pistas, y entonces el hundimiento era mayor y hasta casi preocupante, por lo que no nos alejábamos mucho de las propias pistas por prudencia.

Sencillos fuera pistas en los que nos aventurábamos de vez en cuando.

Fuera pistas pero sin alejarnos mucho de pistas.

Pero no logramos convencer a Mercedes para que se viniera con nosotros a explorar ese mundo paralelo.

Mercedes delante de un fuera pista.

Y tuvimos suerte y pudimos contemplar la verdadera belleza de la zona en la que nos encontrábamos.

Vistas de la estación en el Monte Isola.

Una zona salvaje que forma parte de un parque nacional, el parque nacional de Shikotsu-Toya.

No puedo entender cómo es posible que en estos sitios, y en otros muchos como en los Dolomitas di Brenta se permitan estaciones de esquí muy cerca o enclavados en los mismos parques naturales y aquí en España se lleve el grito al cielo por construir unas simples talanqueras en la estación de Navacerrada y no digamos ya si se menciona el proyecto de la estación de San Glorio donde se dice se molestarán a los osos. Y más sabiendo que este parque natural es el medio en el que viven también muchos osos.

Aparente armonía entre el parque natural y las instalaciones de la estación

Aparente armonía entre el parque natural y las instalaciones de la estación

Con criterios de sostenibilidad y respeto al medio ambiente ambas, las estaciones y los parques naturales, pueden convivir en perfecta armonía. Sólo hacen falta unos criterios de respeto al medio ambiente y la no estigmatización de la actividad del esquí como un medio sólo disponible para clases pudientes y de cierta ideología política.

Impresionantes vistas que pudimos disfrutar.

Impresionantes vistas que pudimos disfrutar. Y no sólo nosotros.

El entorno es sorprendente y fantástico. Es una estación enclavada en medio de la naturaleza. Acosada por multitud de árboles y con buenos desniveles, aunque aquí el desnivel máximo sería de unos 600 – 800 metros porque la cota máxima no llega ni a los 1.000 metros (el monte Isola es que llega más alto, a los 994 metros) aunque no tengo datos de la cota mínima.

Sí diré que esta estación en general tiene unas pistas con mayor inclinación de las que dispone Niseko, por lo que a los amantes de los desniveles les va a gustar esta estación. En total, hay 37 pistas que suman un total de 42 kilómetros.

Buenos desniveles.

Buenos desniveles.

Buenos desniveles.

Buenos desniveles.

Y de nuevo, disfrutamos, vaya que si disfrutamos.

Mary Joe bajando por una de estas pistas.

Y lo mismo hace Mercedes.

Mercedes y yo en un momento de descanso.

Y se notaba que era una estación menos turística, porque aunque en el autobús viajaban con nosotros más esquiadores de otros países con rasgos occidentales, no nos encontramos a ninguno en pistas, sólo japoneses, y eso sólo en algunas ocasiones, en otras, no se veía un alma, una soledad que junto al silencioso entorno daba una sensación sobrecogedora.

La soledad era nuestra única acompañante en muchos momentos.

Al fondo Mercedes y Mary Joe esquiando en solitario.

En alguna ocasión veíamos a alguna otra alma solitaria, como apareciendo de forma tétrica de alguna otra dimensión.

Soledad en pistas.

De vez en cuando veíamos a alguien.

Mercedes dirigiéndose a explorar el vacío.

Allá va. Está en su salsa. Hoy sólo esquiamos en pistas.

Este día decidimos no comer porque no teníamos mucho tiempo. Sí diré que desayunamos en la base de uno de los remontes, concretamente en la base del telecabina Isola y no nos pareció que la calidad y el precio fueran los mismos que en Niseko. Nos pareció que se servía una comida más de batalla y a un precio algo superior que el que se oferta por su estación hermana.

Y debido a la falta de tiempo, ya llegaba la hora y decidimos volver al Monte Oeste, remontando por estas solitarias pistas.

Telesilla que nos lleva de vuelta a la cima del Monte Este para llegar al acceso del Monte Oeste.

Y al cambiar de zona, y subir a la cima del Monte Este, nos encontramos con que aquí también existe un santuario y, cómo no, hay una campana en la que debe anunciar de tu presencia a los dioses.

Campana en lo alto del Monte Oeste.

Y aquí las pistas son más tendidas y menos inclinadas que en la otra zona de la estación. Es el sitio en el que se daban todos los cursillos de esquí, donde estaban las familias con los niños y en definitiva, donde estaba todo el mundo menos los cuatro locos que disfrutábamos del otro área en solitario ¿Será que a ellos también les cuesta orientarse debido a la mala señalización?

Menos inclinación en esta zona de la estación, pero más posibilidades de fuera pista.

Eso sí, a la salida del santuario de la cima del Monte Oeste se puede disfrutar de uno de los pocos fuera pistas controlados de la estación, con una nieve que nos hundía por completo en algunas ocasiones. Y ahí terminamos la jornada de esquí.

Disfrutando de las últimas bajadas.

Disfrutando de las últimas bajadas.

A última hora seguía la nieve en perfecto estado. Cuando digo última hora, me refiero a última hora del día, es decir, cuando aún hay luz, porque como habéis podido leer en la lista de precios, las pistas las cierran a las 21.00 h. Eso significa que las luces se van encendiendo en cuanto va oscureciendo y si se quiere, se puede seguir esquiando sin realizar ninguna pausa obligada.

Por lo que pudimos ver, ya que algo de esquí bajo los focos sí pudimos disfrutar, aunque no se nos hizo noche cerrada, el esquí nocturno está limitado a la zona del Monte Oeste. Es decir, es una extensión menor a la superficie iluminada de Niseko y con pistas más tendidas y de menos nivel que en ésta, por lo que considero que no merece mucho la pena el esquí nocturno de Rusutsu.

Monte Oeste.

Nieve en perfecto estado desde el Monte Oeste. Ya se iba haciendo de noche.

Y concluyó nuestro día de esquí y nos dirigimos a la estridente área central del resort a esperar el autobús, ya que aún nos sobró un poco de tiempo y qué mejor manera de hacerlo que tomando unos churritos con chocolate.

Churros a la venta.

Y llegó el autobús y nos dirigimos al hotel para disfrutar de su espacio de relajación. Mañana será otro día, si no nos envenenan antes claro está.

De vuelta al hotel ya de noche.

En cuanto a la estación mis impresiones fueron estas.

Nada más llegar te encuentras en el centro neurálgico de un Resort muy turístico pero que a mí me pareció horrible y con un ruido estridente. No me gustó nada esa recepción para los nuevos visitantes. Me pareció un resort muy artificial y muy alejado de lo que es un pueblo de montaña.

También noté que las conexiones entre pistas no son muy cómodas, porque para cambiar de valle o de montaña, que como ya os he dicho, había que hacerlo desde la cima de los Montes Este o Isola, era necesario remar, cosa que a Mary Joe le suponía un problema, al ir con la tabla, se la tenía que quitar y hacer la conexión andando, pero con tal cantidad de nieve que resultaba muy difícil caminar. De hecho a nosotros, con los esquís también nos costaba mucho, todo el rato con nieve recién caída y de mucho espesor que frenaba mucho los esquís.

Otra pega que le encontré es que la señalización no es muy buena. En más de una ocasión acabamos donde empezamos porque no sabíamos muy bien como realizar las conexiones entre las distintas zonas.

Y una última pega la encuentro en el tema de comidas, más de batalla y menos calidad que la que nos encontramos en Niseko.

Así que por todas estas pegas unidos a la limitación del fuera pistas y al limitado esquí nocturno hacen que en mi opinión no merezca la pena alojarse un día en esta estación para estar esquiando durante doce horas a no ser que se disponga de un coche alquilado.

Pero no todo es malo.

Por contra, la flexibilidad del forfait y los remontes más modernos y unas pistas que son mejores que las de Niseko unido a los pocos fuera pistas en los que nos pudimos aventurar y que son de la misma calidad que los de Niseko, hacen que piense que sí merece la pena la visita de un día para conocer Rusutsu.

Desde luego, fue la estación con la que más nieve nos encontramos y la estación en la que me grabaron con la cámara de fotos este vídeo con el que concluyo este capítulo y donde termina mi ronda por Hokkaido.

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