El hotel

Ya reunidos por la mañana para iniciar el opíparo desayuno y acumular calorías para quemarlas arriba, comentamos lo acertado de la elección del hotel.

^^ Pequeña muestra de desayuno

Muy confortable, con habitaciones muy amplias y un gran servicio que hacen que no podamos ponerle ninguna pega, pues el problema que nos surgió con el cambio de ubicación de los autobuses es algo que no depende del hotel y además es algo a lo que no se puede poner remedio.

Cada una de las habitaciones eran pequeñas suites en la que se disponía de una cocina bien equipada, pues además de fuegos para cocinar, un discreto fregadero y una buena nevera, también disponía de lavavajillas y triturador de basuras, además de armarios de cocina y complementos como cubiertos, utensilios de cocina y vajilla.

Anexa a la cocina se encontraba el comedor en el que se ubicaba una mesa y un par de sillas. Junto al comedor y en la misma estancia, el salón, que disponía de un sofá (convertible en cama) y una televisión para relajarte delante del fuego (sí, he dicho fuego) pues todas las habitaciones disponen de una chimenea que funcionaba a gas lo que permite una buena relajación después de un duro y frío día de esquí, aunque los días que disfrutamos no fueron precisamente fríos.

^^ Chimenea en la habitación

Las chimeneas disponían de un temporizador para que se apagaran automáticamente al cabo de un tiempo, y no parecía mala idea, pues la energía calorífica que desprendían era considerable y se podía llegar a pasar calor si se dejaba largo rato funcionando.

^^ Vicente disfrutando del relajante placer al calor de la chimenea

Además de esta estancia y separada de la misma, se disponía de una amplia habitación, que en nuestro caso incluía una cama king size, más las típicas mesillas de noche y un discreto armario, otro departamento en el que se ubicaba un tocador y un lavabo y por último una cuarta estancia en la que se encontraban el wáter y la ducha.

Por si esto no fuera suficiente, el hotel además disponía de piscina y jacuzzi.

fuente: tripadvisor

^^ Fuente: Tripadvisor

En el precio estaba incluido un generoso desayuno en el que ingeríamos la calorías suficientes para “quemarlas ahí arriba”, lema del viaje.

También nos comentaron que de lunes a jueves se ofrecían unos tentempiés por las tardes de 5 a 7, cortesía del hotel sin sobrecoste alguno, pero lo que no podíamos sospechar es que estas viandas eran de tamaño americano y hacían las veces de cena (una cena encubierta como lo calificaba Subi), pues las cantidades eran generosas además de ser muy variadas.

Sopas, quesadillas, hamburguesas, etc., formaban parte de esta “merienda” de cortesía, eso sí, siempre y cuando no estuviesen merodeando por los alrededores unos depredadores argentinos que montaban guardia delante de cualquier cosa comestible que ofreciera el hotel y marcaban el territorio al modo del avispón japonés para que en el momento en el que sacaran una nueva bandeja, arrasaran con ella impidiendo al resto disfrutar de la comida. Eran la banda de los pirañas, calificados así por su similitud a la hora de atacar a las víctimas que acaban al alcance de sus fauces. Una banda que nos proporcionaron buenos ratos de risas.

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Esta entrada fue publicada en Utah. Una historia americana.. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El hotel

  1. Isabelle dijo:

    You’ve got to be kidding me-it’s so trenrpasantly clear now!

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