Snowbird

La estación del “nunca llegar”. Se hace de rogar pues no es fácil realizar la combinación de autobuses con unos horarios tan limitados, pero el esfuerzo bien merece la pena.

Según nos acercamos a la estación ya vamos comprobando que el tamaño de la misma es algo mayor a las otras dos. Para empezar, el interminable parking dispone de un pequeño “shuttle” para poder moverse dentro del mismo y acudir a las distintas áreas de aparcamiento. El parking dispone de tres paradas en los que nuestro autobús recoge o deja a la gente.

Además, otra línea de autobús cubre otro trayecto desde la gran urbe. Se trata de la línea 994, con un amplio horario que en caso de perder los escasos autobuses de nuestra línea siempre pueden solucionarnos la papeleta de volver al hotel sin tenernos que dejar una fortuna en un taxi, aunque con el inconveniente de que el trayecto muy probablemente se duplicaría en el tiempo.

Afortunadamente no tuvimos ningún problema con los horarios de nuestra línea y las dos veces que visitamos la estación pudimos volver sin incidencias preocupantes.

Nosotros nos bajamos siempre en la segunda parada del autobús, pues la primera parecía que daba a un remonte algo desangelado y temíamos que si bajábamos en esa zona no tendríamos taquillas. Sí las había en el Snowbird Center, cuyo coste rondaba los 6$ y también se alquilaban por 24 horas.

Una cosa que nos llamó mucho la atención, y no sólo de Snowbird, sino de las tres estaciones, es que la gente confía mucho en la gente, pues muchos decidían no desembolsar ni un dólar en las taquillas y dejaban sus bolsas o mochilas encima de los armarios o debajo de los bancos totalmente despreocupados. De hecho, en Snowbird cuando a la tarde nos estábamos quitando las botas de esquí para calzarnos las de calle, nos tuvimos que apartar un par de veces para dejar a los propietarios recuperar sus mochilas que estaban justo debajo nuestra. Algo sorprendente y que, por qué no confesarlo, me da algo de envidia. En el país de la “pistola fácil” existe una sociedad aparentemente más civilizada que la nuestra o al menos más respetuosa con la propiedad ajena.

^^ Maquinaria de grandes proporciones para mover las cabinas del teleférico

Una vez accedíamos a pistas podríamos comprobar a primera vista que la estación juega a otro nivel, pues sus instalaciones son más sofisticadas, incluyendo un teleférico que en un momento nos deja en lo más alto de la estación a unos 11.000 pies de altura (3.352 metros). Y también es posible realizar sin paradas el descenso hasta la parte más baja de la estación, situada a unos 7.760 pies (2.365 metros), lo que nos ofrece un desnivel nada despreciable de casi 1.000 metros de vertiginosas bajadas.

^^ Primera subida en el teleférico

^^ Área de Peruvian

^^ Cara norte

Por las mañanas, esta zona estaba en sombra por lo que decidíamos visitar la zona de Mineral Basin, que está bien soleada pues sus laderas están orientadas al este, aunque este hecho se hacía notar en la calidad de la nieve. Mineral Basin tiene mucho terreno para explotar por aquellos fanáticos del fuera pista, pues es un pequeño circo sin apenas obstáculos por el que se puede bajar por donde a uno más le plazca.

^^ Panorámica de la Mineral Basin

^^ Observando la zona de la Mineral Basin

^^ Vistas de la Mineral Basin

Una de las laderas estaba orientada a norte y eso tenía su reflejo en el estado de la nieve. Esto nos hizo disfrutar de grandes bajadas en una nieve más que aceptable que incluso nos permitía en pequeños tramos firmar con nuestros esquís algunas huellas que quedarían marcadas hasta la siguiente nevada. Estas laderas de la Flora Cliffs llegaban hasta una no tan sencilla pista azul que para nuestros estándares sería una pista roja, en la que nos esperaba Mercedes y en algunas ocasiones también Subi pues no siempre nos acompañaba en nuestras incursiones.

^^ Área de la Mineral Basin

El desnivel esquiable en esta zona era algo menor que en la otra cara de la montaña, pero aún así se podía apreciar fácilmente la verticalidad de algunas de sus pistas.

^^ Se puede apreciar un buen desnivel

La cima estaba muy expuesta y eso lo pudimos comprobar uno de los días pues el viento castigaba duramente la zona obligándonos en algún momento a refugiarnos en el excelente restaurante que tienen en la misma cima, con unas instalaciones impecables y muy acogedor a pesar del gran tamaño.

Momento en el que aprovechábamos para almorzar y para hablar con nuestras familias que muertos de envidia esperaban noticias nuestras desde España y que gracias a la WiFi gratuita se encargaba de facilitar nuestras comunicaciones.

Las vistas que se pueden contemplar desde sus terrazas nos muestran la inmensidad en la que estamos sumergidos ofreciéndonos una pequeña muestra de cómo son Las Rocosas.

^^ Buenas vistas desde la cima

^^ Aviso de área no tratada

Desde esta zona también es posible combinar el esquí con la estación de Alta, sólo que el Super Pass no permite combinarlas el mismo día y para hacerlo hay que comprar un pase conjunto específicamente.

^^ Conexión con Alta

La estación de Alta, que también la teníamos muy a mano y que sí está incluida en el Super Pass, no la pisamos debido a esa fea costumbre de no permitir a los practicantes de snowboard disfrutar de su nieve, algo que no llego a entender y aunque Subi y Vicente nos insistían a Mercedes y a mí para que la visitáramos yo no quise hacerlo pues esa discriminación no me gusta nada y no pienso esquiar en una estación con este tipo de restricciones.

Como habréis podido imaginar, no sólo esquiamos en Mineral Basin, sino que combinábamos el esquí en ambas vertientes de la montaña cambiando constantemente de zona.

^^ Sillas de última generación

Una de las cosas que me llamó la atención es que desde la zona de Peruvian, donde además del teleférico se puede subir por una silla de cuatro plazas, es posible pasar a Mineral Basin por un túnel que no es esquiable sino que para atravesarlo es necesario montarse en una cinta transportadora similar a la que se suelen colocar en las zonas de principiantes y en su trayecto, que no es corto, podemos contemplar un pequeño museo del esquí en el que se van exponiendo diversas piezas antiguas de los comienzos del esquí.

Así, podíamos ver fotos de los pioneros que conquistaron estas montañas, restos de esquís antiguos, piezas de los primeros remontes, maquinaria, etc.

Al final del túnel se informa a los visitantes del coste del mismo y el tiempo que tardaron en construirlo, aunque de forma algo imprecisa porque … ¿Cuánto dura un verano?

Además de la zona de Mineral Basin, la estación dispone de otras dos zonas claramente diferenciadas. La ya mencionada zona de Peruvian y el Gad Valley.

La primera de ellas es la más alpina y recuerda mucho a las estaciones de los Alpes, incluida su urbanización, pues me daba la sensación de estar en Francia, aunque las banderas nos recordaban donde nos encontrábamos realmente.

^^ ¿Francia? No, Estados Unidos

^^ ¿Francia? No, Estados Unidos

^^ Sí, definitivamente Estados Unidos

Las pistas son muy verticales por mucho que se empeñen los planos en decirnos que son azules, yo no la recomendaría para principiantes pues en algunos casos las pendientes son muy pronunciadas.

^^ Ni una zona sin pisar

En cambio la zona de Gad Valley está más adaptada a todos los niveles y es también una zona muy amplia en la que su extremo norte tiene unos Bowl que nos hicieron disfrutar del concepto “tírate por donde quieras” pues la nieve se encontraba en muy buenas condiciones y mientras tanto Mercedes nos esperaba en la pista en la que terminaban nuestros descensos para poder seguir disfrutando del esquí en compañía.

^^ Al fondo se puede observar el valle del Great Salt Lake

^^ Magnífica el área de Gad Valley

^^ Subi se nos vino arriba y disfrutó como un enano

^^ Magnífica el área de Gad Valley

^^ Accediendo al fuera pista

^^ Magnífica el área de Gad Valley

^^ Magnífica el área de Gad Valley

También en esta zona se encontraba un pequeño Snow Park por el que nos atrevimos a realizar tímidos saltos que no tenían comparación con las máquinas voladoras que frecuentan la zona y que realizaban sus trucos sin apenas despeinarse, pues la gente del park tenía mucho nivel técnico, tanto que nos hacían disfrutar al contemplar como realizaban cada uno de los saltos.

En mi opinión personal, Snowbird es una estación exigente que no es recomendable si se viaja en un grupo en el que alguno de los componentes no tienen mucho nivel de esquí, pues hay pocas zonas para el esquí de iniciación y de progresión. En cambio, para los locos del fuera pista es una estación idónea pues hay mucho terreno por el que poder disfrutar.

Snowbird, eso sí, nos despide recordándonos nuestros orígenes y cual podría ser el próximo destino.

^^ Próximo destino ¿Suecia?

Con ésta, se acaban las descripciones de las estaciones, pues no visitamos más debido a diversos avatares debidas a los horarios de autobuses o a la climatología, lo que obligará a realizar otra visita, pero esta vez mejor planificada para conocer todas esas, a buen seguro, increíbles áreas que nos dejamos en el tintero.

¿Y qué hacíamos por las tardes a la hora del obligado reposo del guerrero? Esto, en el próximo capítulo.

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Esta entrada fue publicada en Utah. Una historia americana.. Guarda el enlace permanente.

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