La megalópolis

^^ La pasión por el esquí en este estado es bastante evidente

Cuando uno contempla el plano del valle de Salt Lake City podrá observar un inmenso núcleo de población que parece que nunca acaba.

^^ Vista desde el espacio del Great Salt Lake. Fuente: Wikipedia

Realmente, la ciudad de Salt Lake City es muy pequeña, tiene menos población que Alcalá de Henares, pero está rodeado por una inmensa área metropolitana con muchos pueblos cuya separación no es física sino más bien política siendo prácticamente imposible distinguir cuando termina una población y comienza otra.

^^ Salt Lake City en 1.871

Nosotros nos alojábamos en Midvale, al sur de Salt Lake City y aunque por el plano pueda parece que está cerca de la ciudad, pudimos comprobar cuando utilizábamos los servicios de Uber para ir al centro como realmente estábamos bastante alejados. Las distancias son inmensas. Para llegar utilizábamos las autopistas, que en algunos casos llegaban a ser de seis carriles. El tráfico en las mismas es terrible, se formaban constantes atascos y, otros de los estereotipos que se derrumban, es el que yo pensaba que los americanos eran tranquilos conduciendo y pude ver que van como locos, corrían bastante y hacían maniobras poco recomendables en algunos casos.

En cuanto al centro de la ciudad, una vez estás allí parece que estás viviendo una película, pues tal cual lo vemos en el cine lo estás viviendo en la realidad. Calles amplias, muy rectas, mucho tráfico y pocos peatones. Para ir de un sitio a otro, aunque en el plano parezca que está al lado, realmente había que caminar bastante.

^^ Mercedes disfrutando de la visita

Nosotros visitamos la ciudad dos días, uno para contemplar los pocos monumentos que existen en la ciudad, pues es lo que tienen las ciudades modernas, y otro para disfrutar de uno de los sueños cumplidos. Un partido de la NBA.

Comprar las entradas al partido supuso todo un esfuerzo de logística que nos llevó mucho tiempo, tanto a Maitetxu como a mí, pues si bien se facilita enormemente la compra para los residentes de Estados Unidos, la tarea no es tan fácil cuando no vives dentro de sus fronteras debido a que las confirmaciones de compra únicamente se envían a móviles americanos, y no conseguimos que nos las enviasen ni por correo electrónico, ni mediante un código de la App (flashseats) y la única alternativa, que es la que yo utilicé es la de que te enviaran las entradas por correo ordinario y esto lo conseguí gracias a que me puse en contacto con el servicio de atención al cliente. No es nada fácil hacerte con unas entradas, aunque al final lo conseguimos.

^^ Por fin tenemos las entradas

Una vez allí, he de decir que un partido de la NBA es un espectáculo de principio a fin. Todo está pensado para el disfrute del espectador. Casi me dio la sensación que lo menos importante era el partido en sí.

^^ Entrada al Vivint Smart Home Arena

Ya se disfruta de un buen ambiente antes incluso de entrar al estadio. Al principio es como aquí, revendedores ofreciéndote entradas para el partido, la gente con sus camisetas del equipo, nada extraordinario, un control de entrada por la seguridad de todos y una vez se traspasa la puerta, todo cambia.

^^ Magnífico ambiente

Muchas tiendas para comprar recuerdos, puestos de comidas de diversos tipos, fotografías inmensas de los jugadores del momento, la gente disfrutando del ambiente, y una vez accedes al estadio en sí, comprobamos que el espectáculo ya había comenzado hace rato. Equipos de Cheerleaders mostrando sus habilidades, concursos, canciones, etc.

^^ Magnífico ambiente

^^Entrevistas para la televisión

^^ Cheerleaders dando espectáculo

Una cosa que me llamó mucho la atención fue comprobar el poco público que había cuando llegamos. Me extrañó mucho y me hizo temer lo peor, pues parece que esta temporada los Utah Jazz no están en su mejor momento y si acude poco público es, suponía, porque estaban jugando muy mal.

^^ Poca gente en el estadio

^^ Poca gente en el estadio

Y con este panorama comienzan los equipos a calentar.

No caí en la cuenta que los accesos al estadio sí tenían mucha gente. Y cada vez iba entrando más gente, pero aún así se veía mucho hueco. Empezó el partido y cuando ya habían transcurridos unos 10 minutos el estadio estaba a reventar.

Al final lo que pasa es que la gente es bastante perezosa y llegan tarde. No es que jugaran bien o mal, no, es que a la gente le cuesta llegar. Comprobé como muchos de los que estaban a nuestro alrededor se conocían y eran habituales de los partidos. Otra gente nos preguntaba de dónde éramos, incluso alguno, al saberlo nos hablaba en español.

Para ellos acudir a un partido es acudir a una fiesta y vaya que si lo era. Nos reíamos mucho, sobre todo con unos chavales que teníamos a nuestro lado que estaban todo el rato de cachondeo y poco partido vieron.

Incluso repartieron los típicos globos para despistar al contrario cuando hacen los tiros libres, pues estábamos en la parte de atrás de una de las canastas y estos chavales nos dejaron unos pues cuando los repartieron nosotros estábamos comprando unos interminables perritos calientes (americanada de obligado cumplimiento).

^^ En el descanso tenemos que alimentarnos

Realmente nos sentimos muy acogidos por todos los que estaban a nuestro alrededor. Esa sensación de que son gente individualista y muy fría fue otro de los estereotipos que se cayeron pues a nosotros nos recibieron con mucha calidez y simpatía y lo pasamos realmente bien.

^^ Concursos que se realizan en los tiempos muertos

El partido, sí, ahí estaba, y la verdad, alucinante lo que son capaces de hacer. Disfruté como un enano. Incluso Mercedes, a la que la NBA no es algo que le interese mucho, disfrutó, no tanto del partido sino más bien del ambiente que le rodeaba.

Un jolgorio únicamente interrumpido en el momento en el que se cantó el himno, algo que resulta sobrecogedor;el respeto que tienen a su país y del que ya podíamos tomar buena nota.

Todo ese esfuerzo por adquirir las entradas, el coste de las mismas, el desplazamiento, todo mereció la pena. Si alguna vez decidís ir a Utah a esquiar, no os perdáis un partido de la NBA. Es algo de lo que no os arrepentiréis.

En cuanto a la ciudad, al ser relativamente moderna, fundada en 1.847 no tiene muchas cosas interesantes para ver, aunque al ser el centro del universo mormón, la ciudad tiene cierto carácter que la hace única y por la que nos esforzamos en llevar a cabo una liviana visita para hacernos una idea.

Lo primero que hay que decir de los mormones es que a ellos no les gusta denominarse así, de hecho, el apelativo de iglesia mormona no está permitido. Su denominación oficial es la de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Surgida como una rama del cristianismo en Nueva York y fundada por Joseph Smith, de la misma brotaron distintas corrientes que se fueron expandiendo por el país, hasta que en en 1.847 se establecieron en el seco valle del Gran Lago Salado, donde comenzaron a cultivar la tierra, aprovechando las aguas de las marismas de alrededor y crearon una próspera comunidad facilitando el crecimiento de la población hasta lo que conocemos hoy en día, una megalópolis extensa de más de dos millones de habitantes.

^^ Oficina de administración y recaudación

En Salt Lake City, esta presencia mormona la podemos contemplar en la llamada Manzana del Templo, un área extensa en el centro de la ciudad en el que podemos contemplar su fastuosa iglesia, las oficinas de administración y recaudación, varios monumentos e inscripciones, así como un centro de visitantes que todo el mundo puede visitar y en el que se da a conocer su religión.

^^ Panorámica de la Manzana de los Templos

Disponen también de una curiosa biblioteca en el que se tiene registrada una gran base de datos censal y aquél que quiera puede buscar sus orígenes familiares remontándose desde muy antiguo, pudiéndose conocer así su árbol genealógico. No sólo de habitantes de Estados Unidos, sino datos de todo el mundo.

^^ ¿Quieres conocer tus orígenes? Este es el mejor lugar

El templo de Salt Lake City es lo más llamativo de todo este conjunto. Una imponente estructura gótica que destaca desde más allá de este centro mormón y muy visible desde sus alrededores.

No accedimos a su interior, pero aunque hubiéramos querido hacerlo no hubiera sido posible porque para poder visitar cualquiera de estos templos sin pertenecer a esta religión es necesario un permiso de un obispo o una recomendación eclesiástica. Por tanto, la única forma que tuvimos para hacernos una idea de como era su interior fue a través de una maqueta expuesta en el centro de visitantes.

Mas recogido y no por ello menos llamativo es el Assembly Hall, con capacidad para 1.400 personas de estilo gótico victoriano, en cuyo interior se ofrecen conciertos siendo éste su propósito principal.

Rodeando el templo y atravesando la manzana, está el arroyo del City Creek, nombre que adopta un curioso centro comercial que se sitúa en los alrededores de la manzana de los templos.

^^ El arroyo parece construido para decorar, pero en realidad es un arroyo natural

El arroyo atraviesa dicho centro comercial y se ha sabido aprovechar su cauce pues ha sido decorado de tal forma que parece que el arroyo se ha creado a propósito para que forme parte del conjunto integrándose muy bien con la estética del centro.

El centro en sí es un centro comercial más, aunque dispone de una serie de fuentes de las cuales en una de ellas cada poco se escenifica una coreografía de formas acuáticas acompañadas musicalmente y que merece la pena tomarse un respiro para ser contemplada.

Otra de las cosas que se pueden admirar en una visita turística al centro de la ciudad es el Eagle Gate. Construido en 1.859 y fue construido para marcar la entrada a la granja de Birgham Young también conocido como City Creek Canyon. Todo aquél viajero que quisiera entrar en la ciudad debía pasar por esta puerta y pagar un peaje.

Para remarcar este hecho histórico, además de esta puerta, en los alrededores se conservan las réplicas de algunas de las casas, de cómo eran en su estado original para poder hacerse una idea mejor de cómo era el ambiente por aquella época, aunque rodeado de tanta modernidad, la verdad es que aún así es difícil imaginárselo y trasladarse a aquella época.

Alrededor de este monumento y de estas réplicas de casas antiguas, existe también un parque en el que se exponen diversas piezas de aquella época distribuidas a lo largo de sus áreas verdes y que por ser de noche no visitamos. También se podía observar a lo lejos, el capitolio, ya que nos encontramos en la capital del estado de Utah, pero no llegamos a acercarnos pues nuestras piernas ya exigían reposo y coincidimos en que no merecía la pena acercarnos más para ver un monumento varias veces repetido a lo largo de todo el país, pues todos parecen réplicas de los otros y aparentemente no hay mucha diferencia entre unos y otros.

Más allá de estas atracciones, quizás la diversión que pueda proporcionar una pista de patinaje o los diversos restaurantes que hay en la zona son las únicas alternativas de ocio que un visitante puede disfrutar si el turismo no es la principal motivación.

Y con esta reseña turísitica acabo con mi humilde aportación de lo que es un viaje a una de las referencias mundiales del esquí. Espero no haberos aburrido mucho con este relato y haber conseguido despertar esa llama interior que os empuje a visitar esta parte del mundo.

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Esta entrada fue publicada en Utah. Una historia americana.. Guarda el enlace permanente.

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