Silveretta Montafon – Hochjoch ¡Cuidado con el escorpión!

Entrada al telecabina de Valisera que da acceso a Nova.

Si el día anterior disfrutamos de una excelente jornada de esquí con Puros, éste no iba a ser menos. Se nos presentó otro fantástico día soleado y aunque la mañana amaneciera con niebla, pronto la humedad desaparería y pudimos disfrutar al máximo de este dominio aunque no disfrutáramas el máximo del dominio.

Dominio que está compuesto por dos estaciones que hasta no hace mucho eran independientes y que se han unido gracias a una inversión de 70 millones de euros ofreciendo al esquiador de a pie un total de 140 kilómetros esquiables entre pistas e intinerarios servidos por 37 remontes.

El precio de los forfaits, 45,90 € a niveles de estación puntera, ya que según ellos mismos, están entre las 10 más grandes de Austria y lo que sí es cierto es que es la más grande del Voralberg. También hay opción a sacarse pase de temporada de lunes a viernes o pase de temporada para caminantes, pero en mi opinión el precio de temporada normal (550 €) no merece la pena sacárselo porque compensa el del 3tällerpass, más barato que el de la propia estación.

Para acceder al dominio existe un punto central del que parten dos telecabinas, cada uno de los cuales te lleva a una estación. Este punto se encuentra antes de llegar al pueblo de St. Gallenkirch si venimos desde Bludenz.

Trayecto desde Bludenz

Llegar hasta aquí nos costó mucho menos que el día anterior; en unos 20 minutos más o menos cubrimos el trayecto, muy cómodo, en una carretera que atraviesa el valle de Montafón pero con la comodidad de no tener que subir ningún puerto.

La entrada, eso sí, está algo escondida, no se ve a simple vista por lo que hay que andar atento para desviarse justo en el punto en el que confluyen ambas estaciones.

Plano esquemático de la estación

La idea inicial que tenía en mente era la de visitar la estación de Silveretta Nova y posteriormente, dependiendo de cómo fuéramos de tiempo, cambiar a Hochjoch o dejarla para otro día.

Telecabina que sube a la estación de Silveretta Nova

Pues bien, la idea inicial se fue al traste cuando cogimos el telecabina de Hochjoch creyendo que era el de Silveretta Nova ¡Menudo despiste!

Telecabina que nos subiría a Hochjoch.

Así que nos tocaba improvisar. Bendita improvisación.

Fantásticas vistas que se pueden disfrutar desde el telecabina de Hochjoch.

Para empezar, el largo trayecto que nos conduce hasta la media estación de Hochjoch nos ofrece una vista en la que se dibuja perfectamente el valle, permitiéndonos contemplar lo que a nuestros ojos aparenta ser una maqueta viva.

Pero no fue hasta que llegué arriba que me di cuenta del error, cuando divisé un remonte que según el plano no debería estar ahí. Sin darnos cuenta, nos habíamos subido hasta el punto más alto de la estación, situado a 2.430 metros de altitud.

Llegada del Hochalpila

Pues bien, una de las propuestas que la estación sugiere a sus invitados es la de realizar el Hochjoch totale, que forma parte del Montafon Totale.

Puesto de observación de aludes en lo alto de Hochjoch

De un modo análogo a lo que es la Sella Ronda dolomítica, este trayecto, que está señalado en el plano marcado en color morado, se indican los remontes y pistas a seguir para disfrutar de un descenso continuado que va desde los ya mencionados 2.430 metros de altitud hasta los poco más de 700 metros en el que se encuentra el pueblo de Schruns.

Este increíble desnivel de 1.730 metros se puede hacer de un tirón y sin apenas remadas, la mayor parte del trayecto discurre por pistas rojas con un gran desnivel y sólo algunos tramos son coincidentes con pistas azules, aunque son unos azules muy atrevidos y no aptos para gente con poco nivel.

Comienza el descenso.

Este increíble descenso, uno de los mejores que yo he disfrutado en mi vida, nos ofrece, además de un interminable camino, unas vistas espectaculares.

Vistas que se pueden contemplar en el descenso del Hochjoch Totale. Tramo de pista azul de Grasjoch (1a)

Vistas al hütte Wormser, desde el tramo rojo (1a) de Kreuzjoch.

La primera parte de este tramo discurre por una especie de circo post-glacial, una zona de umbría que permite conservar la nieve en muy buenas condiciones.

Zona intermedia del Hochjoch Totale.

Por el camino se puede disfrutar de apariciones como la de este hütte.

Si este descenso sin paradas es posible, se debe en gran parte a la espectacular construcción de un túnel que horada la montaña de ladera a ladera.

Interminable túnel que comunica el collado de Kreuzjoch con el valle de Kapellalpe.

No en vano, se trata del túnel de esquí mas grande jamás construido, con una longitud total de unos 476 metros de longitud.

Hochjoch skitunnel 476 m el más largo del mundo.

No me imagino lo que debe ser mantener la nieve en un tramo tan largo pero creo que no debe ser una tarea precisamente sencilla. A su salida podemos comprobar con asombro como el descenso no acaba sino de comenzar.

Vistas a la salida del túnel

Un surfero preparándose para este segundo tramo del Hochjoch Totale.

Una vez se pasa el túnel, se tienen esas vistas que aparecen en la foto anterior y posteriormente nos encontramos con el grueso de pistas de Hochjoch, el corazón de la estación, pistas que podremos disfrutar en otro momento, porque nosotros continuaremos realizando el trayecto del Hochjoch Totale.

Y pronto divisaríamos los primeros remontes de esta zona.

Salida del Seebliga.

Y cuando pensábamos que ya estaba la mayor parte del descenso realizado, en la salida de la Kropfen, nos encontramos de bruces con esta estampa.

Schruns

A partir de este punto, el trayecto discurre entre pinos. El primer tramo se comparte con una pista azul, pero enseguida se dividen en dos caminos para luego volverse a unir en la base de la silla Kropfen, que además está junto a la parada intermedia del telecabina Hochjoch.

Este tercer tramo discurre complementante entre bosques de coníferas

En el plano da la sensación que son dos remontes, pero no, es uno sólo, aunque en este punto se realiza una parada intermedia para que los pasajeros puedan bajar o lo que es más importante, subir desde este punto, ya que 700 metros es una cota muy baja y es comprensible que muchos esquiadores no quieran bajar hasta el mismo pueblo, además que el segundo tramo transcurre por pistas rojas y el cambio de altitud es muy pronunciado.

Teleférico Hochjoch-II

Realmente parece una infraestructura duplicada, ya que la silla resuelve el mismo desnivel y de hecho transcurren paralelas.

Infraestructura aparentemente duplicada.

Pero esta duplicidad tiene un motivo de ser. Resulta que por la noche, y paralela a estas pistas, existe una pista nocturna de trineos que parte desde lo alto del telecabina Hochjoch II y termina precisamente en el Hochjoch I, permitiendo de esta manera disfrutar de varias bajadas a los usuarios de estos deslizantes.

A la derecha aparece parte del tramo de la pista de trineos.

Un trayecto que está disponible desde las 18.00 h. hasta las 21.30 h. y que se tarda en hacer en unos 15 o 20 minutos a un precio de poco más de 17 €.

Auto-retrato.

Aunque el telecabina te deja un poco más abajo. Resulta curioso, porque la silla, que claramente se ve que tiene más antigüedad, tiene que salvar el edificio de salida del telecabina, pasando por debajo del mismo.

Pasando por debajo del Telecabina Hochjoch.

También pudimos disfrutar de una nieve excelente de la pista número 3 y de los ski-routes 4 y 5, una zona que a simple vista ya indica la inclinación y peligrosidad de la zona, hecho que detectamos por las numerosas barreras antialudes colocadas en la mayor parte de la ladera.

Silla de Sennigrat.

La pista número tres es una de las muchas pistas que están marcadas como pistas escorpión, término utilizado por el dominio para indicar aquellas pistas de especial dificultad, una especie de doble diamante, como se representa en las estaciones americanas o japonesas, pistas éstas que en algunos de sus tramos tienen un desnivel de hasta el 81%.

Infinidad de barreras antialudes en esta peligrosa zona.

No en vano, este dominio está considerado como uno de los destinos preferentes para los freeriders, ofreciendo infinidad de intinerarios fuera-pista, calificado como el destino número 1 por el sitio skiinfo.de

Muchas posibilidades para el freeride.

Aún bajamos un par de veces más por aquí, subiéndonos por la Hochjoch Mitte para no perder mucho tiempo, porque la nieve, las pistas, las vistas y la poca gente nos engancharon de tal manera que podríamos habernos quedado ahí hasta que cerraran, pero también queríamos, bueno para ser sincero era yo el que quería, conocer la zona de Nova.

Panorámica con Schruns al fondo.

Tramo de la pista ¡azul! Cuidado que algunos tramos tienen mucho desnivel.

Tramo de la pista azul.

Increíble el entorno.

Increíble el entorno. Detalle de algunos árboles, que llegan a alcanzar gran altura.

Pistas alternativas al Hochjoch Totale.

Rápidamente nos dispusimos a volver y no le dedicamos tiempo a la zona de Grasjoch, a pesar de que ésta también tenía muy buena pinta.

Creo que a este dominio hay que dedicarle al menos dos días, si se quiere disfrutar al máximo de él y no cometer el error que nosotros cometimos de querer hacerlo todo en un día porque estoy seguro que muchas de las cosas que aquí se esconden nos las perderíamos.

Para ir a la zona de Nova, tendríamos que bajar por el telecabina de Grasjoch ya que no es posible bajar esquiando. Y de ahí, tomaríamos el remonte de Valisera, que está dividido en dos tramos, Valisera I y II, aunque no es necesario bajarse de uno para subir a otro sino que simplemente existe una parada intermedia que sirve para recoger esquiadores que no quieran bajar al fondo del valle, ya que aquí sí es posible.

A la salida del telecabina, podemos encontrar el símbolo de la estación presidiendo uno de sus puntos más altos.

El escorpión, símbolo de la estación.

La estación apuesta fuerte por los esquiadores de nivel, tanto es así que dispone de 7 pistas escorpión, pistas de especial dificultad, pero que en un día como en el que estuvimos son asequibles porque la nieve presentaba buena cara. Además, las zonas de freeride son fácilmente accesibles desde los remontes y de hecho, se ofrecen tours y guías para disfrutar de estos verdaderos intinerarios fuera-pista.

Vistas al Schwarzköpfle desde Valisera.

Vistas a Versettla desde Valisera. Planificando donde ir.

Panorámica desde Valisera, la zona del escorpión.

Comenzamos nuestro particular recorrido desde este punto y el objetivo era llegar hasta Gaschurn y volver, lo que nos obligaría a bajar por la pista 41 y ahí enlazar con la silla Nova.

Las pistas presentan un excelente estado.

La estación alcanza cuatro picos que están dispuestos en forma de U sobre los que se han situado las pistas y remontes y le atraviesan dos valles.

Esta disposición hace que sea tremendamente fácil cambiar de un valle a otro o cambiar de zona, por lo que no nos costó apenas tiempo llegar hasta el pico de Versettla que nos daría acceso a otro de los impresionantes descensos que se pueden realizar en esta estación.

Un descenso que parte desde Burg a 2.140 metros y desde el que sólo es posible llegar por pistas rojas o negras, incluso utilizando algún ski-route rojo o negro y no habiendo más posibilidad que utilizar el ski-route R60b en la segunda parte de este descenso para llegar hasta el pueblo de Gaschurn situado a 985 metros sobre el nivel del mar, lo que nos da un desnivel total de 1.155 metros de desnivel total.

Un vertiginoso descenso que hará las delicias de más de uno, pero advierto, es necesario tener un buen nivel de esquí para realizar este recorrido porque con nieve en peores condiciones se puede sufrir bastante.

Algunos tramos pueden presentar especial dificultad a esquiadores no experimentados.

Posteriormente comprobamos que estas pistas, aunque tienen una apariencia terrorífica, se tornan asumibles con esta nieve.

Hoy es sencillo bajar por estas interminables pistas.

Tramo de bajada a Gaschurn

Deliciosa bajada a Gaschurn

La subida se hace posteriormente en un telecabina que está también dispuesto en dos tramos con una parada intermedia en la que no es necesario bajarse, pudiendo continuar hasta el final.

Telecabina de subida a Versettla.

Pero si tenéis hambre, yo os recomendaría que os bajarais porque en este punto intermedio existe un restaurante, el Rehsee Stöbli, con una amplia terraza y mesas atendidas por camareros, nada de self-service, en la que se puede disfrutar de una amplísima carta con auténticas delicias locales, mientras se disfruta del sol en un entorno muy tranquilo, sobre todo en comparación con el resto de locales que vimos por la estación en nuestro recorrido, mucho más saturados de gente. Todo un acierto en mi opinión.

Además, si estáis alojados en Gaschurn o algún pueblo cercano, como Sankt Gallenkirch, es buena idea dedicarle una noche para ir cenar en un privilegiado balcón al valle, ya que las vistas que se ofrecen son asombrosas.

Aspecto del último tramo de bajada a Gaschurn

No os descuidéis, sin embargo, con la hora, ya que la última bajada se realiza a las 22.00 h. El transporte, que se hace desde el telecabina, cuesta unos 7 €, e incluye tanto la subida como la bajada.

Incluso en su oferta de ocio, los miércoles ofrecen la noche romántica, en el que te servirán un aperitivo caliente en su terraza y luego se podrá disfrutar de una barbacoa en el interior del local.

Si os gusta más la marcha, al final del telecabina del Versettla, nos encontramos con un Hütte con mucho ambiente y gente con mucha juerga y sin ganas de esquiar.

Apreskí de Nova-Stova.

Un sitio donde todos los días un DJ deleita al público con música de todo tipo, no sólo electrónica, no sólo música tradicional de apreskí, sino ambas y más, pero un apreskí que cierra a las 16.15 h., ya que no existe otra posibilidad que bajar o en remonte, que los cierran sobre las 16.30 h. o esquiando y no debe ser muy bueno permitir que algunos personajes, después de estar de juerga y tomar alguna que otra cerveza con schnapps, bajen en la oscuridad por una pista que requiere mucho nivel de esquí.

Así que más bien parece un sitio para acompañantes o grupos de amigos que han venido más de fiesta que a esquiar, un concepto que a mí no me gusta y por tanto, no paramos ni un minuto en este local, sólo el tiempo justo para tomar la foto y salir pitando, ya que desde aquí partía nuestro camino de regreso.

Divisamos nuestro objetivo final, que es donde tenemos el coche. Sankt Gallenkirch.

Bajamos por la pista 55, una de las pistas escorpión, y las vistas que nos ofrece hacia el valle del Montafón, son simplemente embriagadoras.

Al fondo, nuestro camino de vuelta.

Y si nos damos la vuelta, podremos contemplar la cabecera del valle.

Cabecera del valle.

Desde aquí, podíamos tomar la silla de Schwarzköpfle, que nos permitiría subir por la Rinderhütte. Como teníamos tiempo, nos dedicamos a bajar por las pistas rojas de esta ladera, porque la nieve estaba enganchona, es decir, que estaba en tan buen estado que nos enganchaba tanto que no queríamos abandonar la zona bajo ningún concepto.

Esta es de las pocas veces que me quedo con ganas de bajar más, creo que tardaría mucho en cansarme de esta zona de la estación, muy divertida, con un buen desnivel, unas pistas perfectas, no son rectas, tienen variantes y no presentan especial dificultad, aunque no está recomendada para esquiadores nóveles.

Silla Madrisella y al fondo, desde donde venimos, el Versettla.

Pero el tiempo, maldito paso del tiempo, se nos echaba encima y estábamos obligados a volver. Para ello, tendríamos dos opciones. Seguir bajando por alguna de las pistas que tanto estábamos disfrutando, para luego continuar por la pista 24, que al ser azul marcada en el plano y atravesar todo el valle, se me antojaba una pista plana y aburrida, o la otra opción que no era ni más ni menos que dar la vuelta por la otra ladera del Schwarzköpfle e internarnos en una solitaria zona de la estación que presentaba este aspecto.

Magnífica también esta parte de la estación.

De nuevo, un acierto. Sin apenas gente, el aspecto de esta zona presentaba otra cara totalmente distinta dando la sensación de que habíamos cambiado de estación.

Ya divisamos los remontes de vuelta.

Me hubiera quedado mucho más, pero teníamos que continuar nuestro trayecto a casa si no queríamos acabar en algún pueblo perdido del valle.

Desde luego, en mi mente se estaba formando la idea de que nos estábamos perdiendo mucho de esta estación.

Así que bajando por la pista número 33 pudimos alcanzar el Sohnenbahn, una silla que remonta una ladera que apenas había tocado la gente y que veíamos con frustración como nosotros tampoco íbamos a poder bajar sobre ella.

Una vez arriba, en vez de bajar por esa ladera, tuvimos que ir volviendo a Sankt Gallenkirch, bajando por la pista azul 20a, donde acaba el remonte de Valisera, pero me despisté y bajamos la pista roja 23. Bola extra. Otra magnífica pista que, esta vez sí, pudimos disfrutar.

Tramo del telecabina de Valisera.

Tener cuidado a la vuelta, porque mirando el plano se puede tener la confusión que se puede llegar esquiando desde cualquier punto de este valle hasta Sankt Gallenkirch, pero no es así. Para llegar esquiando hay que tomar el pequeño remonte Vermiel, que nos subirá unos 50 metros de desnivel.

Si remoloneáis y os cierran la silla, os tocará subir ese desnivel andando y con nieve no es nada fácil, así que andaos con ojo con la hora si no queréis sufrir el camino de vuelta.

Este pequeño remonte, nos deja en una altiplanicie, donde se encuentra una pequeña urbanización constituida en su mayor parte por Gasthaus, hoteles y apartamentos, además de algún que otro local de Apreskí, perteneciente este poblado al mismo municipio de Sankt Gallenkirch, demostrando una vez más que en Austria, el esquí en mitad de pistas sí es posible.

El esquí en mitad de pistas, sí es posible.

Desde este poblado parten dos impresionantes pistas, con mucho desnivel, un paisaje entre pinos, de cuento y unas privilegiadas vistas al valle que nos harán disfrutar un rato más.

Tuvimos la oportunidad de bajar por las pistas 29 y 20c, rojas ellas, que curiosamente, y a pesar de las altas temperaturas y de haber tenido sol la mayor parte del día, conservaban muy bien la nieve, supongo que debido a que es una zona de umbría, única pega que se les puede poner a estas pistas.

Tramo final de Garfrescha.

Como la hora estaba muy justa, decidimos tomar el remonte de Garfrescha, ya que aunque sabíamos que sí nos daba tiempo a subir en el telecabina de Valisera, lo que no teníamos tan claro es si nos daría tiempo a enlazar con el pequeño remonte Vermiel, y de ahí nuestra decisión.

Remonte de Garfrescha.

Y la verdad, es que fue un remate, cuanto menos, exótico. Ésta es una de las sillas más extrañas en las que me he subido nunca.

Además de su desvencijado aspecto, resulta que para asegurar a sus pasajeros, las barras había que moverlas, no de arriba a abajo como es normal en un remonte, sino de lado, realizando un giro de 180 grados y que no tenía tope, de forma que la única seguiridad es la que tú mismo te proporcionabas al apoyar los esquís sobre la barra inferior, que al hacerlo se ejercía una gran presión que impedía que se moviese esta barra de seguridad.

A continuación os muestro en detalle, como son esas barras de seguridad cuando están abiertas.

Aspecto de las sillas con la protección abierta.

Y así es como se encuentran cuando están cerradas.

Y así es como queda la barra de seguridad.

Increíble invento, aunque no genera mucha confianza.

La última bajada se realiza por las misma pista roja que habíamos bajado previamente, y tomando luego la variante 20d, una pista azul muy llana que en algunos tramos exigía el esfuerzo de los esquiadores para que se empujaran con los bastones y obligando a los snowboarders a quitarse la tabla y realizar este último trayecto andando.

Un poco forzado este final, que merece la pena por todos los trayectos previos que sí nos permiten disfrutar y mucho de esta última bajada.

Un trayecto, por otro lado, que se ve compensado por la magnífica visión del paso del río que rodea la pista en este último recorrido, que permite distraerte del esfuerzo final por alcanzar la meta en la que se encuentra nuestro coche de vuelta.

Un último esfuerzo para finalizar la jornada.

En resumen, me gustaría comentar que ésta es una estación muy recomendable para esquiadores que les guste esquiar fuerte, recomendada para freeriders, por su fácil acceso a intinerarios y verdaderos fuera pista desde los mismos remontes, pistas con gran desnivel y muy largas, además de proporcionar paisajes de ensueño que estoy seguro no se os olvidarán fácilmente.

También recomiendo dedicarle al menos dos días si se quiere disfrutar verdaderamente de esta estación, ya que en un sólo día es muy forzado, tiene un tamaño más que considerable y además muchas zonas os atraerán tanto que no querréis salir de ellas durante un buen rato.

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