Sonnenkopf a pesar del viento.

Amanece un día más, un día ventoso que azota con fuerza el león que corona nuestro Gasthaus. Pensamos que será un día difícil pero confiamos en la abrumadora estadística sobre el número de días esquiados que hasta ahora nos han garantizado las estaciones austriacas, que es del 100% y tenemos la esperanza y confiamos en que se podrá esquiar.

No teníamos muy claro a que estación íbamos a ir hasta que recibí una llamada de Puros, que me incita a ir a Warth. Genial, ya tenemos destino.

Para ir a Warth desde Bludenz existen dos trayectos. El clásico, yendo por una ruta de montaña que pasa por Damüls, atravesando tres puertos de montaña con el riesgo de encontrarnos carreteras nevadas o una ruta alternativa que pasa por Lech, y que en su mayor parte se va por una autopista o una carretera que atraviesa un valle, aunque el camino es algo más largo, también es más cómodo porque evitamos mucho tramo de montaña y más para el poco más de una hora de trayecto que teníamos por delante.

Trayecto a Warth yendo por Lech.

Pues resulta que el trayecto que va de Lech a Warth está cortado en invierno. Es una carretera que no se limpia y sólo se puede circular por ahí en verano.

Así que llegamos todo felices a Lech, atravesamos ese follón de pueblo, saturado de turistas despistados pensándose si esquiar o no y cuando llegamos al final del pueblo vemos un cartel bien grande que nos anuncia la imposibilidad de atravesar la carretera, un cartel acompañado por un muro de nieve de al menos un metro de altura.

Por tanto, si queréis ir a Warth desde Bludenz, el camino correcto es el de ir por Raggal, Sonntag, Damüls y Au, trayecto que os llevará como una hora y media.

Trayecto correcto para ir a Warth desde Bludenz.

Estuvimos valorando la posibilidad de ir a Warth desde Lech esquiando, ya que ambas estaciones están comunicadas por remontes y tienen un forfait conjunto, algo más caro que el forfait individual de Warth, pero la cantidad de gente que había y, sobre todo, las fuertes rachas de viento que soplaban nos hicieron descartar esta idea.

Pensamos que si pasábamos a Warth y por causas meteorológicas nos cerraran la conexión, tendríamos un problema muy serio, quedaríamos aislados en otro valle, sin coche, y para recuperarlo nos veríamos obligados a realizar una auténtica ruta de la seda, y eso en el caso de que Puros y sus amigos quisiesen llevarnos, porque en transporte público con mucha probabilidad sería imposible ya que presumiblemente no estaría disponible a ciertas horas de la tarde.

Por tanto, descartamos la posibilidad de esquiar en Lech y volvemos a la idea inicial, que no era ni más ni menos que la de ir a Sonnenkopf, que casualmente, pasamos por delante de ella para ir a Lech. Llamo a Puros para pedir disculpas y cambiamos de planes.

Lo siento Puros, estaba deseando ir a esquiar con vosotros otra vez, pero las circustancias obligan. Espero poder seguir compartiendo bajadas contigo y tus amigos en futuras ocasiones.

Trayecto para ir a Sonnenkopf desde Bludenz

La estación apenas se ve desde la carretera, está muy escondida y si sabíamos que estaba allí era por los carteles de la carretera que lo anunciaban de forma muy clara. Al menos es fácil encontrar.

Al contrario de lo que ocurría en Silveretta-Montafon, en esta estación encontramos muy poca gente, el aparcamiento prácticamente vacío y esto dio lugar a que temiéramos que habríamos hecho una elección poco acertada.

Plano de pistas de Sonnenkopf

La estación no es muy grande, dispone de unos 36 km. de pistas, la mayor parte son pistas rojas, una magnífica pista negra y buenas pistas azules con un gran recorrido y desnivel, además de algunos ski-routes que no llegan a ser muy complicados.

La cota máxima de la estación parte de los casi 2.300 metros de desnivel y la cota mínima anda por los 1.000 metros, por lo que disponíamos una vez más de un descenso continuado y sin paradas o remadas de más de 1.000 metros, en este caso, casi 1.300 metros de desnivel.

Pero es que además, para aquellos esquiadores en progresión, tienen también a su disposición un magnífico desnivel que pasa íntegramente por pistas azules, partiendo desde los 2.200 metros hasta los 1.000 de la base, es decir, sólo 100 metros menos de desnivel del que disponen los esquiadores expertos. Y lo que es más importante, una pista cuya longitud total es de casi 9 km.

Esto supone una gran ventaja a la hora del aprendizaje, que ya se puede ser muy constante en la bajada, debido al gran tramo que se puede recorrer sin tener que utilizar de nuevo los remontes. Mas tiempo para practicar, más espacio para la enseñanza, lo que beneficia enormemente a aquellos que quieren mejorar su técnica.

Los precios, en mi opinión, algo caros para lo que es la estación, pero desde luego, mejores precios que las estaciones punteras.

Precios de la temporada 2013-2014

Lo que más me gusta de estas estaciones es la flexibilidad del precio del forfait según a la hora que se llegue, algo que no he visto en ninguna estación patria, lo más algunos descuentos para sacar el forfait de medio día, pero poco más. Está claro que en Austria se tiene que competir y atraer al público, lo que redunda en beneficio de los esquiadores.

El único acceso a la estación se hace desde un telecabina que parte desde el mismo aparcamiento y que nos dejará a mitad de estación, aunque tiene una parada intermedia para que los esquiadores no se sientan obligados a bajar todo el desnivel de la pista de retorno.

Un trayecto, por otro lado, asequible para la mayoría de los esquiadores, que corren el peligro, eso sí, de despistarse al verse extasiados como consecuencia del paisaje que se muestra en algunos de sus tramos o por el entorno del tramo completo.

Aunque otro de los motivos por los que existe esa estación intermedia es para recoger a aquellos avezados “triineístas” que deciden lanzarse a lo loco por un trazado especialmente pensado para ellos y que baja por un camino serpenteante de 1,8 km. de longitud y que en algún momento incluso cruza las pistas por las que bajan los esquiadores, algo que me pareció un poco inseguro, aunque la zona estaba debidamente señalizada y era imposible que los usuarios de los trineos cruzaran la pista sin verse obligados a parar previamente, lo que minimizaba el peligro.

A la derecha se puede observar como los usuarios de los trineos se tienen que parar para cruzar la pista ya que ésta está acotada.

Indicaciones de acceso a la pista de trineos.

Una vez arriba, al final del telecabina, se puede optar por bajar la pista azul que te lleva a la base de la estación, o elegir entre una las dos zonas restantes en las que está dividida la estación.

La parte izquierda, según se mira a la montaña, es la parte más alta de la estación y desde la que se puede disfrutar del mayor desnivel esquiable, que como ya he dicho, es de unos 1.300 metros.

Para acceder a esta zona es necesario utilizar un pequeño arrastre que, al final del mismo, nos mostrará la estación en todo su esplendor.

Resultó curioso como el viento que azotaba fuertemente la estación de Lech no castigaba a Sonnenkopf, aquí apenas notábamos una ligera brisa. Por lo visto, la configuración y situación de la estación la permitían estar refugiada de los fuertes vientos que estaban azotando la zona. O eso creíamos.

Así que después de realizar una primera bajada de calentamiento por la pista azul, tomamos el remonte de Obermuri para bajar por alguna de las múltiples pistas rojas que discurren por sus laderas.

Silla de Obermuri

Pues resultó que cuando tomamos este telesilla cuatriplaza y estábamos llegando a la cumbre, en su parte superior, empezamos a notar un fuerte viento, por lo que nuestra primera sensación en la que parecía que la estación estaba refugiada, se fue al traste y notamos que aquí también le afectaba el temporal de viento, de tal forma que la silla estuvo parada en más de una ocasión debido a las fuertes rachas.

Tanto es así, que cerraron la silla y nos fueron desalojando poco a poco a todos aquellos que estábamos montados en ella. Los protocolos de seguridad de la estación, se pusieron a prueba y funcionaron perfectamente.

Un surfero abrochándose las fijaciones mientras capea el temporal de viento.

Pero curiosamente esta era la única silla a la que le afectaba el viento, porque el resto seguía con su funcionamiento normal.

Aquí quisiera remarcar el excelente trato que se le da al cliente en esta estación, pues debido al viento, como ya he comentado, tuvieron que cerrar la silla de Obermuri. Pues bien, cuando los responsables de la estación vieron indicios de que el viento bajara de intensidad, cosa que estaba prevista, intentaron abrir de nuevo la silla, haciendo las correspondientes pruebas y al caer la tarde, en cuanto el viento bajó, se mantuvo abierta hasta el cierre definitivo de la estación.

Esta silla no es una silla clave que sirva para comunicar las distintas zonas del dominio y se puede esquiar perfectamente en el resto de la estación y pasar de una zona a otra sin utilizar este remonte, por lo que este detalle de intentar abrir la silla en cuanto las circustancias lo permitían habla muy positivamente de la gestión cara al cliente que practica Sonnenkopf.

Ocurrió algo parecido con la silla de Glattingrat, que se vieron obligados a cerrarla durante un par de horas, pero en cuanto tuvieron la oportunidad, las volvieron a reabrir.

Esto, en resumen, es lo que se llama vocación de cliente, una vocación que muchas veces echo en falta en alguna de nuestras estaciones.

Una vez que consiguieron remontarnos a todos los esquiadores que por momentos estábamos atrapados en esta silla, si no queríamos estar todo el rato en la pista azul de retorno, la única opción que teníamos para seguir esquiando era la de ir uno de los dos extremos de la estación,  y elegimos las zonas de Glattingrat y Obermoos, zonas, por otro lado, muy refugiadas del viento.

Zona de Glattingrat

Pues resultó todo un acierto, las pistas son magníficas, no tanto en su parte alta, que pueden llegar a ser algo monótonas, pero sí en sus tramos bajos, pistas muy variadas, con mucho desnivel y que en su mayor parte discurren entre pinos.

Incluso, la única pista negra que dispone la estación, era muy retadora y de gran dificultad técnica, que hará las delicias de los más exigentes.

Inicio de la pista negra. Como se puede ver, tiene un gran desnivel, además de un bonito paisaje.

Tramo intermedio.

Panorámica de la pista desde el remonte Obermoos.

Final de la pista negra.

La pista únicamente tiene 800 metros de longitud, pero en ese tramo se descienden casi 400 metros de desnivel, resultando una interesante pendiente del 50%, así que no os fiéis de los números, que no es un tramo precisamente sencillo.

Al final de la misma, nos encontramos con la entrada a la algo anticuada silla de Obermoos.

Un puente permite el acceso a la silla sin impedir que otros esquiadores puedan seguir bajando hasta la base de la estación.

Curiosa resulta la solución que se ha implementado en esta difícil zona para que a la vez se pueda dar entrada a los esquiadores que quieran subir en el remonte, permitiendo el paso a aquellos que quieran bajar a la base misma de la estación.

Debido a que este año ha sido un mal año de nieves por esta zona, este tramo de pista que nos dejaría en la misma base de la estación, estaba cerrada, por lo que no pudimos disfrutar del desnivel total que dispone la estación.

A pesar de esto, se me antoja una bajada realmente interesante, sobre todo si se parte desde el inicio de la pista negra o desde el punto más alto de la estación, el final de la silla Glattingrat, que tiene este aspecto.

Final de la silla Glattingrat

Y desde donde se pueden hacer numerosos fuera pista, debido a lo despejado del terreno.

Fuera pistas asequibles.

Incluso desde aquí parte uno de los pocos esquí-routes que existen en la estación.

Me resulto sorprendente como a pesar de ser un mal año de nieve, ésta se mantenía en unas condiciones muy buenas y permitía el esquí en estos tramos de forma cómoda.

En esta bajada, que en su mayor parte transcurre por pistas rojas, se pueden obtener las mejores panorámicas de la estación.

Aquí pasamos toda la mañana, disfrutando de estas pistas, que si bien tienen un interesante desnivel, también es cierto que pueden llegar a ser algo repetitivas y por tanto, la estación no es apta para aquellos esquiadores ávidos de kilómetros.

A mí es algo que no me importa, y que disfruto por igual, y esta parte de la estación la disfruté mucho, tanto que no me aburrí en ningún momento y, muy al contrario de lo que nos pasara el día anterior, esta vez sí pudimos disfrutar como es debido de sus pistas.

Aún así, nos dio tiempo a conocer la otra parte de la estación, un área pequeña, el de Riedkopf, que el plano nos indicaba que disponía de una pista roja y un intinerario.

Pues bien, estos tramos no estaban, digamos, en su mejor momento.

Esto sí son placas de hielo y no lo que mucha gente confunde con la nieve dura.

Lamentable el estado de las pistas.

Por lo que decidimos darnos la vuelta y seguir disfrutando de la otra parte de la estación.

Vistas al fondo del valle desde Riedkopf

Para aquellos que viajéis con acompañantes, comentaros que en este área, existen una serie de caminos marcados para realizar asequibles caminatas invernales, con raquetas preferiblemente, 13 km. de sencillas rutas, que perfectamente los podrán ocupar el día entero para recorrerlas.

Caminos que parten desde la media estación, a la salida del telecabina, y que terminan en el promontorio de Muttjöchle a unos 2.075 metros de altitud.

Como resumen diré me pareció una estación para pasar un día agradable de slow-ski, que puede utilizarse para descansar de estaciones más grandes y tener un día relajado.

Una estación muy completa, con las zonas bien diferenciadas, de forma que los esquiadores expertos apenas comparten espacio con aquellos más nóveles, lo que redunda en la seguridad y comodidad de todos los usuarios.

Para despedirnos de la estación, ésta nos regala una imagen de cuento con la que despido el capítulo de hoy.

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